Mirada deíctica y el contacto ocular

Verificado Redactado por Isbelia Farias. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 10 agosto 2021.

La mirada deíctica y el contacto ocular son la mejor prueba de que la mirada va mucho más allá de simplemente “ver” u observar algo, ya que también cumple una función social.

Cuando miramos a otra persona, nos percatamos también de su existencia, lo cual nos llevaría a los planteamientos filosóficos sobre la otredad, o toma de conciencia de la individualidad desde una perspectiva ajena a nosotros mismos.

La mirada deíctica es un modo de establecer contacto con otro ser humano, utilizando solo el sentido de la vista.

La mirada deíctica y el contacto ocular

La mirada deíctica se produce cuando miramos los ojos de otra persona que mira hacia otro lado, y sentimos un deseo irresistible de mirar lo que el otro está mirando. Así, por ejemplo, Si estamos paseando por una calle y vemos a una o varias personas mirando hacia arriba, siguiendo la teoría de la mirada deíctica, nosotros también sentiremos la inclinación de mirar hacia ese lugar.

Aparentemente, este es un gesto que hemos aprendido desde la época primitiva, y que hoy en día, se emplea asiduamente en publicidad. Los publicistas recurren a la mirada deíctica cuando todas esas vallas y fotografías en envases parecen estarnos mirando, y nuestra mirada se topa con la de esas imágenes.

De acuerdo con el autor Stephen V. Shepherd, en su estudio sobre la mirada deíctica como una ventana a la cognición social, para poder comprender lo que otro sujeto está viendo, primero debemos percibir e interpretar la postura de su cuerpo, su cabeza y sus ojos.

A partir de ahí, entonces, se procura deducir la dirección de su mirada e imaginar cuál es la mejor manera, de forma encubierta, de imitar su perspectiva, por lo que, el punto de vista observable se relaciona con el punto de vista físico.

Shepherd sostiene que el acto de seguir la mirada del otro es fundamental para poder acceder al estado mental e interno del otro sujeto. Además, alega que dicha capacidad se encuentra presente en las primeras etapas del desarrollo y que no es solo exclusiva en los seres humanos, sino que se da en muchas especies. Esta capacidad estaría fundamentada en los sistemas neuronales, parecidos a los de los humanos.

Así, queda constado que la mirada además de ser un canal comunicativo importante entre los adultos, también influye fuertemente en el desarrollo temprano, pues, poco después del primer año de edad, los bebés siguen la mirada de los adultos cuyos ojos están abiertos y al descubierto.

Las dos formas de mirar

Una de las formas de mirar es a través del monitoreo de la mirada de los demás, es decir, la mirada deíctica, la cual, tal como se ha mencionado, consiste en mirar los ojos de otra persona que mira hacia otro lugar.

Pero, hay otra forma de mirar, y es el contacto ocular o la mirada compartida, en la cual los dos sujetos se miran de forma mutua.

Lo más interesante es que estos patrones de mirada se suelen combinar y dan lugar a una conducta que se denomina “alternancia de la mirada”, en la que un sujeto observa alternativamente un objeto o un suceso, y los ojos del otro individuo, por lo que entre ambos se establece una “atención mutua”.

Todo ello es un indicio de que los animales, entre los que se incluye nuestra especie, recurren a la mirada como una forma de señalar –mirada deíctica-, y de esta forma guiar el comportamiento del otro.

En el caso de los humanos, estas respuestas se dan de forma reflexiva y omnipresente, esto es, que surgen en tan solo una fracción de segundo y, al parecer, están relacionadas con nuestro desarrollo inicial en el lenguaje y la teoría de la mente.

El hecho de que los animales no humanos compartan estos comportamientos básicos de seguimiento de la mirada, también sugiere que los fundamentos de la cognición social humana pueden estar en sus cerebros.

Un ejemplo de ello, es que, cuando queremos saber lo que otro individuo está pensando, lo miramos a los ojos y esto nos ayuda a captar, por medio del enfoque visual, lo que está en su mente, es decir, elaboramos inferencias sobre sus intenciones privadas y los mensajes que se comunican de forma pública. Es por esto que se piensa que los sistemas neuronales han evolucionado hasta el punto de que podamos procesar las dos formas de miradas, la directa y la deíctica.

Finalmente, es posible afirmar que el comportamiento visual de la mirada deíctica y el contacto ocular son una forma que, al actuar de forma conjunta, sirve dar paso a la interacción social con otros sujetos, esto indica que funciona para establecer una comunicación intencional y social.

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Bibliografía

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Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.

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