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Cómo responde nuestro cuerpo a la relajación

Nuestra fisiología y la relajación como tal guardan una sinergia que merece la pena comentar.  Como todos podemos apreciar, las funciones de nuestro organismo están claramente relacionadas con el estrés, su respuesta es notable, por ejemplo en el aumento de nuestro ritmo cardíaco sin ir más lejos. Sin olvidar un aumento de la tensión muscular y por ende una serie de notables efectos. En definitiva, una activación del llamado sistema simpático, preparándonos para una acción que vendrá de forma inmediata.

Mucho se ha hablado de los entrenamientos en técnicas de relajación y si bien el tema es amplio, el objetivo final es obtener precisamente una respuesta de relajación fisiológica notablemente contraria a lo expuesto anteriormente. Las técnicas de relajación de hecho son capaces de generar una activación de nuestro sistema parasimpático e incluso de inhibir de forma parcial el funcionamiento en exceso del sistema simpático.

Para qué sirve la relajación

Pero ¿A dónde queremos llegar? Bien, la relajación es útil para muchas cosas, por ejemplo se produce una disminución de la frecuencia cardiaca, disminuye el consumo de oxígeno y la tensión muscular, produciendo con ello un mayor nivel de conciencia corporal.  Esto nos lleva por tanto a un estado de satisfacción interesante que nos acompaña a una percepción actuando de forma voluntaria sobre nuestro propio ser y nuestro cuerpo.  Sentimos estados buscados como: paz, tranquilidad, equilibrio, armonía, etc., sin tener que por ello recurrir a otro tipo de tratamientos conocidos como los farmacológicos.

La relajación es sin duda un punto de apoyo que nos permite movernos de nuestra zona de activación a otra de mayor tranquilidad, aunque debemos mantener la constancia para lograr buenos resultados.

No siempre es fácil reconocerse uno mimo/a, pero tampoco es imposible. Reconocer por ejemplo nuestros estados de tensión, ese estrés palpable, aunque muchas veces ignorado, que hace que nuestra vida no sea satisfactoria ni a nivel personal ni en nuestras relaciones, mermando con ello nuestra calidad de vida y bienestar.

Emociones y relajación

Las emociones, tan presentes y latentes, son la evidencia muchas veces de la presencia de este estrés, pero también se puede percibir en nuestra parte más física, manifestándose en determinadas zonas o con diferentes acciones, como nuestras manos, nuestro modo de respirar, nuestras contracciones… Por tanto, si a nivel psíquico es palpable, también lo es a nivel orgánico.

Y es que, por ejemplo, las emociones están ligadas a diversos estados de contracción muscular que nuestro cuerpo lee e interpreta, a un estado específico de tensión el cual corresponde a un determinado estado a nivel emocional negativo, en pocas palabras, a un cierto estado de tensión que si es positivo será por el contrario bien controlado, pero si es negativo, nos puede conllevar problemas de salud.

La relajación es una herramienta cercana que tenemos para poder modificar la respuesta emocional. Su práctica debe ser nuestro modo de entender esta respuesta y poder aprender de ella día a día. Si somos insuficientes en nuestro aprendizaje, no podremos afrontar dicha respuesta, pero si por el contrario, aprendemos correctamente, podremos superar muchas barreras cuando se presente el estrés en nuestras vidas, otorgando con ello a nuestro organismo una mejor calidad de vida.

Es evidente que si aprendemos unas buenas técnicas de relajación, nuestra mente y nuestro cuerpo en general se verán beneficiados. Hoy día el tema de la ansiedad, tan presente en nuestras vidas, es un buen ejemplo para comprender como podemos luchar contra ella con métodos al alcance de nuestras manos. También comentar que tanto la ansiedad como el estrés, no son un problema de forma exclusiva de nuestra cultura, porque ya desde hace mucho tiempo han tenido un lugar en nuestra vida, amenazando nuestra salud. A groso modo y sin entrar en temas religiosos ni filosóficos, es cierto que se ha relacionado siempre la relajación con técnicas alternativas de sanación o gurús, entre otros, no obstante, la relajación hoy día nada tiene que ver como antiguas creencias de este tipo, siendo muy habitual a nivel mundial su práctica y no estando siempre relacionada con dichos aspectos.

Nuestra salud, bienestar, armonía y equilibrio son nuestra mejor arma. Sabiendo que tenemos nosotros mismos la solución, pongamos en práctica sus beneficios, tanto para nuestra mundo psíquico como físico.

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David Álvarez. Psicólogo Social / Terapeuta

Nuestra respuesta fisiológica en la relajación
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