verguenza

¿Quién no se ha sentido avergonzado alguna vez por algo que ha hecho o dicho y se ha puesto totalmente rojo como un tomate? Sin embargo, aunque es algo que nos sucede a todos, pocas personas saben por qué sucede. Hoy, te contamos por qué nos ponemos rojos cuando tenemos vergüenza.

¿Cuál es la razón de que nos pongamos rojos al sentir vergüenza?

Ruborizarse en ciertas situaciones es algo muy común. Cuando sucede, además, si las personas que están cerca se dan cuenta, el efecto es aún peor. La persona suele ponerse todavía más roja al darse cuenta de que todos perciben su nerviosismo.

Esta reacción no es más que una respuesta de nuestro cuerpo ante un momento de tensión. Aparece de forma automática al activarse nuestro sistema nervioso. De esta forma, nuestro organismo desencadena una serie de reacciones que se manifiestan en nuestras mejillas dándole ese color que evidencia que no nos encontramos cómodos.

Es decir, nuestro sistema nervioso al activarse produce lo que se conoce como “un chute de adrenalina”. Esto hace que los vasos sanguíneos del rostro se dilaten y la sangre fluya de una forma que no es la habitual, provocando el color rojo y una sensación de calor en la persona que lo padece en ese momento.

Precisamente, esa sensación es la que suele poner aún más nerviosa a la persona, ya que esta percibe perfectamente cómo se le está notando el nerviosismo. Esto suele suceder cuando, por ejemplo, a una persona le pillan diciendo una mentira, o cuando sucede algo que no cuenta con aprobación social.

Llevándolo al ámbito de la naturaleza, de la cual como bien sabemos formamos parte, se trata de una respuesta que se desencadena como mecanismo de huida ante un peligro. Y es que esa vergüenza que sentimos es percibida por nuestro cuerpo precisamente como eso, como un peligro.

Cómo reaccionar si nos ponemos rojos

Lo primero que hay que tener en cuenta si nos sucede esto en público es que se trata de la reacción más humana que existe. Además, en ciertos contextos sociales, suele producir incluso simpatía ante quienes nos ven cómo nos ruborizamos, por lo que puede incluso convertirse en algo beneficioso para nosotros.

Es, en cierta manera, una forma humilde de descubrirnos y de comunicar una sensación que estamos experimentando. Por este motivo, lo mejor que podemos hacer si en un momento dado nos ponemos rojos es admitirlo y, por qué no, poner una dosis de humor al momento.

Esta es, sin duda, la mejor forma de reaccionar ante un momento en el que se produce esta respuesta por parte de nuestro cuerpo, ya que difícilmente podremos controlarlo al ser algo automático que nuestro organismo lanza sin que seamos capaces de filtrar ni pensar.

Por ello, si consigues llevarlo con una buena dosis de humor, conseguirás incluso ganar en seguridad cuando te suceda algo así. Esto es importante, ya que cuando nos ponemos rojos suele ser, entre otros motivos, porque sentimos inseguridad ante la persona que tenemos delante.

Trabajar la autoestima y la seguridad te ayudará a evitarlo

Aceptarnos a nosotros mismos, con nuestras fortalezas y debilidades, hará que nos sintamos más cómodos en nuestra piel y, por lo tanto, que consigamos también evitar este tipo de reacciones por parte de nuestro cuerpo.

Es un trabajo que, evidentemente, no se puede hacer de un día para otro. Sin embargo, merece la pena dedicar tiempo a pensar en ello y a trabajar en nuestra seguridad y autoestima, ya que gracias a ello conseguiremos evitar situaciones incómodas como la de ponernos rojos en público.

Más allá de este trabajo a largo plazo, hay otra reflexión que podemos hacer para atajar este problema de forma más inmediata. En principio, podemos analizar qué tipo de situación es la que nos hace ponernos así o con qué personas concretas, si es el caso.

Una vez detectado este aspecto, nos volcaremos en pensar por qué sucede esto. Normalmente suele ser ante situaciones en las que no nos sentimos cómodos, y deberemos valorar si es por falta de experiencia o por otro motivo, y cómo podemos trabajar en ello para sentirnos más cómodos.

Lo mismo sucede cuando nos ponemos rojos ante otras personas, bien sea de nuestro entorno laboral como del ámbito personal. Esto suele pasar cuando sentimos inseguridad ante ellas, por lo que habrá que hacer un trabajo en profundidad para evitar sentirnos en posición de desigualdad, sobre todo a nivel mental.

Como puedes ver, ponerse rojo cuando se tiene vergüenza es algo muy normal, y no tienes que preocuparte por ello. Esperamos que esta explicación que te hemos dado te haya ayudado a conocerte un poco mejor y, de esta forma, quizá, se reduzca un poco tu tendencia a ruborizarte cuando tienes vergüenza.

¿Por qué nos ponemos rojos cuando tenemos vergüenza?
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