Es un término que se utiliza en tanto en psicología como en biología para describir un fenómeno que es muy común entre las especies de mamíferos, consiste en que los mamíferos machos y en menor medida las hembras experimenten un aumento en el interés y la excitación sexual cuando aparece una nueva pareja receptiva.

El origen del término

Se cuenta que el origen del nombre es debido una anécdota que les ocurrió al presidente Calvin Coolidge y a su señora en una ocasión en la que fueron a visitar una granja. Cuando la señora Coolidge accedió al área de las gallinas observó que había un gallo que se apareaba con mucha frecuencia. Le preguntó al granjero cuantas veces se apareaba al día a lo que el granjero contestó que docenas de veces. La señora Coolidge le dijo que se lo contara al presidente cuando se pasara por allí.  El granjero, tras contárselo a su marido, este le preguntó si siempre copulaba con la misma hembra a lo que el granjero le contestó; “no, va cambiando”. El presiente le replicó “¿Podría contárselo a la señora Coolidge?”

La explicación de este efecto desde la psicobiología

Originariamente se estudió el efecto con ratas. Cuando una rata macho se la situaba en un recinto con varias ratas hembras en celo el macho en poco tiempo se había apareado con todas hasta saciarse y perder el interés; aunque las hembras insistieran el macho ya no volvía a tener interés en repetir el acto con ellas, en cambio, si entraba una nueva rata hembra, inmediatamente el macho volvía a aparearse una vez más con la nueva rata. Así se denomina efecto Coolidge al hecho que el periodo refractario disminuya ante el estímulo de una nueva pareja sexual. El periodo refractario no es otro que el que el tiempo necesario para volver a tener una erección tras la eyaculación.

Se ha estudiado la relación que tiene la dopamina y sus efectos sobre el sistema límbico. Ante la posibilidad de una relación sexual nueva los niveles de dopamina en el organismo aumentan. Esto ocurre porque el circuito neuronal dopaminérgico del refuerzo se activa si aparece una nueva pareja sexual. Cuando practicamos sexo con la misma pareja durante mucho tiempo, la habituación provoca que nuestros circuitos se acostumbren a las dosis de dopamina, la nueva pareja provocará una subida en la dopamina que nos llevará de nuevo al éxtasis.

Psicólogos evolucionistas explican que tanto el periodo refractario como el efecto Coolidge tiene como lógica que el fin último del sexo no es dar placer si no la reproducción, por lo que tiene gran sentido que la naturaleza haya favorecido un periodo refractario que impida a los machos ir gastando energía y esperma de manera inútil con la misma hembra.

¿Se ve este efecto en los humanos?

Muchos expertos se han encontrado una relación entre este efecto y la infidelidad, según datos de varias investigaciones, este efecto explicaría la habituación que sufren muchas parejas cuando llevan tiempo juntas y como un nuevo compañero receptivo tendría un efecto positivo en el aumento de la excitación sexual, incluso aumentaría la producción de semen.

Para defender este efecto en los hombres los investigadores han utilizado argumentos indirectos de dudosa rigurosidad científica como mostrar rostros femeninos a los varones para demostrar que prefieren la novedad.

Este estímulo también se ha estudiado en las mujeres y se ha descubierto que también les ocurre pero en menor medida. Se ha observado que a las féminas este efecto les afecta bastante menos que a los hombres y no todas se comportan del mismo modo ante situaciones en las que tengan oportunidad de tener encuentros sexuales con otras parejas aunque en general sí que muestran un cierto interés cuando aparece una nueva conquista.

¿Este efecto explica la infidelidad?

Se sabe que la rutina es uno de los motivos más frecuentes de ruptura. Si hay problemas en la pareja, tener sexo siempre de la misma forma en lugar de solucionar los problemas, los aumentan. Es por eso por lo que hay quienes que buscan tener un subidón sexual con otras personas.

Al parecer las investigaciones han demostrado que la promiscuidad es los machos está íntimamente relacionada con la perpetuidad de la especie. Es por ello por lo que los hombres serían más propensos que las mujeres a buscar sexo fuera de la relación estable ya que el instinto animal está aún muy arraigado en los seres humanos.

Conclusiones

Conociendo el efecto Coolidge, ¿podemos aspirar a la fidelidad en la pareja o estamos programados biológicamente para ser polígamos? Aquellos que practican la infidelidad es posible que se aferren a este efecto para justificar las traiciones a su pareja. Esto no significa que no se puede reflexionar y razonar antes de actuar.

Bibliografía

Mejía, RC. (2012). Cuestiones sobre infidelidad: análisis sobre modelos de estudio. (Documento en Word) Recuperado el 22 de Noviembre de 2019

Estupinyà, P. (2013) S=EX2. La ciencia del sexo. Barcelona. Ed. Debate

Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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