Niños estudiando

La motivación es un conjunto de procesos implicados en la activación, dirección y persistencia de la conducta. Estos procesos afectan a las decisiones que se toman en un momento dado (p.e., estudiar en lugar de ver la televisión).

También afectan al tiempo necesario para iniciarlas (p.e., empezar a estudiar inmediatamente o hacerlo a última hora de la tarde). Incluso, a su intensidad (p.e., estudiar concentrado o hacerlo de manera superficial)y a su persistencia (p.e., estudiar toda la tarde frente a hacerlo sólo un par de horas).


Finalmente, pero no por ello menos importante, a los pensamientos y sentimientos que las generan (p.e., estudiar con pocas esperanzas de aprobar por pensar que el examen será muy difícil, o disfrutar estudiando una materia que resulta muy atractiva).

Motivación y rendimiento escolar

Una primera forma de hablar de motivación se refiere al locus de control del comportamiento.

  • Éste puede ser externo (cuando se trata de conseguir una recompensa o de evitar un castigo)
  • O interno (cuando la actividad resulta gratificante en sí misma)

En el primer caso se habla de motivación extrínseca, y en el segundo de motivación intrínseca.

Ambos tipos de motivación son necesarios e intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Aunque pueda parecer que la situación ideal es disfrutar aprendiendo, lo cierto es que esta premisa no se cumple siempre. En tales casos es necesario recurrir a la motivación extrínseca (p.e., para aprender los verbos irregulares en inglés).

La motivación puede conceptualizarse tanto como un rasgo de personalidad como un estado o situación temporal. Por lo tanto, aunque haya personas que tiendan a actuar por motivación extrínseca, también es verdad que pueden cambiar su estilo.

Uno de los factores que puede influir en ello es el tipo de metas que se propongan conseguir. A continuación, presentamos una breve taxonomía de las metas que un estudiante puede perseguir en la actividad escolar, y su relación en mayor o menor medida con la motivación intrínseca o extrínseca. Estas metas no tienen por qué ser excluyentes, un estudiante puede perseguir más de una.

Tipos de metas que afectan a la motivación del estudiante

Metas relacionadas con la tarea (metas de aprendizaje): motivación intrínseca

  • Deseo de incrementar la propia competencia: meta relacionada con experimentar que se ha conseguido algo o que se va consiguiendo mejorar o consolidar destrezas previas
  • Inquietud por la autonomía: meta relacionada con experimentar que se está haciendo algo que se desea hacer, no porque otro lo quiere, sino porque uno lo ha elegido
  • Deseo de conocer cosas nuevas: meta relacionada con la naturaleza de la tarea, por lo que tiene de novedoso sobre algún aspecto de la realidad o sobre uno mismo

Metas relacionadas con el “yo” (metas de ejecución): motivación extrínseca

  • El estudiante quiere alcanzar un nivel de calidad preestablecido socialmente, nivel que con frecuencia corresponde al alcanzado por los demás compañeros
  • El estudiante busca experimentar que es mejor que otros o que no es peor que otros
  • Este tipo de meta suele darse con frecuencia cuando la actividad escolar se vive como una situación competitiva

Metas relacionadas con la valoración social: motivación extrínseca

  • No son metas directamente relacionadas con el aprendizaje o logro académico
  • Se persigue conseguir la aprobación de los padres, profesores u otros adultos importante o bien la aprobación de los compañeros
  • A diferencia de las metas relacionadas con el “yo”, la consecución de la meta depende de la valoración de “otros”

Metas relacionadas con consecución de recompensas externas: motivación extrínseca

  • No son metas directamente relacionadas con el aprendizaje o logro académico
  • Se persigue la consecución de un premio o regalo
  • Son con frecuencia utilizadas para instigar el logro académico

Otro tipo de metas menos específicas que influyen en la motivación

Además de estas categorías, las metas también pueden clasificarse en función de su especificidad, dificultad y temporalidad.

En general, las metas concretas, de dificultad media, y que puedan conseguirse en un futuro cercano, tienden a incrementar el nivel de motivación y la persistencia.

Por lo tanto, si tomáramos como ejemplo de actividad de estudio tener que resumir un libro, sería más apropiado plantearse dicha tarea capítulo a capítulo y día a día que hacerlo en función de un único objetivo final.

Otras variables que influyen en la eficacia de las metas

La eficacia de las metas también depende de la información acerca de su consecución y de la aceptación de las mismas.

  • En cuanto al primero de estos factores, las investigaciones realizadas sugieren que es mejor informar de los avances que de los errores
  • En cuanto al segundo factor, la aceptación parece ser mayor en la medida en que las metas parezcan realistas, razonablemente difíciles y tengan sentido para el aprendiz
  • La motivación también depende de las razones atribuidas a las situaciones de éxito y fracaso, a las creencias sobre la propia capacidad y a las reacciones emocionales que las diversas actividades provocan en los estudiantes

Teniendo este conjunto de factores en cuenta, sería razonable suponer que un estudiante no mostrará un nivel alto de motivación hacia aquellos trabajos o tareas que consideren que son incapaces de llevar a cabo. Tampoco hacia aquellos que no les resulten interesantes, o que les produzcan ansiedad.

De hecho, y dado que todas las actividades de aprendizaje son más o menos difíciles, útiles o valiosas, y nos hacen sentimos más o menos satisfechos y felices, sólo estaremos dispuestos a dedicarles nuestro tiempo y nuestros esfuerzos si conseguimos obtener un balance positivo entre estas emociones y consideraciones personales.

Conclusiones

La motivación requiere, por lo tanto, de un cierto equilibrio personal entre estas creencias de competencia, el interés personal y las emociones que nos suscitan las situaciones de estudio.

Cuando, a pesar de la situación, la intención es seguir manteniendo los esfuerzos y la dedicación personal al estudio en lugar de dedicarse a otras cosas o abandonar, podemos decir que el estudiante se mantiene centrado en la tarea.

Si el estudiante despliega, frente a estas situaciones potencialmente adversas, determinados comportamientos destinados, básicamente, a proteger su valía y bienestar emocional, hablamos de un estudiante centrado en sí mismo.

Referencias

  • González, J., & Portolés, A. (2014). Actividad física extraescolar: relaciones con la motivación educativa, rendimiento académico y conductas asociadas a la salud. Revista iberoamericana de psicología del ejercicio y el deporte9(1), 51-65.
  • González-Torres, M. C., & Tourón, J. (1992). Autoconcepto y rendimiento escolar: sus implicaciones en la motivación y en la autorregulación del aprendizaje. Eunsa.
  • Lamas Rojas, H. (2008). Aprendizaje autorregulado, motivación y rendimiento académico. Liberabit14(14), 15-20.
Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here