Nuestras pupilas son como agujeros negros que dejan pasar la luz en los ojos, pero no sólo nos ayudan a ver, sino que también nos pueden enseñar lo que está pasando en nuestra mente.

A continuación te mostramos 10 aspectos que explican cómo los cambios en el tamaño pupilar revelan muchos de nuestros pensamientos.

1. Estoy pensando intensamente

Si te preguntamos quién fue el fundador del psicoanálisis y te miramos a los ojos, no encontraremos un gran cambio en el tamaño de tus pupilas. El nombre de Sigmund Freud parece que llega fácilmente y sin esfuerzo a tu mente. Pero si te pedimos que nos digas los nombres de los diez últimos presidentes de tu país, entonces seguramente sí podremos ver como tus pupilas se expanden.

Según una investigación, se ha visto que cuanto más duro trabaja tu cerebro, más se dilatan tus pupilas. Cuando los psicólogos Hess y Polt (1964) realizaron el estudio, dieron a sus participantes tareas a completar cada vez más y más difíciles, entonces pudieron observar que sus pupilas se hicieron también, cada vez más y más grandes.

2. Mi cerebro está sobrecargado

Otro estudio realizado por Gary K. Poock sobre El tratamiento de la información vs el diámetro pupilar (1973) informó que cuando las mentes de los participantes fueron sobrecargadas de información, las pupilas de los sujetos aumentaban hasta 125% de su tamaño normal. Este estudio enlaza un poco con el anterior, pues en ambos casos el cerebro está trabajando a un alto rendimiento, muy por encima de lo habitual.

3. Tengo el cerebro dañado

La razón por la que los médicos utilizan una luz para observar los ojos de los pacientes, es comprobar que sus cerebros están funcionando normalmente (y porque es una prueba realmente fácil de hacer).

La reactividad pupilar a la luz nos indica el estado de las vías nerviosas centrales, y se debe buscar la existencia o no de anisocoria (cuando las pupilas son de diferente tamaño) puesto que el tamaño pupilar del ojo nos dará información sobre el tipo de patología. En general las anisocorias son reflejo de lesiones estructurales (tumores, AVC, traumatismos,…) mientras que las patologías sistémicas de origen tóxico o metabólico suelen ser isocóricas (pupilas de igual tamaño).

Otras afecciones pupilares son:

Pupilas mióticas: Por exceso de luz, colirios (ej: pilocarpina), intoxicaciones (opiáceos, organofosforados, barbitúricos), algunos trastornos neurológicos (ej.: lesiones neurológicas centrales).

Pupilas midriáticas: Luz escasa, con las emociones (descarga simpática), colirios (ej: atropina), medicamentos con efecto atropínico (anticolinérgicos, antidepresivos,…) , drogas (anfetaminas, cocaína, drogas de diseño), aumento en la PIC (presión intracraneal), traumatismos craneoencefálicos y coma.

Nota interesante: Como nos decía un profesor de Drogodependencia, “las drogas que se consumen de noche, como la cocaína y las anfetaminas, suelen provocan midriasis, y las demás drogas, como la heroina, miosis; si la cocaína fuera miótica, la gente no vería nada en las discotecas, ¿no?”

4. Estoy interesado

El tamaño de mis pupilas también puede indicar si estoy interesado en lo que estás diciendo. Blanco y Maltzman (1977) hicieron que los participantes de su estudio escucharan fragmentos de tres libros: uno era erótico, otro sobre agresiones, mientras que un tercero fue neutral.

Sus pupilas se ensancharon en un principio para los tres. Pero sólo permanecieron dilatadas para los pasajes que eran de agresiones o de erotismo.

De modo que, tus pupilas suelen dilatarse ante algo nuevo, pero sólo un poco al principio, y únicamente permanecerán dilatadas si continúas interesado en ello.

5. Estoy excitado…

Tanto en hombres como en mujeres las pupilas se expanden cuando se excitan sexualmente. Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en que las pupilas dilatadas son una señal de excitación sexual. Se han realizado pruebas mostrando fotos de desnudos de la gente y algunos investigadores sostienen que en lo que estamos realmente interesados es ​​en el cuerpo desnudo de otros.

