El análisis de la relación entre psicología y derecho está cargada de referencias a los elementos que dificultan el contacto entre estados dos disciplinas, que las hacen incompatibles, que provocan conflictos o que plantean limitaciones a una labor conjunta.

Las distinciones formuladas se refieren al objeto de estudio, a las perspectivas teóricas en que se basan y a su método.



La psicología

Una de las principales diferencias entre psicología y derecho es que la primera:

Descubre, describe y explica la experiencia y el comportamiento humano a través de la lógica y el método de la ciencia. La investigación psicológica y la aplicación están basadas en una aproximación lógica, empírica y analítica. Y esa aproximación se hace manifiesta en un amplio rango de cuestiones.

El derecho

En el mundo de las diferencias entre psicología y derecho, decir que:

Este último es un arte práctico, un sistema de reglas, un medio de control social, interesado en la resolución de problemas prácticos. Está basado en el sentido común. Tienen su propio modelo de hombre, sus propios criterios, sus propios valores.

La explicación del sentido común en la ley está apoyada por el hecho de que esos procesos legales prácticos se han desarrollado en un constante y profundo escrutinio durante muchos siglos.

Pero es bastante diferente de la explicación en términos de la teoría psicológica que se apoya en la evidencia empírica de las relaciones estadísticamente significativas.

Psicología y derecho: Diferentes enfoques

En las anteriores definiciones, queda patente como elementos diferenciadores, una de las cuestiones más destacadas y analizados en la relación entre psicología y ley, y que hace referencia al método. En este sentido Tapp (1980) hace una exposición de las principales diferencias entre los dos campos:

  • La ley es deductiva, mientras que la psicología es inductiva.
  • El derecho es doctrinal y la psicología es empírica.
  • La ley funciona por el método de caso y la psicología por el método experimental.
  • Los abogados trabajan en las bibliotecas, mientras que los psicólogos en clínicas y laboratorios.
  • La ley codifica y categoriza, la psicología intenta verificar los datos de la observación y la experimentación.
  • La ley se relaciona con el caso, mientras que a la psicología le interesa lo general.

Psicología y derecho: 8 motivos de conflicto

Entre los intentos de sintetizar las diferencias existentes entre psicología y derecho hay que destacar la exposición de Haney (1980) que llega a enumerar hasta 8 formas en las que ambas disciplinas difieren:

1. Visión creativa vs. decisiones fijas

La psicología pone el énfasis en las visiones creativas. De hecho, los psicólogos son formados desde el inicio de su carrera para ser innovadores y hacer uso de aproximaciones y soluciones novedosas. En contraste, el modelo legal es de decisiones fijas. Es decir, los juristas tienden a basar sus decisiones en casos precedentes, evitando el uso de argumentos basados en razonamientos innovadores.

2. Sistema jerárquico vs ciencia empírica

Los tribunales de justicia son parte de un sistema jerárquico. Las decisiones pueden ser recurridas ante tribunales superiores, de manera que aquellos con una posición más alta son los que tienen la última palabra.

Por el contrario, la psicología es una ciencia empírica basada en datos de apoyo y consistentes. Aunque los juristas pueden hacer uso de datos de casos anteriores, este aspecto empírico no es científico, ya que sólo es utilizado para probar un punto concreto.

3. Método experimental vs. sesgos interpretativos

El método utilizado para encontrar la verdad en psicología es el método experimental. Esto es, aquél que intenta resaltar la objetividad y trata de eliminar sesgos. El método legal para alcanzar la objetividad es de adversarios o confrontación, siendo los sesgos una parte aceptada y asumida de este método.

4. Prescripción vs. descripción

La ley es prescriptiva, dice a las personas cómo deben comportarse. Por el contrario, la psicología es descriptiva.

5. Lo idiográfico frente a lo nomotético

La ley se centra en un caso único y por esto es idiográfica. La psicología intenta ser nomotética, tendiendo a establecer principios generales o paradigmas.

Puesto que al derecho le interesan los casos individuales, las aportaciones de la psicología sobre patrones generales les resultan poco materiales y se sienten incómodos admitiendo tipos generales de evidencia.

6. Apariencia de seguridad vs. probabilidad

La ley intenta dar una apariencia de seguridad. Aunque en el proceso de un juicio se manejan conceptos que implican una cierta relatividad, como el de duda razonable, una vez que se ha tomado la decisión, éste se considera como la verdad y a menudo es irrevocable.

Sin embargo, la psicología se basa en hechos empíricos y en la probabilidad. La verdad absoluta no existiría; sólo métodos que pueden -más o menos- acercarnos a ella.

7. Lo proactivo frente a lo reactivo

La psicología es proactiva, es libre de decidir qué áreas quiere investigar y cómo dirigirá la investigación. Los intereses individuales son los determinantes principales de sus elecciones y la motivación económica no suele tener un peso importante en sus decisiones, aunque éstas puedan tener una relación directa con demandas gubernamentales o de entidades privadas.

Los juristas son reactivos, sólo pueden atender a los casos y demandas planteados por sus clientes.

8. Investigación vs. aplicación de preceptos

La investigación psicológica es generalmente académica, o investigación pura. La mayoría de la investigación psicológica no se plantea como una forma de resolver problemas en el mundo real.

La ley, en cambio, es una disciplina operaciones, está creada para resolver problemas del mundo real y se aplica a cuestiones de la vida real.

Mientras que los psicólogos están formados para observar y usar adecuadamente métodos para definir procesos, los abogados están formados para intervenir. Los abogados manipulan la apariencia externa, mientras que los psicólogos examinan el trabajo interno de una situación.

Referencias

  • De Piñeres Botero, C. G. (2010). Revisión sobre la definición de Psicología Jurídica. Diversitas: Perspectivas en Psicología, 6(2), 221-235.
  • Haney, C. (1980). Psychology and legal change: On the limits of a factual jurisprudence. Law and Human Behavior, 4 (3), 147-199.
  • Tapp, J.L. (1980) Psychological and policy perspectives on the law. Reflections on a decade. Journal of Social Issues, 36,165-192.




Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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