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Recordar el nombre de nuestra mascota más querida, el primer día de trabajo y los nervios que sentíamos, el momento en el que nos enamoramos por primera vez… ninguno de estos recuerdos que nos acompañan en nuestras vidas y crecimiento personal serían posibles de evocar sin un tipo de memoria muy importante de la que hoy hablaremos: La memoria declarativa.

¿Qué es la memoria declarativa o relacional?

La memoria declarativa, también llamada memoria relacional, es uno de los dos principales tipos de memoria a largo plazo, la memoria que mantenemos en el tiempo. Este tipo de memoria requiere de una expresión explícita de diferentes datos o sucesos, es decir, es el tipo de memoria que las personas emplean cuando recuerdan conscientemente ciertos hechos o información.

Diferencias con la memoria implícita

El otro tipo de memoria principal al largo plazo es la memoria implícita o procedimental que, por el contrario, es el tipo de memoria que utilizamos cuando realizamos tareas que tenemos muy asumidas pero que no hacemos conscientemente, como pueden ser actos como conducir o lavarnos los dientes cada mañana.

Un claro ejemplo de la separación que existe entre los dos tipos de memoria se encuentra en el estudio del paciente H.M., cuyo hipocampo y amígdala le fueron extirpados en 1953 para tratar de paliar sus crisis epilépticas. A partir de entonces, el paciente podía seguir usando su memoria a corto plazo, así como crear nuevas memorias procedimentales, pero nunca pudo volver a formar memorias declarativas a largo plazo. Es decir, H.M. podía aprender a conducir en bicicleta, pero no podía recordar la visita que tuvo de un ser querido la semana anterior.

Al estudiar a pacientes amnésicos se hace evidente la distinción entre la memoria declarativa y la memoria procedimental o implícita ya que estas se ajustan a diferentes procesos cerebrales. Se da el caso de poder conservar la memoria implícita, aunque la memoria declarativa se encuentre muy deteriorada

Tipos de memoria declarativa

La memoria declarativa, se divide a su vez en dos subtipos, pudiendo ser:

La memoria episódica

Es el tipo de memoria que utilizamos cuando recordamos eventos específicos que forman parte de nuestra historia personal. Cuando utilizamos la memoria episódica podemos evocar un evento familiar, como aquel cumpleaños de nuestro hermano o el nombre de nuestra mejor amiga de la infancia. Esto nos provee de una historia autobiográfica que nos hace ser quienes somos.

La memoria semántica

Se trata del otro tipo de memoria declarativa que nos permite recordar información y conocimientos generales a lo largo del tiempo. Es el procesamiento cognitivo que permite que recordemos cosas básicas sobre nuestro conocimiento del mundo como cuál es la capital de Italia o que los perros emiten ladridos para comunicarse. Al contrario que la memoria episódica, la memoria semántica es más extendida en el tiempo y nos acompaña durante casi toda nuestra vida, aunque puede presentar un lento declive en la vejez.

Bases cerebrales de la memoria declarativa

Existen diferentes zonas del cerebro que trabajan conjuntamente para que la memoria declarativa se lleve a cabo. Aunque sin un funcionamiento correcto del encéfalo, en general, la memoria declarativa no sería correcta, son, sin embargo el hipocampo y la corteza prefrontal las regiones principales para que este proceso cognitivo pueda existir.

El hipocampo es especialmente importante para retener la memoria episódica. Esta estructura localizada en el lóbulo temporal y que es esencial para retener nuestros recuerdos consigue registrar la información, así como identificar cualidades comunes entre eventos o sucesos y enlazar cada nueva información a un espacio concreto de nuestra memoria.

Amnesia y la memoria declarativa

Cuando existe pérdida de la memoria declarativa, las personas no pueden recordar, especialmente, sucesos almacenados en la memoria episódica. La memoria semántica, a su vez, puede ir perdiéndose con el paso de los años.

Algunas enfermedades como el Alzheimer afectan tanto a la memoria declarativa, como a la procedimental, aunque existe la capacidad de recordar sucesos muy alejados en el tiempo, mientras que falla en gran medida la memoria a corto plazo o los recuerdos más recientes. Otros problemas como virus que afectan al hipocampo pueden llevarnos a un declive en nuestra memoria declarativa.

En 1997 un estudio demostró como el estrés también puede influir significativamente en la creación de memoria declarativa. Cuando existía estrés, los participantes del estudio mostraban una peor memoria declarativa que en aquellos participantes que se encontraban en calma. Esto puede explicar por qué algunas personas que presentan estrés crónico como en el trastorno de estrés post traumático, tienen problemas para conseguir mantener recuerdos explícitos.

Enlaces de interés

https://www.livescience.com/43153-declarative-memory.html
http://www.human-memory.net/types_declarative.html
https://explorable.com/declarative-memory

Memoria declarativa o relacional
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