midazolam

El Midazolam, más conocido como Dormicum, es un medicamento muy utilizado, pero hay quien no tiene muy claro para qué se usa, cuáles son sus efectos y por qué usar este medicamento y no otros similares como el lorazepam o el diazepam. En este post queremos acabar con todas esas dudas. ¡Vamos a ello!

Qué es el Midazolam

El Midazolam es un tipo de benzodiacepina. Se trata de medicamentos con efectos psicoactivos, que se usan para tratar la ansiedad, entre otras muchas cosas. Están dentro de los llamados “tranquilizantes menores”, que son diferentes de los llamados tranquilizantes mayores, conocidos también como ansiolíticos.

Cuenta con efectos sedantes, hipnóticos, anticonvulsivos, de relajante muscular e incluso ansiolíticos. Son ideales para tratar la agitación, el insomnio o algunos síndromes de abstinencia, entre otros muchos.

Las benzodiacepina se clasifican en tres tipos, en función de la duración de sus efectos:

  • De acción corta: entre 1 y 12 horas. No son adecuados para tratamientos de trastornos de ansiedad que vienen sucediendo durante mucho tiempo. Por el contrario, son las que actúan con mayor rapidez ante situaciones que necesitan una respuesta inmediata, como crisis de ansiedad o insomnio.
  • De acción intermedia: entre 12 y 40 horas. Aunque actúan de manera rápida, no lo hacen de un modo tan instantáneo como las de acción corta. Es lo adecuado en situaciones puente o intermedias.
  • De acción prolongada: entre 40 y 250 horas. Son perfectos para tratar los trastornos de ansiedad. Sin embargo, hay que tener en cuenta que sus restos permanecen mucho tiempo en el cuerpo, lo que puede llegar a provocar efectos sedantes por la acumulación de esos residuos.

Estos medicamentos actúan sobre los neurotransmisores del cerebro y sobre el Sistema Nervioso Central. Son agonistas indirectos del ácido gamma-aminobutírico, más conocido como GABA. Se trata de un neurotransmisor que ayuda a la gestión del cerebro.

Este tipo de medicamento provoca que el GABA tenga una influencia aún mayor en el sistema. La consecuencia es que tiene una influencia muy directa en el tratamiento de la ansiedad, ya que baja los niveles de activación que provocan síntomas de ansiedad.

Usos del Midazolam

Este potente fármaco se utiliza mayoritariamente en entorno clínico y hospitalario para provocar una sedación más o menos profunda en casos de ciertas intervenciones médicas que generan malestar o dolor, como podrían ser las endoscopias digestivas (gastroscopias, colonoscopias y otras), broncoscopias, pequeñas cirugías y otros procedimientos más o menos invasivos que, en principio no requieren una anestesia general, pero sí de una sedación superficial para evitar malestar. También se administra como coadyudante a la anestesia general. En estos casos su vía de administración es endovenosa y debe ir siempre supervisado por un médico anestesista.

En forma de pastilla se utiliza menos y antes de nada, hay que decir que este tipo de medicamentos deben ser siempre prescritos por un médico. Por lo tanto, si tienes dudas sobre si debes usarlo o no, lo mejor es acudir a un especialista que diagnostique el tratamiento más adecuado y las dosis recomendables.

En cualquier caso, estos medicamentos se usan para tratar:

  1. Episodios de ansiedad: este es quizá el tipo de trastorno que más lleva al uso de Midazolam. Hay que tener en cuenta que este es un medicamento de acción rápida, por lo que es perfecto en esos casos en los que la ansiedad brota con especial virulencia.
  2. Insomnio: hay muchos tipos de insomnio, y el Midazolam no está pensado para todos ellos. Cuando es útil es en aquellos casos en los que el problema está en la dificultad para conciliar el sueño. Sus efectos sedantes ayudan a acabar con ese problema.
  3. Convulsiones y agitación motora: en los casos de episodios de crisis convulsivas, la inhibición de la excitación neuronal que llevan a cabo estos medicamentos es una gran manera de acabar con ellas o mitigarlas.

Efectos secundarios del uso del Midazolam

Como cualquier otro medicamento, el Midazolam tiene efectos secundarios. Eso no quiere decir que cualquier persona que lo tome vaya a sufrirlos todos, sino que alguna persona en algún caso puede sufrir uno o varios de esos síntomas.

Los más destacados son los siguientes:

  • Adicción: este es sin duda el más peligroso, ya que sucede habitualmente. Por eso, nunca hay que acabar con ellos de manera brusca, sino con una reducción gradual de las dosis.
  • Sobredosis: una sobredosis de este tipo de medicamentos puede llegar a ser muy grave, aunque no suele ser fatal. Nunca se debe sobrepasar las dosis indicadas.
  • Síndrome de abstinencia: relacionado con la adicción que crea. Si se acaba con él de manera brusca, pueden aparecer rebotes de insomnio, cefaleas o incluso ansiedad.
  • Sueño, malestar, aturdimiento: uno de los efectos secundarios más habituales del Midazolam es la sensación de sedación que se tiene. Hay que tener en cuenta que uno de sus objetivos es sedar y tranquilizar, por lo que parece lógico que puedan aparecer síntomas así.
  • Problemas de memoria: aunque no es habitual, es cierto que consumir benzodiacepinas puede llegar a provocar pérdidas habituales de memoria. Aunque no es grave, conviene tener claro que puede ocurrir.
  • Reacción contraria: tampoco es habitual, pero a veces estos medicamentos producen el efecto contrario del que se busca (sobre todo en ancianos).
  • Puede hacer más lenta su respiración o pararla, especialmente si la persona recientemente ha consumido un medicamento narcótico (opioide).

Por todo esto el Midazolam se administra principalmente en hospitales, centros de salud u otro ambiente clínico donde sus signos vitales pueden ser observados de cerca.

Esperamos que esta completa guía sobre el Midazolam te haya servido para saber todo lo necesario sobre este medicamento.

Midazolam, un potente sedante
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