6. No quiero ver eso

Al igual que tus pupilas aumentan de tamaño cuando estás interesado o concentrado en algo, también se contraen cuando estás disgustado o perturbado.

En un estudio Hess (1972) mostró imágenes de niños heridos a los participantes de su investigación. Primero las pupilas de la gente se dilataron a causa de la conmoción, pero luego se contrajeron para tratar de evitar las imágenes perturbadoras y el shock emocional que les producía verlas.

7. ¿Soy liberal o conservador?

¿Serías capaz de averiguar cuál es mi inclinación política sólo con mi mirada? Por lo visto sí. Podrías ser capaz de averiguar si soy un liberal o un conservador observando el tamaño de mi pupila.

Barlow (1969) mostró imágenes de personas del partido liberal a alumnos con inclinaciones políticas liberales, y pudo observar que se dilataron al ver dichas fotografías, pero se contraían cuando veían fotos de políticos conservadores. Los conservadores mostraron el patrón idéntico, pero opuesto, claro.

8. Tengo dolor

Por lo visto el dolor también produce cierta dilatación pupilar. En su estudio, Chapman et al. (1999) dispararon pequeñas descargas eléctricas en los dedos de las personas que formaron parte de su estudio, y se midió la cantidad de dilataron de sus pupilas. Con la máxima intensidad de descarga, las pupilas sus pupilas se dilataban aproximadamente 0,2 mm. de modo que, el dolor nos produce cierta dilatación pupilar.

9. Estoy drogado

Algunas drogas, como el alcohol y los opioides causan que las pupilas se contraigan. Otros, como las anfetaminas, la cocaína, el LSD y la mescalina hacen que se dilaten.

Los agentes de policía lo saben y algunos lo utilizan como una forma de comprobar si alguien está bajo los efectos de las drogas o el alcohol. Por lo general, buscan pupilas miden unos 3 mm, pero dilatadas pueden llegar a más de 6,5 mm (Richman et al. 2004).

10. Tu personalidad

Éste punto no está estrictamente relacionada con dilatación de la pupila, pero sí con el iris del ojo. Si te fijas bien el iris, puedes llegar a obtener algunas pistas en cuanto a la personalidad de alguien (Larsson et al., 2007).

La iridiología es la ciencia que estudia al hombre a través del iris, una forma holística de entender al ser humano que nos habla tanto de su camino espiritual como de sus patrones genéticos. Nada en el iris está dispuesto al azar; por el contrario, los ojos revelan una gran información sobre sus propietarios a través de los colores, formas y patrones que contienen.

Para los iridiólogos, a través del iris es posible observar de qué manera la persona se relaciona con el mundo, cómo se expresa, cómo aprende y qué tipo de compañías le atraen. Asimismo, el iris muestra la pauta de la transferencia genética de rasgos físicos y comportamientos de generación en generación, con lo que es posible comprender los rasgos y habilidades específicas que un niño ha recibido de su padre y su madre.

Para Harry Wolf, presidente de la asociación Internacional de Iriodiología “a través del iris humano se entiende la naturaleza de las enfermedades y el proyecto genético, físico y psicológico de una persona, su conexión con el Universo”. De ahí que, según Wolf, observando el iris podamos ayudar al ser humano a ser artífice de su propia curación y saber, además, cuál es el hemisferio cerebral que predomina en cada uno de nosotros y cuáles son los rasgos más destacados de nuestra personalidad.

Así pues, los individuos con más criptas en el iris -los filamentos ondulados que irradian de la pupila- tienden a ser más honestas y sensibles, además de experimentar más emociones positivas. Es la conclusión a la que llegó Mats Larsson, de la Universidad de Orebro (Suecia), tras comparar el grosor y la densidad del iris de medio millar de sujetos. Sus estudios también desvelaron que los pliegues concéntricos alrededor del iris son más abundantes en personas impulsivas y nerviosas. La clave de esta asociación entre el iris y la personalidad reside en el gen Pax6, que está implicado en el crecimiento del tejido ocular, pero también en el desarrollo de una zona del cerebro conocida como corteza ungulada anterior que regula el estado de ánimo y donde reside el autocontrol.

Lo que tus ojos dicen de ti
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