Cuando hablamos de los Estados Modificados de Conciencia nos referimos a las alteraciones que tenemos en las diferentes áreas de nuestro cerebro cuando tomamos algún tipo de sustancia psicoactiva o droga.

Estas alteraciones producen cambios en cinco áreas de funcionamiento:

1. Percepción.

  • Visual: visión borrosa, distorsión de las cosas, cambios en los colores, etc.
  • Auditiva: no suelen ser tan intensas como las visuales, aumenta la agudeza, la música se percibe más bonita…
  • También hay cambios en las áreas gustativas y táctiles, cambia la conciencia del cuerpo, la gravedad, la sensación de peso, alteraciones del sentido del tiempo, dando la sensación que éste se acelera y parece que hayan pasado meses en sólo unos momentos, o por el contrario parece ir muy lento o incluso que se detenga.

2. Pensamiento.

En su proceso normal trabaja de una forma lógica y lineal. Bajo un EMC, falta la secuencia de pensamientos, éstos saltan, se vuelven asociativos, a veces no se controlan por tantas asociaciones e ideas desorganizadas; por ejemplo, se vuelve muy difícil escribir correctamente. También hay cambios en la memoria: se olvidan cosas y se pueden recuperar otros como por ejemplo de la infancia. También afecta el contenido del pensamiento.

3. Estado afectivo.

Existe más intensidad y profundidad emocional. Puede aparecer euforia pero también desinterés, miedo, pavor, depresión. Se pueden dar experiencias trascendentales: se traspasa una barrera donde se experimentan cosas nuevas con un aumento de la afectividad. Por eso ciertas drogas tienen mucho atractivo entre los más jóvenes (por ejemplo en las discotecas) generando situaciones de depresión, pánico o incluso suicidio.

4. Conducta.

Puede generar un tipo de actitud cálida y de cooperación. Pero según la personalidad, también de aislamiento, introversión y angustia. En personalidades paranoides puede desencadenar agresividad verbal o física.

5. Estructura psicodinámica.

Se produce una ruptura de los mecanismos de defensa y de la represión personal. Esto puede llevar a reminiscencias de la infancia con una regresión en momentos satisfactorios o traumáticos guardados dentro y que han creado los patrones de conducta antiguos de cómo nos relacionábamos con los demás.

En toda experiencia de EMC hay que distinguir tres aspectos fundamentales que la hacen única y distinta de todas las demás:

  • El tipo de sustancia (LSD, mescalina, ayahuasca, MDMA,…). Esta característica sólo determina una tercera parte de la experiencia de modificación de conciencia.
  • El contexto. El contexto en el que ocurre la experiencia en numerosas ocasiones es determinante. Es muy distinto cuando nos encontramos frente a un contexto que está ritualizado (por ejemplo a través de chamanes, centros de ritos…) que si no hay ritual (por ejemplo en una fiesta o discoteca). El contexto determina otra tercera parte de la experiencia.
  • Las características personales. Cada persona es distinta y única. El individuo que consume una determinada sustancia trae con él su propia biografía, estado anímico, carácter (introvertido o extrovertido), cultura, edad, inteligencia, madurez… Esto determina la otra tercera parte de la experiencia.
Los Estados Modificados de Conciencia (EMC), características básicas
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