Las emociones están diseñadas por la naturaleza para ser fugaces.

Para qué sirven las emociones

Biológicamente, la emoción tiene el propósito de incitar a la acción, nos dan información importante sobre nuestro entorno, nos motiva, impulsa y ayuda a comunicarnos con los demás. Sin embargo, la mayoría de nosotros hemos aprendido a ignorar este sistema de guía interior e intentamos evitar sentir las emociones negativas por completo.

Intentamos cerrar a toda costa este sistema de procesamiento interno de nuestro cuerpo cuando comenzamos a sentir signos de vulnerabilidad, miedo o rechazo. No permitimos dar rienda suelta a estas emociones naturales, que a su manera nos transmiten un valioso mensaje. Y hacemos esto viendo en exceso la televisión, o mejor aún, canales de YouTube, enganchándonos a los medios sociales, el alcohol o las drogas, o participando en cualquier conducta adictiva. También evitamos la emoción, al distraernos a nosotros mismos con actividades sin sentido.

Cuando las emociones nos invaden

Pero al tiempo que negamos la emoción, no podemos ignorar las consecuencias. Las emociones desagradables no desaparecen sólo porque las ignoremos. El cuerpo va a almacenar dicha emoción no reconocida como una forma de preservarla, para que pueda cumplir su función en un momento posterior. Pero la emoción no está diseñada para ser almacenada en nuestro cuerpo como un “paquete” más. Por eso muchos terminan enfermando debido a esto. La ira, la depresión, la ansiedad, la tristeza y la vergüenza son algunas de las emociones que tendemos a evitar, y a ser posible, ignorar.

Pero cuando estas emociones persisten, debemos darnos cuenta que no podemos evitar que nos invadan. Estas emociones seguirán ganando poder y estarán presentes en nuestro cuerpo hasta que las tratemos como se merecen.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que no importa la intensidad de estas emociones, en última instancia son sólo eso: emociones. No son algo que temer. Los seres humanos somos capaces de sentir emociones extremas, sin permitir que nos hagan daño. Hay que experimentarlas, interpretar su mensaje, y luego verlas desaparecer para siempre.

Cómo procesar una emoción dolorosa

A continuación, algunos consejos para poder liberar la emoción que no ha sido bien procesada:

1. Date permiso

En un lugar tranquilo y sin distracciones, ponte cómodo y haz alguna respiración profunda para empezar a tomar conciencia. Cuando te sientas más tranquilo, dale a tu cuerpo permiso para sentir cualquier emoción necesaria. Una afirmación como, “Estoy preparado/a para experimentar esta emoción” envía una instrucción directa la mente y el cuerpo, los cuales están conectados íntimamente.

2. Explora tu cuerpo

Analiza tu cuerpo desde la cabeza a los pies. Esto te ayudará a hacerte más consciente de ti mismo, cómo estás en este preciso momento, cómo te sientes… Tu cuerpo va a hablar contigo si estás escuchando. Es como un aviso de que se estás trabajando con tu conciencia. ¿Te sientes diferente? ¿tienes frío o calor? ¿hormigueo o dolor? Puede ser algo sutil o puede ser intenso. Localizar la zona en la que te siente más atraído. Emociones no procesadas comúnmente se almacenan en nuestros órganos, de ahí que aparezcan los temidos trastornos psicosomáticos.

3. Siente la emoción

Coloca las manos en el área de tu cuerpo en la que estás notando algo más intenso. Inhalar y exhalar profundamente un par de veces. Podrás comenzar a sentir la emoción almacenada. Respira. Deja que la emoción se eleve. Puedes empezar a sentirte incómodo y temeroso. Trata de observar y libera todos los pensamientos que surgen del miedo. Deja que la sensación se mantenga allí. Acéptala y apóyate aún más en ella. La tristeza, la ira, la pena, el miedo, la humillación, o cualquier emoción que tengas, no la neutralices, déjala salir. Es posible que desees llorar, gritar, o moverte en una determinada posición, todo esto es normal.

4. Encuentra el origen

Es posible que desee dejar este proceso después del paso 3 si te sientes demasiado abrumado. Pero si abandonas ahora, las emociones incómodas pueden derivar en creencias no saludables, tales como, “No soy lo suficientemente bueno”, “No soy digno de ser amado”, o “No valgo la pena”. Así que, continua el proceso, respira y déjate llevar por el sentimiento. No es extraño que según que temas, situaciones o personas puedan venirte a la mente. Reconoce y contempla estas conexiones. Si una creencia limitante te ha venido a la mente, libérala. Di algo como: “Soy digno” o “soy amado” o “valgo la pena.” Usa cualquier declaración que te sea más eficaz en tu caso.

5. Libérala

Independientemente de si hemos descubierto el origen de la emoción, ahora es el momento para liberarla. Las emociones quieren ser sentidas y reconocidas con el fin de ser puestas en libertad. Por eso es bueno pasar por todo esto. Recuerda, gracias a tu cuerpo tus emociones podrán comunicarse contigo. De modo que, anima a tu cuerpo para abrirse de nuevo en el futuro.

El descubrimiento de  que las creencias limitantes que son responsables de nuestro bloqueo emocional, es la forma más rápida para asegurar que la emoción se libere de forma permanente. Si no encuentras el origen de una emoción dolorosa, es probable que ésta aumente de nuevo. Pero cada vez que practiques estos pasos, verás que te resultará más fácil de descubrir, procesar y eliminar estas emociones poderosamente persistentes y creencias limitantes, de este modo aprenderás cómo sentir las emociones a medida que surgen, y más importante, no te arrastrarán al fondo del abismo ni reducirán tus expectativas para el futuro. Por el contrario, te sentirás más ligero, más libre y más feliz.

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Cómo lograr que las emociones no controlen tu vida
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