Neuroestética, cómo procesamos la belleza

Verificado Redactado por Xevi Molas. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 24 febrero 2020.

Nos encontramos frente a frente con la «Giocconda» o con las «Meninas» de Velázquez, o ante el «David» de Miguel Angel. Observamos las formas, los colores… Intentamos fijarnos en todos los detalles. ¿Cómo estará reaccionando nuestro cerebro en ese momento? ¿Cómo procesa la información? La Neuroestética aborda estas cuestiones ya que se centra en el procesamiento mental del arte, o dicho de otro modo, el modo en el que procesamos la información mental de aquello que consideramos bello.

Neuroestética

Semir Zeki, neurobiólogo turco, es el creador del concepto de neuroestética y lleva varios años investigándolo, concretamente desde 1980. Es fundador del Instituto de Neuroestética (2001) y profesor de neuroestética en la University College London (UCL). Para Zeki, el objetivo de la neuroestética consiste en establecer las bases biológicas y neurológicas de la experiencia estética. Su investigación se centra en la forma en que el cerebro percibe y concibe la belleza y en las bases orgánicas y funcionales que ayudan a crear, procesar y entender la belleza. Sus estudios se centran sobre todo en lo que él llama «cerebro visual».

Brown y Dissanayake (2009), llevan el concepto de neuroestética más allá y para estos investigadores la neuroestética implica el estudio científico de aspectos neuronales de la percepción de obras de arte como pinturas, o elementos de obras de arte como intervalos musicales. Es decir, no sólo incluiría el procesamiento visual, sino también el auditivo.

Belleza y amor

Zeki y su equipo investigaron la activación cerebral de veintiún sujetos al observar imágenes y escuchar diferentes piezas musicales. A través de resonancia magnética funcional hallaron que cuando los sujetos calificaban algo como bello, se producía una activación notable de la corteza orbitofrontal medial, centro relacionado con el placer y la recompensa. Por otro lado, también observaron que se activaba el núcleo caudado, asociado al amor. Estos resultados apuntaron a que puede existir una relación entre belleza y amor.

Estos experimentos señalan que las zonas que perciben la belleza de una obra de arte son los mismos que se activan ante personas u objetos deseados. De esta forma, tanto una obra de arte como una canción produciría la misma reacción que el sentirse atraído por una persona.

Neuroestética: 10 bellos principios

La gran pregunta es si existe algún tipo de belleza objetiva. Es conocida por todos la famosa frase que afirma que «para gustos colores», es decir, hay tantos gustos diferentes como colores. Sin embargo, muchas investigaciones se han centrado en saber si existe algo que el cerebro humano procese como realmente bello. Al parecer, el famoso psicólogo Vilayanur Ramachandran y su equipo de investigación, habrían encontrado diez principios que el cerebro codifica como bello.

Simetría

Al parecer, el ser humano tiende hacia la simetría. Se trata de un concepto que estaría directamente relacionada con la salud, esto es, cuanto más simétrico percibamos un estímulo, más saludable nos parecerá. En el caso de elegir pareja puede ser algo fundamental, ya que estaría relacionado con una correcta transmisión de nuestros genes.

Agrupamiento

Cuando somos capaces de identificar aquello que vemos, al cerebro le parece más agradable. Nuestra tendencia natural es conectar puntos y clasificar. De esta forma, cuando observamos algo y lo podemos identificar, nos resulta más gratificante. Imaginemos que hace miles de años cuando salíamos a cazar estuviéramos ante una silueta difusa porque estuviera tapada por arbustos. Ante esta imagen, el cerebro sería incapaz o se vería con grandes dificultades para clasificar aquello que ve: ¿un animal? ¿qué animal? ¿es peligroso? Sin, embargo, cuando observamos la silueta en su totalidad, el cerebro identifica el estímulo.

Contraste

Al cerebro le gusta el contraste. La corteza visual responde de forma más activa a las partes con luz que a los gradientes suaves. De esta forma, se facilita la detección de bordes y límites y esto ayuda a la orientación y a percibir mejor aquello que se observa. El cerebro se concentra mejor cuando el estímulo observado se encuentra dentro de unos límites claros. Es por ello que nos gustan tanto las cosas nuevas, brillantes y limpias. Cuando algo es viejo suele estar deteriorado y su interpretación puede ser difusa. No es lo mismo un coche nuevo y reluciente que un coche cuya pintura ya está dañada, con algún arañazo y algún golpe. Al cerebro le gusta más el contraste de los límites claros.

