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Las vacaciones son periodos que suelen generar mucha expectación y deseo para quienes pueden disfrutarlas. Viajes, descanso o desconexión son algunos de los conceptos que se asocian a este particular momento del año que además solemos compartir con nuestros seres queridos. Sin embargo, para muchas parejas, este periodo no está tan claramente asociado a emociones positivas. Los picos más altos en las estadísticas muestran que los divorcios y rupturas se dan mayormente durante los períodos vacacionales ¿Por qué se producen más rupturas durante las vacaciones? En este artículo indagamos sobre esta realidad.

Las vacaciones son periodos de intensas emociones

Las vacaciones suelen asociarse a emociones positivas: alegría, excitación, felicidad…sin embargo, todo este torrente emocional puede desencadenar también sentimientos de estrés, presiones y frustración. Cuando una relación de pareja está debilitada, las personas pueden encontrarse cara a cara con las tensiones que esto les genera durante las vacaciones. Al no encontrar las sensaciones positivas que se asocian a esta época del año, las expectativas caen con mayor fuerza y se magnifican estos sentimientos de frustración dando lugar a un mayor distanciamiento entre la pareja.

El comienzo y el final de una etapa

Las vacaciones suelen marcar etapas, suelen ser un punto de inflexión en el calendario anual en el que se señala el fin de una fase y el comienzo de la siguiente. Cuando las relaciones son débiles y generan sentimientos negativos, las personas tienden a menudo a reflexionar sobre el punto en el que se encuentran y lo que quieren para el futuro. Si las relaciones son frágiles y la distancia entre la pareja es amplia, pensar en su continuación futura es usual en estos periodos de inflexión.

Pasar más tiempo juntos

Cuando vivimos inmersos en la rutina diaria, pendientes de nuestras obligaciones y horarios, puede que pasemos por alto ciertas sensaciones o situaciones que nos alejan emocionalmente de nuestras parejas. Durante las vacaciones tenemos más tiempo para estar juntos y reflexionar. Es entonces cuando este acercamiento puede ser positivo o bien, todo lo contrario. Al no tener tantos estímulos distractores, nos hacemos más conscientes del distanciamiento que nuestra relación puede haber sufrido de forma progresiva en el tiempo. Las discusiones pueden aflorar con más facilidad y los conflictos que podían existir aparecen con mayor intensidad, ampliando el distanciamiento en la pareja y consiguiendo que las personas tiendan a reflexionar sobre una relación que puede haberse ido desgastando durante una larga etapa, pero que es durante las vacaciones cuando esto puede haberse mostrado más claro.

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Un impulso o una decepción

Las vacaciones entre parejas pueden ser un período de refuerzo para algunas relaciones que se encuentran debilitadas. Unas vacaciones idílicas en pareja pueden estar llenas de expectativas de reconciliación y convertirse en aliadas para el resurgimiento de la pasión y el amor que se encontraba debilitado. Muchas parejas ven este tiempo de descanso como una oportunidad para fundar una nueva etapa en pareja y dejar atrás cualquier diferencia reconciliable. Esto puede ser una buena vía para mejorar y afianzar la relación, sin embargo, en ocasiones estas expectativas no se cumplen, dando lugar a una sensación de frustración y desesperanza que puede desembocar en una posterior ruptura, ya que las ilusiones pueden quedar disueltas después del intento.

El reencuentro con la familia

Muchas parejas aprovechan sus vacaciones para hacer visitas y reuniones familiares. Esto puede ser un momento de gran felicidad en algunos casos, pero cuando existen conflictos familiares, también puede ser un desencadenante de diferencias y disputas que quizás han permanecido latentes en el tiempo. Además, las expectativas que tenemos en nuestras parejas con respecto a la imagen que quisiéramos dar a nuestras familias pueden desilusionarnos y hacernos alejarnos más. Estas diferencias pueden mermar la confianza en la relación y convertirse en un desencadenante del distanciamiento en la pareja.

Si bien son muchas las rupturas que suceden durante estos periodos de desconexión de la rutina, las vacaciones también son una fuente de energía positiva y buenos momentos para muchas otras parejas. Disfrutar de experiencias relajantes y salir de la rutina puede unir más a las personas e impulsar sus relaciones. Estos periodos juntos no son algo que deban ser evitados y es que, no son las vacaciones en sí las que parecen distanciar a las personas, sino los conflictos y el desgaste previos a las vacaciones los que suelen despuntar en estos momentos. Sea como sea, todo cambio, incluso aquellos que parecen negativos, suelen traer consecuencias positivas a largo plazo y hacer que nos acerquemos más a aquello que nos aporte bienestar.

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¿Por qué se rompen más parejas durante las vacaciones?
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