Polarización de las actitudes

La polarización de las actitudes o creencias puede ser bastante nociva si no podemos detenerla. Uno de sus peligros más grandes es limitar nuestro conocimiento sobre el mundo, la vida y la realidad en sí misma.

Cuando la polarización de actitudes o creencias tiene lugar, el individuo hace frente a conflictos emocionales y no llega a integrar todas las cualidades en un solo cuadro.

Al no poder apreciar la realidad de forma equilibrada, el individuo suele hacer una exclusión en su conciencia, percibiendo solo los extremos de un asunto.

Esto le lleva a idealizar y a devaluar casi de forma seguida a una misma persona o, peor aún, a sí mismo.

Su visión de la realidad es parcializada. Puede ver a las demás personas con cualidades sorprendentes, o extremadamente fatales, sin discernir entre las creencias racionales y las irracionales.

¿Qué es la polarización de las actitudes y creencias?

Los diccionarios médicos detallan que la polarización de actitudes y creencias es un mecanismo de defensa al que recurre un individuo para hacer frente a conflictos emocionales cuyo origen es interno o externo.

A través de la polarización de actitudes el sujeto ve a los demás, o a sí mismo, como personas totalmente buenas o malvadas, pero jamás llega a crear una sola imagen en la que las cualidades estén cohesionadas.

Debido a su incapacidad para apreciar efectos ambivalentes, la persona excluye una visión equilibrada de sí mismo o del resto.

En efecto, el sujeto idealiza y devalúa, de forma alterna, a las personas, o a sí mismo. La polarización de actitudes forma parte de las distorsiones cognitivas.

La literatura académica también indica que esta forma de ver la realidad es propia de personas que son perfeccionistas y radicales.

Si lo que observan no encaja con su idea de perfección, entonces todo lo demás es horrible.

Este modo de interpretar la realidad supone un problema al momento de entablar relaciones con los demás, así como cuando se deben tomar decisiones adaptativas.

Psicólogos, como Albert Ellis y Aaron Beck, describieron este tipo de distorsiones cognitivas, y las llegaron a definir como creencias erróneas que pueden llevar a un individuo a experimentar estados de ánimos disfuncionales.

Cuando la persona posee un pensamiento polarizado, el modo de observar la realidad es pobre.

Pues, solo ve en tono blanco o negro, sin evaluar los matices y no ha aprendido verdaderamente a manejar sus pensamientos.

Características de la polarización de las actitudes

Las personas que aplican la polarización de actitudes o creencias en su vida, generalizan y encierran toda la realidad en una sola etiqueta.

Estos individuos también se caracterizan por tener en su vocabulario palabras que son muy frecuentes, tales como: siempre, nunca, nada, todo, bueno, malo, entre otras.

Cualquier hecho que suceda lo encierran en sus categorías extremistas, de manera automática, sin detenerse a analizar u observar más allá de lo que creen en ese momento.

Polarización de las actitudes

Las categorías que usan con más frecuencias son las negativas. Así, estas personas suelen decir de forma seguida: “siempre se aprovechan de mí”, “las cosas nunca me salen bien”, “todo me sale mal”, “siempre me equivoco”, y otros parecidos.

No importa si otras personas le demuestran lo contrario a sus razonamientos extremistas, ellos siempre verán la realidad de esa manera tan contundente.

Cómo superar la polarización de actitudes

Ver la realidad de forma polarizada te impide disfrutar de ella con todas sus tonalidades y perderte muchas experiencias.

Quienes viven de esta forma también tienden a evitar algunas tareas porque las consideran desagradables, pero las consecuencias se pueden lamentar luego.

Por ejemplo, hay quienes no desean continuar estudiando, o seguir en el trabajo, porque creen que todo lo que ocurre allí es malo, y esto, en cierto modo, les hace sentir comodidad.

Pero, con el transcurrir del tiempo, las decisiones que se tomen asumiendo una posición polarizada de actitudes o creencias, puede llegar a lamentarse.

Te recomendamos seguir las siguientes pautas si ya no quieres que este tipo de actitud predomine en tu vida:

  • Acepta tus debilidades y sé consciente de ellas. Solo así podrás trabajar sobre las mismas y cambiarlas.
  • Observa bien a las personas y notarás que no puedes etiquetar a alguien como totalmente bueno o malo, porque en realidad hay una escala de grises en el modo de actuar.
  • Deja de simplificar la realidad, pues, esta es mucho más compleja. Si todo fuese tan simple, ya el mundo se habría detenido y ni siquiera existirían más investigaciones ni nada nuevo por conocer.
  • Procura asignar porcentajes a las cualidades que observes. Por ejemplo: “X es 40% del tiempo muy agradable, y un 60% más silencioso”.
  • Cuando te escuches a ti mismo diciendo: “siempre”, “nunca”, “todos”, “nadie”, “nada”, detén tu pensamiento y haz las siguientes preguntas en tu interior:

-¿Pasa de esta forma el 100% de las veces o a veces es de otra manera?

-¿Puedo interpretar esta situación de otra forma? Apúntalas.

-¿Esta forma de ver la realidad determina que verdaderamente las cosas siempre sucederán así?

-Considera cómo te afecta este tipo de pensamiento.

Si luego de hacer el análisis del último punto, observas que tu actitud ante el mismo hecho continúa siendo extremista, entonces date cuenta que, mientras más se acerque tu conclusión a los extremos, más fuerte es el error en tu interpretación.

La mayoría de las veces que asumas una polarización de actitudes o creencias, notarás que esta forma de entender el mundo no te favorece cuando se trata de adoptar una solución adaptativa.

Por ello, aprende a relativizar y considera que entre el blanco y el negro hay una gama de grises. Termina de comprender que la perfección no existe.

Al final, te darás cuenta que, una forma de sentir menos dolor en tu vida, es cuando comienzas a flexibilizar tu mente, especialmente tus juicios sobre los demás y sobre ti mismo.

Bibliografía

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El otro es el enemigo: imaginarios sociales y polarización. (2004). Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales.

Kwee, M. (1996). Albert Ellis. Behaviour Research and Therapy. https://doi.org/10.1016/s0005-7967(96)90049-2

Pacheco R, F. (2002). Actitudes. Eúphoros.

Rodríguez, L. R. (2007). La Teoría De Acción Razonada: Implicaciones Para El Estudio De Las Actitudes. Investigación Educativa Duranguense.

Sulbarán, D. (2009). Medición de actitudes. Psicologia Experimental.

Isbelia Farias
Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), entre otros.

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