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La belleza personal es una mejor recomendación que cualquier carta de presentación. Aristóteles (-384 a C. a -322 a C.)

Los ojos son los espejos del Alma. Leonardo Da Vinci (1452-1519)



Antecedentes

Si no sintiéramos atracción por alguien hace mucho tiempo que estaríamos extintos del planeta. Amar y ser amados es una experiencia que enloquece a cualquier ser humano. Lo mismo sucede con la posibilidad de que alguien nos agrade o nosotros le agrademos.

Sin embargo, podríamos decir que todo empieza justo con la atracción. Evaluamos inconscientemente rasgos que nos parecen atractivos de una pareja potencial. Incluso la propia naturaleza es muestra de ello cuando las aves eligen al compañero de mejor plumaje.

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En el caso de la atracción de los seres humanos, los científicos llaman fluctuaciones asimétricas (indicadores de fealdad) a aquellos rasgos que se desvían de los estándares culturales de belleza, pero también realizamos inconscientemente una evaluación automática del posible estado de salud de la otra persona y esto se refleja cuando observamos: la apariencia de la piel, la forma de caminar, la dentadura, el rostro, o una instantánea del cuerpo.

Y, todos aquellos datos percibidos que en primera instancia nos den un indicio de quién está frente a nosotros. Esperamos que no presente asimetrías y ese es un primer paso, que conforman la complejidad multifactorial del amor o la atracción a primera vista.

No es exclusivo de las relaciones de pareja, algunos investigadores encontraron que los adultos que perciben a los bebés como bonitos o atractivos los describieron como más agradables, sociables, competentes y fáciles de cuidar en comparación a los bebés no atractivos (Casey y Ritter, citado en Franzoi, 2007). En general en las escuelas los niños bonitos resultan ser más populares y son mejor evaluados por los padres y los maestros.

Sin embargo, la reflexión del presente artículo gira en torno al amor y la atracción entre personas adultas.

¿Qué es el amor a primera vista?

Aún hoy en día, no hay un consenso global de lo que entendemos como amor a primera vista, en su aproximación polisémica, (esto es, que tiene varias formas de interpretarse) vemos tres conceptos distintos:

  • Puede ser la experiencia que tenemos en unas cuantas fracciones de segundo. Solo vimos a la persona, sin hablarle.
  • Un encuentro de unas cuantas fracciones de segundo y cruzamos una mirada, una sonrisa o un saludo.
  • También un encuentro de unos minutos como sucede en una cita rápida.

Cada uno de estos eventos va a dejar una huella sensorial, que va a ser comparada también con la impronta del amor o la atracción (la idea primigenia que ha quedado grabada en nuestro cerebro del amor o de la atracción), que cada uno de nosotros llevamos dentro.

Por ejemplo, si vemos a esa persona, pero no le hablamos nos deja materialmente en estado de shock emocional, culpándonos de no haberle hablado. Y, podríamos culparnos de no haber tenido el valor de hacerlo o maldecimos las circunstancias que no nos permitieron ese valioso encuentro.

Para expresarlo en otras palabras, nos quedamos con la expectativa de la felicidad y frustrados, como sucede en muchas canciones o películas de moda. Sin embargo, esto se refiere al contacto inicial de la primera vista, no necesariamente al amor.

Una visión multifactorial

El aspecto psicosocial

Si una persona nos parece atractiva nos conectamos con el estereotipo de la belleza y tendemos a pensar que las personas físicamente atractivas tienen rasgos de personalidad socialmente deseables y llevan una vida más feliz que las personas menos atractivas.

La primera impresión cuenta mucho (efecto de primacía), no solo nos permite hacer una evaluación rápida: emocional, biológica y hormonal de la persona también tendemos a idealizarla y tendemos a atribuirle rasgos positivos socialmente deseables.

El amor a primera vista deja una evaluación positiva que seguramente afectará los encuentros posteriores si los hubiera (Efecto de Halo).

Como en ese momento no tenemos más información, nuestra percepción hace que completemos la información mediante nuestras necesidades (fisiológicas, sociales, psicológicas y más), la velocidad con lo que ocurre todo esto se desconoce todavía.

Generalmente idealizamos a esa persona y eso nubla nuestra visión racional en la interacción social.

El aspecto neurológico

La primera impresión no solo activa los centros de recompensa de la persona y se presenta un subidón de dopamina, adrenalina, cortisol y oxitocina, entre otros mensajeros químicos. El disparo hormonal genera reacciones: físicas, fisiológicas, emocionales, conductuales y sociales:

  • Cuando vemos a una persona por primera vez y nos gusta tenemos la sensación de que el corazón se acelera, sentimos mariposas en el estómago e incluso podríamos sentirnos torpes al mantener una conversación. Puede ser una sensación singular, indescriptible.
  • Otras reacciones fisiológicas son la sudoración, el nerviosismo, te ruborizas, se dispara la presión arterial.
  • Otro aspecto que resalta en estos síntomas es voltear constantemente a ver a la otra persona.

No es amor, es atracción inicial que puede llegar a convertirse en amor

Aclarando las cosas. Si el primer encuentro fue breve o un poco más prolongado, no es amor, es atracción inicial que puede convertirse en alguno de los programas del amor: lujuria, amor romántico o a una relación de apego (Fisher, citado en Alemar 2013).

Puede ser que, esta sensación solo la experimente uno de los implicados y para la otra persona somos nada.

Es difícil que dos personas que se acaban de conocer terminen sintiendo ese amor o atracción a primera vista de forma recíproca, pero no imposible.

Realmente para crear un amor con alguien, se requiere crear convivencia y apego para estabilizar una relación y para ello se necesitan tiempo y momentos de intimidad.

Una cara también nos puede parecer más atractiva cuando mantenemos el contacto visual con la otra persona.

Experimentos con personas que no se conocen pueden tener una sensación de conocerse con el otro por el hecho de verse a los ojos.

El riesgo de conocer a alguien de primera vista y empezar una relación no será suficiente para producir un amor duradero, solo es un punto de partida para empezar una relación (Lieb, 2018).

Se requiere también de una atracción física. Sin embargo, si la elección de pareja fuera basada solo en hechos sería muy complicado. La buena noticia es que aumenta la predisposición para iniciar una relación.

Para que se dé un efecto duradero, es necesario un conocimiento mutuo. Si los sentimientos perduran y la primera impresión deja para dar espacio a un conocimiento realista de la otra persona, entonces si podemos hablar de verdadero amor.

Bibliografía

Alemar (2013) La química del amor, entrevista con Helen Fisher en Redes para la ciencia, Consultado el 22 de febrero del 2019, En red: https://www.youtube.com/watch?v=6jN47ZTgBCc

Franzoi S. (2007) Psicología Social, Editorial McGraw Hill, México.

Lieb K. (2018) Resiliencia, Mente y Cerebro, Revista de Psicología y Neurociencias Julio-Agosto, Núm. 91, España.

¿Nos podemos enamorar de alguien a primera vista?
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Juan Antonio Barrera Méndez
Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

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