¿Alguna vez te has sentido más melancólico de la cuenta, incomprendido o apartado del resto del grupo? Mantén la calma, pues es casi seguro al 100 % que todo el mundo ha pasado más de una vez por esta situación. Pero, ¿a qué puede deberse?

Sientes que avanzas a un ritmo diferente del resto de la gente

Así es, cuando todavía estábamos en el colegio podíamos sentir que avanzábamos al mismo ritmo que el resto de nuestros compañeros y amigos. Y en ocasiones, cuando echamos la vista atrás, nos damos cuenta de lo maravillosa que era esa época y de las pocas preocupaciones que en verdad teníamos.



No obstante, a medida que pasa el tiempo, maduramos y progresamos, podemos encontrarnos con que ya no estamos tan a la par con el resto de nuestros amigos y nuestro entorno en general. Quizás pensabas que tu época más variable era la adolescencia, pero no es así.

Ya desde el instituto, vamos perfilando nuestra personalidad y nuestros intereses, escogemos tirar por un camino o por otro y vamos eligiendo con más cautela a nuestros amigos. Precisamente por esta racha de cambios, es que podemos sentirnos solos e incomprendidos por primera vez de una manera más notoria.

Quizá sea porque tus compañeros avanzan más rápido en el ámbito académico, (y más adelante en el laboral), o bien porque vuestras circunstancias personales ya no son tan parecidas como cuando compartíais vuestras tardes jugando en el parque.

Quizá ya todos tus amigos y las personas más cercanas a ti tengan pareja y pasen cada vez más tiempo con ella, algo que por otro lado es muy normal. Esta sensación de no compartir los mismos intereses con tus amigos de toda la vida puede llegar a ser muy frustrante.

Pero no desesperes, porque los ritmos de la vida no son ni deberían ser los mismos para todo el mundo. Entonces, ¿qué puedes hacer? Lo primero de todo es que no te compares con nadie más. Tú tienes tu vida. Tus ritmos y tu trayectoria no tienen por qué ser idénticos a los del resto.

Deja de compararte también por las redes sociales

Es un hecho que, con la llegada de las redes sociales, hemos desviado gran parte de atención a nuestros dispositivos para saber acerca de otras personas que, pueden ser conocidos o amigos nuestros, o desconocidos de los que simplemente admiramos su modo y estilo de vida.

Es posible que sientas identificado con esta situación: viernes por la tarde en tu casa, sientes un gran aburrimiento y decides investigar por el móvil que están haciendo tus amigos y conocidos. Hasta ahí todo normal, ya que el deseo de saber que están haciendo nuestros seres queridos es algo muy lógico.

Sin embargo, lo que acabas viendo te toca la fibra por dentro. Quizá los protagonistas de las fotos y los vídeos que ves por redes sociales sean tus amigos o quizás no. Pero una cosa es segura, se lo están pasando genial y tienen un plan estupendo, pero ahí no estás tú.

Es muy importante que tengamos en cuenta que al final, solo enseñamos por las redes sociales la parte bonita. No enseñamos nuestros momentos aburridos en el trabajo, ni solemos enseñar nuestros momentos de crisis, de tristeza o depresivos.

Así, es normal que pienses que el resto de la gente tiene una vida maravillosa, llena de diversión, alegría e incluso lujos. Lo cual no hace más que distanciarte de la realidad y sientas que tu vida no es tan apasionante y merece tanto la pena como la de otras personas.

Así que hazte un favor a ti mismo, y desconecta por un par de días de las redes sociales. Tómate un tiempo para ti, conecta con tus amigos de verdad y tómate la vida con filosofía. Pues ni la vida de los demás es tan increíble como la pintan, ni la tuya es tan insulsa como crees a veces. Esto es solo una distorsión.

No cohíbas tu verdadera personalidad

En muchas otras ocasiones, nuestra frustración proviene de que lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos no está totalmente alineado. Es posible que por compromiso o por no quedar mal, nos expresemos y actuemos de forma diferente a nuestros valores internos.

También es importante saber decir «no». Tanto si es a amigos y familiares con los que tenemos la más absoluta confianza o si se trata de un mero desconocido. Si no puedes o no quieres hacer algo, simplemente di que no. Eso sí, siempre desde el respeto y con buenos modos.

En resumen…

Cuando creas que estás solo, tómate tu tiempo para reflexionar y comparte tus sentimientos con aquellos que te importan. No solo te sentirás mejor al instante, sino que vuestra relación saldrá fortalecida y te darás cuenta de que seguramente hay mucha gente que se preocupa por ti más de lo que crees.

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