40 proverbios egipcios que te sorprenderán

Verificado Redactado por Bernardo Peña. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 30 abril 2021.

Estos proverbios egipcios te sorprenderán y podrán cambiar tu vida. A todo el mundo le fascina la antigua civilización egipcia, la segunda más antigua de la Humanidad, solo detrás de Sumeria. ¿Quieres conocer un poco más de esta antiquísima civilización a través de estos proverbios egipcios? No solo entrarás en contacto con el estilo de vida y los pensamientos de los egipcios. Además, descubrirás más de su cultura.

Recordemos que, por Egipto no solo ha pasado la civilización egipcia, también lo han hecho los hicsos, griegos, romanos y musulmanes. El Egipto actual recoge todas esas tradiciones y las condensa en su sabiduría popular. Y qué mejor que conocerla a través de los proverbios egipcios.

40 proverbios egipcios que te sorprenderán

El Reino del cielo está dentro de ti; y el que se conozca a sí mismo lo encontrará.

El conocimiento es la consciencia de la realidad. La realidad es la suma de las leyes que gobiernan la naturaleza y de las causas de donde ellas surgen.

El bien social es lo que trae paz a las familias y a la sociedad.

El Hombre ha de aprender a incrementar su sentido de responsabilidad y el hecho de que todo lo que él hace tiene sus consecuencias.

Si has de construir algo duradero, no trabajes con lo efímero. Busca siempre un punto fijo, algo que sepas que es estable: tú mismo.

Al conocer uno alcanza la fe. Al hacer uno alcanza la convicción. Cuando sabes, te atreves.

Todo está dentro de ti. Conoce tu más profundo interior y busca su correspondencia en la naturaleza.

La semilla incluye todas las potencialidades de árbol… La semilla desarrollará todas esas potencialidades. No obstante, debe recibir todas las energías necesarias desde el cielo.

Si has de conocerte a ti mismo, ubícate en un punto inicial y retorna a tus orígenes. Tus inicios te descubrirán tu final.

Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.

Oír es precioso para el que escucha.

La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces.

La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.

La mitad de la alegría reside en hablar de ella.

El grano debe retornar a la tierra, morir y descomponerse para que surja y crezca una nueva cosecha.

Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.

Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.

Más proverbios egipcios

Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.

Hombre, conócete a ti mismo… y conocerás a los Dioses.

Oculta el bien que haces, imita al Nilo que oculta su fuente.

La marcha instruye al asno.

Las imágenes están más cerca de la realidad que las definiciones frías. Busca en paz y encontrarás.

No tiene sentido predicar la sabiduría en los hombres, debes inyectársela en la sangre.

La semilla no puede crecer hacia arriba sin crecer con sus raíces simultáneamente dentro de la tierra.

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.

Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.

La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.

Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.

Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien.

Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.

Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.

Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.

Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.

Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.

Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.

Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudió.

El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.

El amor y la tos no pueden ocultarse.

Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.

Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego».

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