Cuando nos levantamos por las mañanas, lo primero que solemos hacer cuando vemos a otra persona es darle los buenos días. La conducta de dar los buenos días no supone ningún problema. Por lo general, se podría considerar como la primera frase que decimos al inicio del día. A partir de aquí, ya comenzamos a hablar con unos y con otros (y con nosotros mismos en voz alta). Sin embargo, detrás de esta conducta nada nos extraña, nada nos llama la atención, pero, ¿por qué hablamos? Es decir, ¿qué mecanismos cerebrales están implicados en la producción del lenguaje?

El lenguaje está tan asentado en nuestras vidas que ni nos planteamos cómo se produce. Hablamos y hablamos sin darnos cuenta de que nuestro cerebro está a pleno rendimiento. Cuando cogemos una bolsa pesada somos conscientes del esfuerzo, cuando subimos unas escaleras, sabemos que todo nuestro cuerpo está en movimiento, pero cuando hablamos, a parte de mover la boca, ¿qué ocurre en nuestro cerebro? Aunque no sintamos nada en el interior de nuestro cráneo, nuestro cerebro está trabajando sin que seamos plenamente conscientes de ello. ¡Comencemos!

La importancia de la producción del lenguaje

El lenguaje es fundamental para comunicarnos los unos con los otros, tanto el lenguaje oral como el escrito. Es por ello que el estudio de la producción del lenguaje es tan importante. De esta forma, si conocemos los mecanismos que producen el lenguaje, podremos ayudar a aquellas personas que tengan problemas y darles las mejores soluciones posibles. Si no sabemos qué áreas están implicadas, la ayuda que podamos dar será pobre o nula. Por ello, escudriñar el cerebro y averiguar dónde se gesta esta importante labor, ha resultado ser uno de los objetivos de parte de la comunidad científica.

En la producción del lenguaje está implicado, sobre todo, el lóbulo frontal. En este lóbulo se encuentran tres áreas que destacan sobre las demás: la corteza prefrontal, el área de Broca y la corteza motora primaria. Sin duda, existen más áreas y zonas del cerebro relacionadas con la producción, pero a grandes rasgos, estas tres consistirían en puntos claves sin los cuales el lenguaje no sería posible.

Lóbulo frontal y la producción del lenguaje

El lóbulo frontal resulta clave en la producción del lenguaje. Una de sus principales funciones consiste en la creación de diferentes programas lingüísticos para, a través de estos, iniciar la acción de la producción del lenguaje voluntario y organizado. La motivación en el inicio del habla también es una de sus funciones principales. Es un lóbulo importante tanto en el lenguaje oral y escrito. Dentro de este lóbulo, se encuentran tres áreas importantes implicadas en la producción del lenguaje: área de Broca, área prefrontal y corteza motora primaria. 

Área de Broca

El área de Bronca es conocida por estar involucrada en la famosa afasia de Broca. Se trata de un área cerebral ubicada junto al área motora primaria y en la parte inferior de la tercera circunvolución frontal izquierda. Se corresponde con las áreas 44 y 45 de Brodmann.  En el área de Broca se incluye una parte de la pars opercularis y de la pars trinagularis, que como destacan Etcheperaborda y López-Lázaro (2005), son importantes en la producción del habla.

La pars opercularis coordina los órganos que componen el aparato fonatorio para la producción del habla. La pars triangulares es una zona de asociación polimodal y se encarga de la programación de conductas verbales. El área de Broca, principalmente, organiza y prepara los diferentes programas motores que se llevarán a cabo para la expresión del lenguaje tanto oral como escrito. En el área de Broca también se coordinan y se producen las secuenciaciones temporales de los movimientos necesarios para la articulación del habla y la escritura.

Corteza prefrontal

De la corteza prefrontal destacan el área cingulada anterior (estructura subcortical) y la corteza dorsolateral. La corteza prefrontal destaca en el desarrollo de los programas lingüísticos así como en las estrategias cognitivas complejas. Todo ello permite el lenguaje en todas sus dimensiones, es decir, intención y motivación para comunicarnos verbalmente, tanto de forma oral o escriba.

La corteza prefrontal elabora un plan global cuando queremos comunicarnos, tanto de forma oral como escrita. Esta zona del cerebro se implica en la recuperación léxica y adecua el mensaje al contenido semántico, es decir, busca las palabras adecuadas al mensaje y las adapta a lo que queremos transmitir. Cuando el programa lingüístico ya está elaborado y listo para ser «emitido», el área motora suplementaria entra en juego, ya que una de sus funciones está relacionada con el comienzo del habla.

Corteza motora primaria

Una vez que todos los planes se han generado, entra en juego la corteza motora primaria. Estos planes lingüísticos llegan a la musculatura de los órganos articularios a través de la corteza motora primaria, así como a través de las vías motoras piramidales y extrapiramidales. La corteza motora primaria está situada justo en la parte anterior de la cisura central o de Rolando.

Cuando esta área inicia los movimientos bucofonatorios para la producción del lenguaje, involucra a diferentes pares craneales: facial (VII), glosofaríngeo (IX), vago (X), accesorio (XI) e hipogroso (XII). La corteza motora primera, también hace posible los movimientos manuales de la escritura.

Referencias

Etchepareborda, M. y López-Lázaro, M. (2005). Estructura citoarquitectónica de las áreas del lenguaje. Revista de Neurología, 40(1), 103-106.

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