Perfil psicológico de Basterra y Porto: el asesinato de Asunta Basterra (Parte II)

Verificado Redactado por Vanessa Viqueira. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 26 noviembre 2020.

Si en el anterior artículo «Un macabro plan: el asesinato de Asunta Basterra (Parte I) » conocíamos cómo se fraguó y se llevó a cabo el plan para asesinar a Asunta, en este artículo veremos dos perfiles muy opuestos pero que se complementan: el de los padres de Asunta y también sus asesinos.

Aquellos maravillosos años

En 1990 se conocieron Rosario Porto, de 21 años, y Alfonso Basterra, de 26 años.

Rosario era abogada, y además era hija del acaudalado matrimonio formado por el exitoso abogado Francisco Porto y la profesora de Historia del Arte Socorro Ortega. Era una familia acomodada y con influencias.

Alfonso era periodista, aunque pocas veces con un trabajo estable.

El 26 de octubre de 1996 se dieron el sí quiero, pero, eso sí, en régimen de separación de bienes.

Los primeros años fueron “idílicos”, tal como los definió la propia Rosario Porto a los psiquiatras forenses que elaboraron su perfil psicológico.

En el año 1998, más por presión de los padres de ella, que por iniciativa propia, iniciaron los trámites para el proceso de adopción de Asunta en China. Esto ya nos indica que tenían un interés directo en tener descendencia. Rosario quería complacer a su padre, quien era el que verdaderamente quería tener una nieta.

Cuando finalmente en el año 2001 la bebé llega a Santiago de Compostela, la familia paseaba feliz y orgullosa por las calles compostelanas fotografiándose y grabando imágenes para reportajes de prensa y televisión que se hacían eco de la noticia: Asunta era la primera niña china adoptada en Galicia.

Asunta Nina
Asunta | Antena Tres

Absolutamente nada hacía presagiar el dramático y macabro giro que a partir de entonces adoptarían los acontecimientos posteriores, y es que se activó una espiral de destrucción interna que culminó con el asesinato de la pequeña Asunta a manos de sus padres.

Es complicado precisar el momento en el cual todo comenzó, pero lo cierto es que la familia empezó a caer descontroladamente por una pendiente de oscuridad el 12 de diciembre del 2011, cuando falleció la madre de Rosario, y sobre todo cuando nueve meses más tarde, el 26 de julio del 2012, murió su padre.

Ambos eran mayores, no estaban enfermos y se fueron en silencio, mientras dormían. Esto marcó a Rosario, pero también a Asunta, pues tenía mucho apego por su abuelo.

Perfil psicológico de Alfonso Basterra

Alfonso Basterra (1964), originario de Bilbao, colaboró con distintos medios de comunicación, tanto escritos como radiofónicos y televisivos, pero desde hacía varios años llevaba una vida discreta apartado del trajín diario de los medios.

En el momento del suceso, se dedicaba a puntuales colaboraciones con algún medio y con el gabinete de comunicación de algunas empresas.

Pasaba mucho tiempo con Asunta, la acompañaba al colegio y la ayudaba con las actividades extraescolares.

Alfonso Basterra | La voz de Galicia
Alfonso Basterra | La voz de Galicia

Su círculo más cercano lo definía como un hombre conversador, tranquilo, reservado y devoto de su hija.

Sin embargo, desde el mismo momento en que acude con Rosario a denunciar la desaparición de Asunta, los investigadores sospechan de su extraña actitud.

Una de las primeras reacciones que tuvo al enterarse de la aparición del cadáver de Asunta fue ponerse en contacto con el periódico con el cual colaboraba pidiendo que no publicaran noticias al respecto.

Alfonso Basterra estaba pendiente de las noticias acerca del asesinato.

Posteriormente, el juez instructor del caso José Antonio Vázquez Taín, le definirá como “maquiavélico y que aporta seguridad frente a Rosario, que no soporta la presión”, explica el magistrado.

El juez señala además una actitud poco colaborativa, pues se negó incluso a la realización de las pruebas periciales, por lo que no es posible realizar mayores aclaraciones respecto a su perfil salvo su actitud y comportamiento durante todo el proceso: un hombre controlador, sosegado y sereno.

Nunca le hemos visto derramar una lágrima por asunta. Ni el mínimo gesto.

A Alfonso Basterra se le atribuyó un papel principal a la hora de diseñar la estrategia del crimen, calificado como la parte calculadora.

Perfil psicológico de Rosario Porto

Rosario Porto | La voz de Galicia
Rosario Porto | La voz de Galicia

La vida de Rosario Porto se desarrolló siempre en los ambientes burgueses de Santiago. Recibió una excelente educación que le permitió presumir de currículo.

El 2012 fue un año muy complicado para ella, pues con la muerte de sus padres pasó de ser la única heredera de una familia rica a una mujer rica por sí misma.

A lo anterior, se añadió la posterior separación de Alfonso. Rosario llegará a definirle como “un buen amigo y un mal marido”, que pasó en pocos meses de ser una persona “correcta, encantadora y educada” a ser un hombre “apático, imprevisible, raro, excesivamente puritano” y poco amigo de las fiestas.

El matrimonio llevaba varios años en caída libre.

Podemos decir que era una relación tormentosa en la cual se conjugaba la dependencia económica de él con la emocional de ella.

