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Hay muchos tipos de relaciones humanas. Las más variadas, o que más me interesan o gustan, son las amorosas. Está claro que no hay un modelo determinado de comportamiento, forma de atraer o actuar para que una relación funcione, porque a veces, si se finge, no es lo deseado o lo que se quiere, puede llegar a cansar y aburrir, propiciar infidelidades, rutinas no deseadas que pueden ser cargas, adicciones en personas (del tipo negativas como fumar o beber demasiado- especialmente si antes no era así-, ya que ir a hacer deporte no es malo, a no ser que sea para evitar ver a tu pareja)y quedarse en nada. Aún así, siempre habrá pautas, ideas, información y algunos consejos o recomendaciones para que las relaciones puedan funcionar.

Relaciones tóxicas vs relaciones de sumisión

Sin embargo, a día de hoy, aunque sabemos que nada es perfecto aunque siempre podamos mejorar, están prevaleciendo especialmente en España relaciones más negativas que positivas en la esfera romántica y amorosa. Especialmente, las relaciones tóxicas que acaban destruyendo a ambos miembros si permanecen en ella, ya sea la autoestima, como a veces, llegar al maltrato, humillaciones, agresiones y daño emocional y mental (haya o no daño corporal).

Hay muchos tipos de relaciones en el amor. Hay muchos tipos de pareja, y una de las más interesantes es la de sumisión. Se da tanto en heterosexuales, lesbianas y gays, bisexuales, asexuales, pansexuales, o lo que hoy en día quieran etiquetar (porque a veces, de verdad, creo que ya he perdido la cuenta de los tipos de sexualidad existentes).

En cualquier caso en una relación de sumisión uno de los miembros se mantiene siempre bajo el mandato del otro, sea lo que sea que el otro decida que quiere que hagan, sean, estén o simplemente, se ponga. Tampoco tenemos que exagerar ya que a veces, que nos hagan una sugerencia, o nos den una idea o cedamos ante el deseo del otro, implica siempre una sumisión negativa, ya que a veces, puede resultar una sumisión positiva si es deseada por ambas partes, no perjudica a ninguna de las partes, ambos son felices con ello, y hay unos límites tolerables y racionales: existe la libertad de decir “NO”. Y voy a hacer referencia a tres películas muy interesantes de sumisión, que podéis ver aquellos que os guste el cine: “Te doy mis ojos”, “9 semanas y media”, y la que quizás mucha gente no gusta o consideran mala, pero que al final, tanto la trilogía leída como en película ofrece una visión positiva en la que una relación sumisa acaba convirtiéndose en una relación de iguales: “ 50 sombras de Grey”.

En este tipo de sumisión uno de los miembros es siempre el que dirige y somete a la otra parte, sin cambios de roles ni funciones, de forma estática, creando desigualdad en ambas partes. No es como la distancia que deben tomar y existir entre profesor y alumno/a en el colegio, el jefe y trabajador/a,  el padre y el hijo (aunque está claro que en esta última relación alguna vez el cambio de roles puede existir si hay dependencia, cuidar a los mayores, o simplemente, cuando maduran, estar al mismo nivel).

Tipos de relación de sumisión

Muchas veces, las falsas creencias de amor romántico, la falta de conocimiento, el “dejarse llevar” por amistades o familiares que tienen ese tipo de creencia, el no querer estar solo o sola, estar en una mala situación y/o la falta de recursos económicos, o no tener a nadie más, incluso el qué dirán, a día de hoy, es lo que promueve y hace que muchas personas sigan en este tipo de relaciones. La parte sumisa, incluso, puede llegar a ser sometida a malos tratos, violencia de género, incluso obligada a participar en actos no deseados, especialmente, de índole sexual y ser tratada como un objeto en vez de persona con sentimientos, pensamientos, y opinión y gustos propios, si no pide o busca ayuda, o a veces, con tal de mantener al ser amado/a a su lado.

Hay algunas clasificaciones sobre estas relaciones de sumisión. Dentro de este tipo, según Walter Riso, nos podemos encontrar con la relación de sumisión con los siguientes tipos:

  1. El Síndrome de la nodriza. Una parte actúa como padre o madre y trata a la otra como su hijo, como si fuera necesitado/a y él o ella un salvador/a.
  2. La relación de dependencia estilo geisha. En este caso una de las partes se preocupa por estar siempre arreglada, bella, dispuesta a satisfacer sexualmente y en todos los aspectos a la otra parte, aunque no esté de humor o esté cansada, no tenga ganas de peinarse y arreglarse… pero no puede ser vista sin maquillaje o dejar la dieta.
  3. Estilo empleada- ejecutivo. La pareja funciona como si existiera un contrato laboral. Por supuesto, muchas veces estas relaciones caen al cansarse una de las partes, o rebelarse, o simplemente se van con otra persona que no tenga nada que ver con la primera.

Clasificación de relaciones asimétricas

Robert J. Sternberg clasifica estas relaciones como asimétricas y distingue 6 tipos:

  1. Profesor – estudiante. Sternberg habla de la posibilidad de cambio de roles y que quizás sea simplemente por el tema del que haga de profesor/a y enseñar aunque no explique nada interesante; y muchas veces suelen llevarse muchos años.
  2. De gobierno. En este caso uno de los dos decide siempre por el otro, ya que quiere tener el poder sobre el otro.
  3. Policíaca. Son personas que controlan a su pareja en todo momento, no confían en el otro y necesitan saber siempre lo que hace.
  4. Sacrificio. Es como si la parte sumisa entendiera que si no hace todo lo que el otro quiere, aunque eso implique dejar sus deseos de lado, no es amor verdadero, aunque en el proceso sacrifique su bienestar.
  5. Pornográfica. En este caso una de las partes es tratada como un objeto sexual a disposición del otro, como el matrimonio de la protagonista de  “Historia de O”.
  6. De terror. Aquí una de las partes atemoriza a la otra. Aunque parezca mentira, suelen ser consentidas, excitantes, pero a veces, especialmente las de terror, no se controlan, y como hemos dicho, pueden acabar con malos tratos.

Nunca somos demasiado jóvenes ni mayores, y a veces, el aura, karma, autoestima o forma de ser no tiene que ver con que puedas ser una persona maltratada. Pedir ayuda siempre es necesario y correcto, aunque sea comentar a alguien de lo que está sucediendo, sea la vecina sino puedes hablar con el policía, y no tengas miedo a ser “chivato/a”, “malo/a”, “la que has fallado”, si estás sufriendo o padeciendo daño en tu relación amorosa sexual recuerda: el amor no es sufrimiento, ni hemos nacido para sufrir.

Bibliografía

  • Los límites del amor. Walter Riso. Biblioteca de Crecimiento Personal. 2006.
  • El amor es como una historia. Una nueva teoría de las relaciones. Robert J. Stenberg. Paidós. 1998.
Las relaciones de sumisión en la pareja
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