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Son muchísimas las personas que no se sienten deseadas por sus parejas. ¿Qué hacer en una situación así? Lo cierto es que, dependiendo de la situación, puede ser muy complicado volver a despertar el deseo. Pero, aun así, tenemos algunas claves que pueden ayudarte.

Claves para recuperar el deseo con tu pareja

A continuación, te mencionamos las principales claves para recuperar la pasión en tu relación:

1. Sé sincero con tu pareja y explícale tus necesidades

Lo primero que tienes que tener claro es que de nada va a servir que te aísles de tu pareja y vivas en silencio tu frustración sexual. Eso solo generará sufrimiento y frustración, que se hará visible en otras áreas de la relación, no solo en la parte sexual.

Explícale que te gustaría intimar más habitualmente y cómo te gustaría hacerlo (o cualquier otro problema que consideres que tenéis a nivel sexual). Quién sabe, quizá tu pareja piensa lo mismo y no se atrevía a expresarlo.

Simplemente, presta atención a su respuesta, porque es sobre eso sobre lo que vais a tener que construir la nueva relación en el plano sexual.

2. Averiguad los obstáculos y cómo superarlos

Las razones para no querer mantener relaciones sexuales pueden ser de lo más variadas, y no necesariamente estar vinculadas a ti. Por tanto, puede que no es que no te desee, sino que haya algún otro problema.

Por ejemplo, puede haber problemas fisiológicos o algún tipo de frustración, como la disfunción eréctil, la eyaculación precoz o la sequedad vaginal. Estos casos pueden ser vergonzosos, pero tratarlos con naturalidad es la mejor forma de mejorar la relación sexual entre vosotros.

También puede ser que tu pareja esté pasando por una situación de estrés o cansancio que dificulte el tener relaciones sexuales. En ese caso, hay que buscar soluciones a esos problemas anteriores.

En definitiva, hay que identificar cuáles son las trabas para tener una mayor cantidad de sexo. Esto se puede resolver de muchas formas dependiendo de cuál sea la causa, todo es cuestión de hablarlo y planificarlo, ya sea visitando al médico o liberando un poco la agenda.

3. Seduce a tu pareja sin criticar ni presionar

Piensa que un simple desajusto en la libido puede acabar desembocando en una completa falta de interés por el sexo si la persona con menos ganas se ve continuamente presionada para tener sexo.

Por tanto, no tienes que intentar forzar el coito porque sí. De hecho, quizá lo que falte sea un poco de apertura de mente por tu parte y buscar la estimulación sin pensar necesariamente en lo que pueda venir después.

Por ejemplo, puedes decirle a tu pareja que no pasa nada si no quiere tener relaciones esa noche, pero que si quiere que intentes excitarla. Después, trata de estimularla de una forma que tu pareja disfrute.

Y recuerda, esto no significa, necesariamente, que vaya a haber sexo después. Abre tu mente y asume que el sexo no tiene por qué implicar penetración siempre.

4. No lleves siempre la iniciativa

En ocasiones, la rutina no ayuda. Puede que el hecho de ser siempre tú quien propone sexo y tu pareja la que lo rechaza se haya convertido en una norma. Romper ese círculo puede ser muy beneficioso.

Plantéale si quiere tomar ella la iniciativa en algunas ocasiones, y, quizá, eso rompa ese ciclo de propuesta y rechazo. Eso sí, plantéale hacerlo dentro de unos plazos, para que tampoco pueda utilizar el tener la iniciativa como excusa para no tomarla nunca.

5. No quieras ir rápido

Un problema que tienen las parejas que no tienen correctamente ligados sus deseos es que tratan de solucionarlo de forma muy radical. Y eso rara vez funciona. Para reajustar los intereses sexuales hay que ir mucho más despacio y dando pasos pequeños.

Muchas veces (especialmente en mujeres), cuando se quiere sexo, lo que en realidad se desea es una conexión amorosa y emocional. Por tanto, no trates de ir a lo puramente mecánico. Ve poco a poco y haz que la relación sea satisfactoria en más planos que el meramente sexual.

Y recuerda el poder de una correcta estimulación. No tienes por qué renunciar a tu energía sexual, solo tienes que redirigirla y controlarla para que tu pareja, que necesita algo más de tiempo para entrar en calor, esté dispuesta a hacer lo que tú deseas (y, recuerda, tú también debes satisfacer sus deseos).

Al fin y al cabo, el sexo es, precisamente, eso. Generosidad y capacidad de ceder para que ambos disfrutéis.

Como puedes ver, si tu pareja no te desea, puedes hacer algunas cosas para que esto cambie. Por supuesto, no te garantizan el éxito, pero es muy probable que sí puedas volver a despertar esa llama y volver a disfrutar de la pasión que teníais al principio de la relación.

Test : ¿Se ha establecido la rutina en la pareja?

Mi pareja no me desea: ¿Qué puedo hacer?
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