efecto Haas

Te vamos a proponer una sencilla pregunta: ¿a cuántas personas conoces que no les guste la música? Seguramente te cueste llegar a contar una sola, ya que a todos nos gusta disfrutar del poder sanador y relajante que puede ejercer la música en nosotros.

Por si eso fuera poco, los aparatos de música con sistema en estéreo supusieron toda una revolución, pues la calidad del sonido era mucho mejor, especialmente con el uso de auriculares. El salto de escuchar la música en mono a estéreo fue grande.

Pero entonces, ¿quién descubrió el famoso efecto Haas y qué implicaciones tiene? En 1949, el doctor Helmut Haas expuso en su tesis doctoral su nuevo descubrimiento: el efecto que llevaría su nombre.

En pocas palabras, se trata de un efecto psicoacústico como resultado de la audición binaural, mediante el cual podemos percibir los sonidos de una manera totalmente diferente, con mayor calidad y amplitud de sonidos y matices.

¿Cómo percibe nuestro organismo el efecto Haas?

Intentaremos ofrecerte una explicación mucho más sencilla de explicar, antes de entrar en detalles sobre en qué consiste el famoso efecto Haas. Por ejemplo, gracias a un pequeño retardo de una fuente acústica que se reproduce a la par que otra idéntica, nuestro oído escucharía con mucho más intensidad un sonido que el otro.

Nuestro cerebro interpreta gracias al pequeño retardo, que la fuente que provoca el sonido se encuentra más cerca del oído que lo ha captado primero. Todo un “truco” con el que engañar piadosamente a nuestro cerebro.

El efecto Haas nos ayuda a localizar la procedencia de los sonidos

Dicho de otra forma, cuando se produce este brevísimo retardo, el sistema auditivo fusiona ambas fuentes como un solo sonido en el entorno. La respuesta de nuestro cerebro será siempre dar mayor prioridad a la localización del primer sonido que llegó a nosotros.

Si existe reverberación en el ambiente, esto será especialmente útil, ya que de no dar prioridad a la primera fuente percibida y no integrarse las siguientes dentro de este pequeño retraso, no podríamos localizar la procedencia del sonido.

Así mismo, esta capacidad de determinar la fuente y la localización del sonido, supone ciertas ventajas evolutivas, al poder identificar y localizar fuentes de sonido peligrosas para las que debemos estar alerta, así que supone una herramienta muy poderosa para el bienestar y la supervivencia.

Otra manera de lograr el efecto Haas

Aparte de provocar un ligero retardo en fuentes idénticas que se reproduzcan a la par, existen otras maneras de obtener el efecto Haas y disfrutar de la música en estéreo. También pueden bajarse unos decibelios el volumen de una de las dos fuentes. Así, seguirás apreciando el poder del efecto Haas.

O simplemente y como ya hemos dicho antes, provocando que una fuente de sonido idéntica a la original nos llegue con un pequeño e imperceptible retraso, de forma que se escuche en estéreo aunque originalmente esté en modo monoaural.

La diferencia de escuchar música de una manera u otra es abismal, simulando el efecto estéreo a la perfección. Aun así, el retardo ha de ser moderado. O de lo contrario, se escucharían dos sonidos diferentes. Lo recomendable es que sea un retraso de entre 5 y 50 milisegundos. Menos no tendría ninguna consecuencia, y más daría como resultado otros efectos distintos.

Si el retardo es de 50 a 100 milisegundos, la profundidad y la dimensión del sonido será mucho mayor, y esto puede ser muy conveniente dependiendo del tipo de música o composiciones que vayamos a escuchar.

Pero si el retardo es de más de 100 milisegundos, entonces el sonido resultante se percibiría como eco. Dependiendo del estilo de música, en muchos estudios de grabación se juega con ello para crear diferentes dimensiones en el sonido.

¿Recuerdas las cintas de cassete que teníamos hace años? En su caso, este efecto se lograba grabando dos pistas independientes pero complementarias al mismo tiempo, una para cada lado (izquierdo y derecho).

Sea como fuere, si te dedicas a la música de forma amateur y te gusta grabar tus propias pistas o canciones, este efecto es algo muy útil y a tener en cuenta. Podrás hacer varias pruebas probando diferentes retardos hasta dar con la mejor opción para dotar de mayor amplitud e intensidad a tu sonido.

Incluso tú mismo puedes animarte a hacer una pequeña prueba. Hoy en día puedes encontrar muchos programas de grabación gratuitos y fáciles de utilizar, bastante intuitivos. Basta realizar unos pequeños ajustes para comprobar cómo el efecto Haas puede afectar a las grabaciones.

La próxima vez que escuches una pieza de música, ya sea conocida o nueva para ti, seguro que prestarás más atención a sus diferentes matices. Tonos y melodías en diferentes direcciones, dimensiones o tramos más intensos y profundos… Las posibilidades son ilimitadas.

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