¿Pensabas que la expresión «estar en la misma onda” se creó por mera casualidad? Pues tiene mucho más sentido de lo que crees, tal y como se concluyó en un estudio realizado en la Universidad de Berkeley, en California. Estás a punto de aprender un poco más sobre cómo funciona nuestra mente…

El cerebro durante la interacción social

Y es que se han podido comprobar fuertes correlaciones en la actividad cerebral de sujetos que se están relacionando entre sí, compartiendo una actividad social. Es lo que demostraron en Berkeley tras su experimento con murciélagos.

Aunque al principio te pueda sorprender el procedimiento seguido en este experimento y la elección de los murciélagos para llevarlo a cabo, lo cierto es que los resultados fueron concluyentes y muy interesantes. ¿Estás listo para descubrirlos?

Observaron que cuando los murciélagos compartían momentos sociales, ya sea luchando, durante su aseo u oliéndose unos a otros, sus cerebros se sincronizaron. Pero esto no solo sería aplicable a los murciélagos y a otros animales, sino también a nosotros, los humanos.

Según Michael Yartsev, profesor asistente de neurobiología y bioingeniería en la Universidad de Berkeley, y tal y como se publicó en la prestigiosa revista Cell, se pueden observar correlaciones y coincidencias muy evidentes durante la interacción de dichos murciélagos.

Los cerebros humanos también se sincronizan

Aunque hasta la fecha actual, los estudios que se han conducido en humanos se han limitado a las técnicas con imagen cerebral o electroencefalogramas, este estudio sin ninguna duda abrirá las puertas a futuras investigaciones y su desarrollo y relación con diversas enfermedades.

Con los murciélagos, se utilizó otro tipo de tecnología para captar los registros de la actividad cerebral, captando sus ondas cerebrales de mayor frecuencia, además de la actividad eléctrica de sus neuronas, yendo un paso más allá y obteniendo resultados concluyentes.

Incluso los registros y las correlaciones entre sus cerebros eran tan fuertes y evidentes, que no era necesario procesar los datos, ya que tanto durante como antes de la interacción social de los murciélagos, se apreciaban por completo.

Aunque para corroborarlo con mayor exactitud, al mismo tiempo que los murciélagos interactúan entre sí, se tomaron diversos fotogramas durante sus intercambios sociales y en cada uno de sus comportamientos, analizados por Yartsev y su otro colega investigador Zhang.

Incluso se aislaron a diferentes murciélagos pero en ambientes similares o realizando la misma acción. Pero aunque el entorno o la actividad individual de ellos fueran los mismos, esto no generó correlaciones entre sus actividades cerebrales.

De esta manera, quedó más que demostrado mediante dicho experimento que lo único que logra dichas correlaciones en la actividad cerebral de los murciélagos es la interacción social entre ellos, ni más ni menos.

Entre humanos también nos sincronizamos

De dichos hallazgos se extrae la conclusión de que a los humanos también nos pasa lo mismo: nuestra actividad cerebral se coloca a la par en cuanto interactuamos con otros seres humanos, nos guste o no.

Así, por ejemplo y mientras estamos interactuando durante una comida con más personas, compartiendo momentos de ocio o durante una conversación, nuestras ondas cerebrales trabajarían de forma similar, dando lugar a fuertes correlaciones.

Incluso en un grupo de varias personas, y en el que algunas de ellas no estén hablando del mismo tema o no estén inmersas por completo en la misma conversación, ya el mero hecho de compartir esa experiencia social hace que sus cerebros se sincronicen, por decirlo así.

De esta forma, cuando varias personas interactúan, se estaría creando un circuito de ondas cerebrales de alta frecuencia, que a su vez procesan el resto de acciones motoras, el procesamiento de las informaciones y de las palabras y de las reacciones posteriores.

Y así, de forma que ninguno de nosotros nos damos cuenta en ningún momento cuando interactuamos con más personas, es como se sincronizan nuestros cerebros y, en última instancia, también nuestros comportamientos y cómo procedemos inmediatamente después.

Podría decirse también que es una forma de retroalimentarnos y obtener feedback de unos a otros, conduciendo de forma continua nuestras interacciones sociales. Y todo esto sin dejar de estar conectados gracias a nuestras correlaciones entre nuestras ondas cerebrales.

Así que la próxima vez que interactúes con otras personas, y aunque no estés haciendo exactamente lo mismo que ellas y en la misma conversación, ten en cuenta que tu cerebro está trabajando para colocarse a la misma onda que los cerebros de los demás. Sea lo que sea que estéis haciendo, mientras tome lugar de forma social.

Al fin y al cabo, cuando decimos que estamos en la misma onda que otras personas, ya no se trata tan solo de una frase hecha, sino de un proceso cerebral comprobado científicamente y que hacemos de manera involuntaria.

Referencias

Correlated Neural Activity across the Brains of Socially Interacting Bats. Wujie Zhang, Michael M. Yartsev. Cell, June 20, 2019. DOI:https://doi.org/10.1016/j.cell.2019.05.023

https://news.berkeley.edu/2019/06/20/bats-brains-sync-when-they-socialize/

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