En el informe forense, al cual Rosario sí aceptó someterse, se recoge que llegó a contar que Basterra “llegó a agredirla físicamente entre tres y cuatro veces por año” en los últimos cuatro de convivencia. Las conductas agresivas del marido subieron de nivel cuando descubrió su infidelidad tras espiar su móvil.

Cuenta que una vez divorciados, trataba de obtener información sobre su vida y amistades a través de la menor.

El divorcio y también el fin de la relación con su amante la empujaron a otra gran crisis personal en junio de 2013.

No era una persona fuerte. Enferma de lupus, con un soplo en el corazón y con problemas ginecológicos recurrentes, meses antes del asesinato de Asunta, tuvo un ingreso hospitalario.

Nunca volvió a encontrarse bien del todo. Al menos así lo declaró ante el juez durante el juicio.

 

Imagen Familiar Rosario Porto
Imagen familiar de Rosario con su hija Asunta. LAVANDEIRA JR. (EFE)

Pero resulta que, Charo, o Charín, como la llamaban sus más allegados, nunca fue una persona emocionalmente estable.

Vivía en una constante montaña rusa que a partir de este momento ya va a ser incapaz de frenar. Desde los 21 años, Rosario Porto ya había pasado por otros cuatro episodios depresivos. El primero en Francia, mientras estudiaba con una beca Erasmus que abandonó a medias. El segundo poco después de su boda, en 1996, y otros dos entre 2006 y 2009.

Uno de ellos, la llevó a ingresar en Urgencias en el Hospital Clínico de Santiago tras una ingesta masiva de medicamentos en diciembre de 2008.

El historial de Rosario llama la atención por la tremenda inestabilidad que la caracterizaba, y prueba de ello ha sido el final que ha tenido.

Rosario pasó varios exámenes psiquiátricos. En el sumario del caso, que pasa de los 4.000 folios, se cuentan al menos cinco: dos los aporta su abogado defensor —con la firma de tres facultativos distintos en marzo y septiembre—, otros dos, muy detallados, los rubrica el Imelga y el quinto lo remite al juzgado el penal de Teixeiro.

“Su estancia se caracteriza por la inestabilidad emocional. Lábil y voluble, pasa de la risa al llanto con facilidad”, certifica el psicólogo de la cárcel donde pasa sus días desde el 27 de septiembre de 2013. Apunta que desde primavera se muestra “más triste, desesperanza y quejosa”.

Ella se define a sí misma como una “rebelde con causa, dócil, perfeccionista, despistada, ordenada, metódica en la anarquía, limpia y equilibrada emocionalmente”. Por otra parte, el Imelga la perfilaba en marzo como una mujer inteligente, con un cociente intelectual “superior a la media”, emocionalmente inestable, proclive a la depresión, aprensiva, ansiosa y con rasgos de personalidad de tipo obsesivo compulsivo. Con todo, matiza la dirección clínica, el trastorno depresivo recurrente que arrastra “no alteró su conocimiento ni su voluntad” en el momento en el que se cometió el crimen que el juez, el fiscal y la acusación popular, le atribuyeron, de común acuerdo con su exmarido.

Rosario Porto Juez
Rosario Porto, ante el juez en 2013 | ÓSCAR CORRAL

En otro extremo está el último informe que aportó su defensa, el 9 de septiembre, que la presenta como una mujer deprimida, llorosa, neurótica y angustiada por sus pesadillas nocturnas que se deteriora física y mentalmente entre rejas. Se siente desfallecer y no puede “sobrevivir”, le cuenta al último psicoterapeuta que la evaluó a solas en el penal de Teixeiro a finales de agosto.

Antes de quitarse la vida ahorcándose con un cinturón de tela atado a la ventana en noviembre de 2020, había protagonizado otros intentos de suicidio en las otras cárceles en las que estuvo: en el año 2017 ingirió una dosis letal de un medicamento (prescrito por su depresión y del que había hecho acopio) y en el año 2018, se enroscó un cordón alrededor del cuello estando en la ducha, aunque los funcionarios acudieron a tiempo.

Desde su ingreso en prisión, había estado bajo los protocolos de antisuicidio, ya que no era la primera vez que trataba de quitarse la vida.

Aclaraciones finales

Sea como sea, ninguno de los tres ha tenido un final feliz. Asunta fue asesinada, Rosario se suicidó y Alfonso pasa sus días entre rejas.

Tal vez Rosario se vio sobrepasada por la situación que arrastraba, tal vez quería empezar otra vida, tal vez sin Asunta…

Alfonso, que nunca se salió de su perfil y nunca tuvo una palabra fuera de su línea para Rosario, es el único que aún puede llegar a contar sus secretos, pero las probabilidades de que esto ocurra son ínfimas.

Después de haber visto dos perfiles tan diferentes, es inevitable seguir preguntándose… ¿Por qué?

Vanessa Viqueira es Psicóloga (Col. O-02483), Criminóloga (Col. M-0099) y Especialista en Psicopatología y Salud. Dispone de amplia experiencia en el ámbito de la Psicología Forense, está habilitada como Perito Judicial TSJ Madrid y es miembro del Área de Psicología Jurídica COP España. Además trabaja como Docente presencial y Tutora e-Learning. Es Autora experta en ADR Formación y también es Redactora en la Editorial Paraninfo.

Deja un comentario