Mapa cerebral 3D Google

El cerebro sigue entrañando multitud de misterios. A pesar de tenerlo tan cerca a nivel físico, a nivel teórico-práctico todavía queda mucho por descubrir. Por ello, un equipo de investigadores se propuso hace dos años llevar a cabo una hazaña única: crear un mapa cerebral en tres dimensiones. Esta labor puede parecer sencilla, ya que, por ejemplo, gozamos de estupendas maquetas del cerebro. Lo complicado de esta labor, es que el mapa cerebral en 3D que han creado es de sus neuronas y sus conexiones sinápticas. Para ello se han tenido que manejar unas cifras muy elevadas de neuronas y sinapsis. ¡Comencemos! 

Mapa cerebral en 3D y nuevos hallazgos

Un equipo de investigación del Instituto de Medicina de Howard Hughes ha creado un mapa en 3D de un cerebro en el que más de 25.000 neuronas establecen conexiones entre sí. Este proyecto les ha llevado más de dos años de trabajo. Lo más sorprendente, es que a pesar de la complejidad y la fascinación que produce esta reconstrucción 3D, se trata del cerebro de una mosca de la fruta. Así pues, ¿cómo sería un mapa 3D de las conexiones sinápticas de un cerebro humano?

Durante el transcurso de la investigación, se descubrió un aspecto del cerebro de la mosca que todavía se desconocía. Observaron que un tipo de neuronas conectaba el sistema olfativo con los pedúnculos cerebrales, considerados como el centro cerebral de las funciones superiores de la mosca. En el patrón de conexión que descubrieron, así como sus ramificaciones, observaron unas conexiones que hasta la fecha se desconocía. Otro dato del que no se tenía constancia, es la organización en haces relativamente regulares de estas neuronas. Se trata de una información todavía escasa ya que requiere de más investigación.

Creación del mapa cerebral en 3D

La primera decisión importante del equipo de investigación fue la elección de un cerebro concreto. Se decidieron por el cerebro de una mosca de la fruta porque, al parecer, suponía uno de los más «simples» de estudiar. Por lo que una vez hecha la elección, laminaron el cerebro en 7062 secciones de 20 micras de grosos. De esta forma, se facilitó el trazado de su funcionamiento y se pudieron señalar todas las neuronas que había en su interior. Cada sección de cerebro fue recorrido por corrientes de electrones a través de un microscopio eléctrico de barrido.

Una vez procesados los datos, un equipo de personas revisó cada parte del mapa creado para corroborar que todas las conexiones neuronales fueran las correctas. ¿Cómo lo hacían? La tecnología no deja de sorprender y para ello utilizaron unas gafas de realidad virtual que les permitió ver el mapa cerebral en 3D y moverse a través de él. El mapa contiene más de 25.000 neuronas y muestra más de 20 millones de sinapsis. Uno de los aspectos sorprendentes de estos datos es que sólo se trata de un tercio del cerebro de la mosca.


El cerebro de la mosca de la fruta posee unas 100.000 neuronas. Este número tan elevado parece mucho, sin embargo, comparado con el cerebro humano es ínfimo. Entonces, ¿cuántas neuronas tiene nuestro cerebro? Nada más y nada menos que 86 mil millones de neuronas. Hasta la fecha sólo existe un cerebro cuyo mapa se ha podido realizar en su totalidad, el del gusado nematodo, que posee solamente 302 neuronas.

¿Por qué estudiar el cerebro de una mosca?

Llegados a este punto, un de las cuestiones que puede suscitar este estudio es qué tiene que ver el cerebro de la mosca de la fruta con el cerebro humano. Para ello, en primer lugar, los investigadores pretenden cartografiar las 100.000 neuronas. El objetivo es conocer en profundidad cómo procesa el cerebro la información. El sistema nervioso de las moscas es simple y a pesar de ello, les permite llevar a cabo ciertos comportamientos complejos. Por ejemplo, estas moscas son capaces de asociar algunos olores o lugares con situaciones de peligro.

Por ello, los investigadores consideran que el cerebro de esta mosca puede suponer una ampliación de conocimientos sobre los aspectos más básicos del procesamiento de información neuronal. De hecho, muchas teorías e investigaciones, se han llevado a cabo a través de la investigación animal. De ahí, se ha extrapolado la información al comportamiento humano. Aspectos básicos de aprendizaje y condicionamiento se han estudiado durante años en ratas y palomas. Aún así, el comportamiento humano implica una complejidad tal que, sin duda, requiere y requerirá de muchos años de investigación.


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