Tumores cerebrales

El cerebro es un órgano compuesto por células nerviosas o neuronas y tejidos de apoyo como las células gliales y las meninges. En él se diferencian tres partes principales: el tronco encefálico que controla la actividad involuntaria o autónoma (como la respiración), el cerebelo que se encarga de actividad como mover los músculos para caminar y la corteza cerebral que maneja los sentidos como la vista, funciones como la memoria, emociones, el pensamiento, la personalidad, etc.

Los tumores cerebrales se originan por el crecimiento descontrolado de células del cerebro.

Los tumores cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad y los médicos no conocen la causa exacta de los tumores cerebrales.

Malignidad de los tumores cerebrales

Aunque dichos tumores se conocen popularmente como tumores cerebrales, no todos los tumores cerebrales son cancerosos. Cáncer es un término reservado para tumores malignos.

Los tumores malignos pueden crecer y diseminarse agresivamente, dominando las células sanas al tomar su espacio, sangre y nutrientes. También pueden diseminarse a partes distantes del cuerpo. Como todas las células del cuerpo, las células tumorales necesitan sangre y nutrientes para sobrevivir.

Los tumores que no invaden tejidos cercanos ni se diseminan a áreas distantes se llaman benignos.

En general, un tumor benigno es menos grave que un tumor maligno. Pero un tumor benigno aún puede causar muchos problemas en el cerebro al presionar el tejido cercano.

Se pueden dividir en tumores primarios, u originados en el sistema nervioso central, y tumores secundarios, es decir, metástasis de tumores de otras partes del cuerpo, frecuentemente del pulmón. Las metástasis son debidas al paso de células tumorales a través de la sangre o el sistema linfático.

Gliomas

Los gliomas son tumores de las células gliales y son los tumores cerebrales más frecuentes. Es un tipo de tumor que se produce en el cerebro o en la médula espinal. Su nombre tiene su origen en que surge a partir de células gliales.

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Glioma

Los síntomas, el pronóstico y el tratamiento de un glioma maligno dependen de la edad de la persona, el tipo exacto de tumor y su ubicación dentro del cerebro. Estos tumores tienden a crecer e infiltrarse en el tejido cerebral normal, lo que hace que la extirpación quirúrgica sea muy difícil -o a veces imposible- y complica el tratamiento.

Los gliomas no producen metástasis a través del torrente sanguíneo, pero puede propagarse a por el líquido cefalorraquídeo hasta la médula espinal.

Síntomas del glioma

Los síntomas que produce dependen de qué parte del sistema nervioso central se encuentre afectado. Por lo general causa dolores de cabeza, náuseas y vómitos, convulsiones y otros trastornos debido al aumento de la presión intracraneal. Un glioma del nervio óptico puede causar la pérdida visual. Un glioma en la médula espinal puede causar dolor, debilidad o entumecimiento en las extremidades.

Tipos de glioma

Entre los gliomas, el más frecuente es el astrocitoma. Los astrocitomas de grado I y II son de crecimiento relativamente lento. El astrocitoma de grado IV, o glioblastoma multiforme, es altamente infiltrante y de alta malignidad, siendo el tumor cerebral de mayor gravedad. Sólo un 10% de los pacientes sobrevive dos años después del diagnóstico.

Otro tipo de glioma es el oligodendroglioma, que proviene de los oligodendrocitos que forman la vaina de mielina. Se suele localizar en la sustancia blanca del lóbulo frontal.

Meningiomas

Un meningioma es un tumor que se forma en las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal dentro del cráneo. Concretamente, el tumor se forma en las meningesEs un tumor intracraneal pero extracerebral, ya que se origina en el tejido aracnoideo de las meninges y se adhiere a la duramadre.

Estos tumores menudo son de crecimiento lento y hasta un 90% son benignos (no cancerosos).

Meningioma

Estos tumores no suelen invadir el cerebro, aunque sí que lo pueden comprimir. Al estar bien delimitados, pueden ser extirpados con relativa facilidad.

Síntomas del meningioma

Cuando los meningiomas son pequeños (menos de 2 cm) no suelen producir síntomas y a menudo se descubren con posterioridad en las autopsias. Cuando los tumores grandes sí pueden causar síntomas, y éstos dependen del tamaño y del lugar en que se encuentran. Los más habituales son:

  • Convulsiones.
  • Debilidad espástica progresiva en las piernas
  • Incontinencia.
  • Aumento de la presión intracraneal.