Percepción

Al cerebro le atrae resolver problemas y para ello intentar percibir las cosas en su totalidad. Se trata de un mecanismo de supervivencia ya que nos podía ayudar a identificar animales peligrosos de aquellos que no consistían ninguna amenaza. Esta percepción completa nos ayuda a resolver problemas y saber qué se esconde detrás de lo que observamos. Pero, ¿qué ocurre? Al parecer el cerebro encuentra mayor interés en aquello que no puede descubrir de forma inmediata y aquí radicaría el hecho de que nos gusten más las cosas sugerentes que lo explícito.

Hombre Guapo Modelo

Ritmo y orden

El cerebro interpreta el orden como bello, por lo que el desorden no será un buen aliado si queremos que otra persona nos vea poseedores de belleza. Pensad cuando visitáis la casa de algún familiar o amigo. ¿Qué imagen os transmiten cuando la casa está desordenada? ¿Qué imagen os transmiten cuando está ordenada? Posiblemente aquellos rodeados por el orden os causen mejor impresión y por ende, os parezcan más bellos (aunque dependerá de más factores). El orden nos ayuda a ubicar los objetos y a descubrirlos rápidamente, por lo que también posee un aspecto adaptativo.

Hipérbole

La hipérbole explicaría parte del éxito del séptimo arte y de la música. Cuando algo es bello, si se exagera y agranda, puede resultarnos más bello. Al mostrar algo de forma más exageradas implicaría la generación de más estímulos, es decir, los rasgos agradables los veríamos aumentados y lo interpretaríamos como belleza.

Aislamiento o simplificación

Lo simple y lo esquemático es percibido como más bello. El cerebro posee una necesidad de que las formas visuales sean simples ya que de esta forma se tiene una concepción de un todo mayor. Cuando observamos los apuntes de clase de alguien que tiene todo el contenido de la asignatura revuelto en comparación con aquel que lo tiene esquemático y limpio y se aprecia toda la información importante de un vistazo, ¿cuál nos gusta más? ¿cuál calificaríamos como bello y más agradable? Por ejemplo, en los últimos años se ha puesto de moda un estilo minimalista, ya que es percibido como belleza y funciona mejor que algo mucho más recargado y abundante.

Equilibrio y metáfora

Este aspecto quizá es un poco más complejo. Consiste en la conexión que se observan entre dos objetos que aparecen en una superficie. Por ejemplo, si cuando observamos un cuadro nos percatamos que existen conexiones entre dos elementos que aparecen en él, lo percibiremos como más bello que si estas conexiones no existieran. Se trata de que existan similitudes entre eventos presentados, ya que nos proporcionará más coherencia que la falta de conexión.

Repetición

Cuando algo se repite el cerebro se aburre, se cansa y deja de prestar atención. Por ello es importante evitar repetir, y por el contrario, es clave centrarse en la esencia de las cosas. Sin embargo, esta repetición depende de lo que observemos o escuchemos. Si observamos una fachada gótica con repetición de ciertos motivos artísticos, pueden parecernos bellos y despertarnos cierto placer. Es decir, si lo que se repite es bello, puede tener un efecto positivo.

Sin embargo, si lo que se repite no despierta una respuesta emocional positiva, caeremos en el aburrimiento y el rechazo. Por otro lado, es cierto que en una pieza musical, por muy bella que sea, si se repite mucho puede llegar a aburrir. Por lo que será importante tener cuidado con la repetición. Al cerebro le gusta más algo sencillo pero que capte la esencia de lo que quiere transmitir.

Jerarquía

Cuando aquello que observamos posee una jerarquía, el cerebro lo procesa de forma más eficiente. Un ejemplo simple pero efectivo, imaginemos que tenemos tres piedras de diferentes tamaños apiladas una encima de la otra. Si la más grande está encima y la mediana debajo, quedará la pequeña en medio y quizá el resultado no sean tan cómodo de ver. Sin embargo, si la grande está debajo, la mediana encima y la pequeña en lo alto de todo, a nivel visual será más fácil de procesar y lo percibiremos como más bello.

Bibliografía

Adame, F. y Wright-Carr, D. (2014). La neuroestética y las artes visuales: un acercamiento preliminar. Memoria de Veranos de Investigación Científica.

Brown, S. y Dissanayake, E. (2009). The arts are more than aesthetics: Neuroaesthetics as narrow aesthetics. En Skov, M. y Vartanian, O. (Eds), Neuroaesthetics (43-57). New York: Baywood Company.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Granada. Psicólogo Sanitario. Máster en Inteligencias Múltiples por la Universidad de Valencia. Instructor en Meditación Budista por el Centro Internacional de Estudios Budistas.

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