Tumores hipofisarios o pituitarios

En la hipófisis o glándula pituitaria se producen hormonas que regulan los órganos y glándulas del cuerpo, como por ejemplo:

  • Glándula tiroides
  • Glándulas suprarrenales
  • Ovarios
  • Testículos

Los tumores que se forman en la glándula pituitaria son raros y generalmente no cancerosos o benignos. La mayoría también se consideran “funcionales”, lo que significa que producen hormonas.

Los adenomas o tumores hipofisarios suelen ser benignos. Están formados por células secretoras de alguna de las hormonas secretadas por la hipófisis anterior y, de este modo, la sintomatología está relacionada con un aumento en la secreción de alguna de las hormonas hipofisarias.

Por ejemplo, el prolactinoma puede causar amenorrea e infertilidad en la mujer, e impotencia en el hombre. Los tumores secretores de hormona del crecimiento causarán acromegalia y diabetes. Los tumores secretores de ACTH causarán un síndrome de Cushing.

Metástasis cerebrales

Son tumores provenientes de cánceres de otras partes del cuerpo, generalmente pulmón, mama, piel o riñón. Al ser de crecimiento muy rápido, a menudo dan más sintomatología que el tumor primario, y no es inusual detectar antes la metástasis que el tumor primario.

Los síntomas que puede presentar son muy variados y dependerá de la región cerebral donde se localice, entre los principales síntomas se incluyen los siguientes:

  • Dolor de cabeza intenso y persistente que antes no existía
  • Pérdida de la memoria, deterioro de la capacidad de discernimiento y dificultad para resolver problemas
  • Cambios de personalidad
  • Convulsiones
  • Cambios en la visión, visión doble, visión reducida
  • Dificultad en el habla
  • Disminución de la coordinación, torpeza, caídas
  • Cambios emocionales rápidos o comportamientos extraños
  • Sensación de indisposición general
  • Letargo
  • Entumecimiento, hormigueo, dolor y otros cambios en la sensibilidad
  • Vómitos con o sin náuseas
  • Debilidad en un área del cuerpo

Alteraciones neuropsicológicas

Como ya hemos visto, por lo general, los tumores cerebrales pueden afectar la función cerebral de cuatro maneras diferentes:

  • Incrementando la presión intracraneal
  • Causando crisis convulsivas
  • Comprimiendo el tejido cerebral
  • Mediante la secreción de hormonas

El incremento de la presión intracraneal se debe al crecimiento de una formación que ocupa espacio en un compartimento cerrado, como es el cráneo. Esto ocasiona principalmente dolores de cabeza y vómitos.

Las crisis convulsivas son la forma de comienzo de muchos tumores cerebrales. La presencia de la nueva formación altera el equilibrio bioquímico del tejido cerebral y provoca las crisis epilépticas. Generalmente, estas crisis pueden ser controladas con medicación anticomicial, que el paciente deberá continuar tomando incluso una vez extirpado el tumor.

La compresión de tejido cerebral puede causar una sintomatología muy diversa. Por ejemplo, los tumores que crecen en la base del cráneo suelen dar problemas visuales, debido a la compresión de las vías visuales o del quiasmo óptico. Estos efectos son especialmente importantes en los tumores de crecimiento rápido, ya que se suelen acompañar de edema, debido al aumento en la permeabilidad de las células endoteliales de los vasos sanguíneos cercanos al tumor. De esta manera, estos tumores desplazan el tejido cerebral circundante, causando la disfunción de la estructuras cerebrales afectadas. En estos casos no es raro observar efectos a distancia, resultado de la compresión de estructuras vecinas en la zona del tumor.

A veces, por ejemplo, podremos observar afasia en pacientes con tumores en el hemisferio derecho, ya que el crecimiento del tumor comprime el hemisferio izquierdo, y causa la disfunción de sus regiones lingüísticas.

Con tumores de crecimiento rápido, el paciente puede presentar una importante afectación neuropsicológica, o aparecer incluso en estado confusional. Gran parte de esta sintomatología, sin embargo, desaparece rápidamente después de un tratamiento antiedematoso, ya que consigue reducir la comprensión sobre estructuras vecinas.

Los tumores de crecimiento lento, en cambio, permiten que el tejido cerebral se adapte progresivamente a su presencia, ya veces no se observa ningún tipo de sintomatología hasta que el tumor no tiene un tamaño considerable, años más tarde de haber comenzado a crecer.

Los tumores cerebrales: tipos y síntomas principales
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