frases de Jean-Paul Sartre
frases de Jean-Paul Sartre

Jean-Paul Charles Aymard Sartre (1905-1980) fue un célebre filósofo, escritor, activista político y crítico literario francés, gran exponente del existencialismo y del marxismo humanista. Hoy hemos realizado esta fantástica recopilación de frases de Jean-Paul Sartre para ti.

Sus numerosas obras y sus dilemas existenciales poseen aún hoy en día un gran peso  en el estudio de la sociología y el pensamiento crítico.

Fue seleccionado como Premio Nobel de Literatura en 1964, pero lo rechazó explicando en una carta a la Academia Sueca que él tenía por norma rechazar todo reconocimiento o distinciones, ya que los lazos entre el hombre y la cultura debían desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Alegaba que su aceptación implicaría perder su identidad como filósofo.

Frases de Jean-Paul Sartre

Todo ha sido descubierto, excepto cómo vivir.

Si estás solo cuando estás solo, estás en mala compañía.

El hombre está condenado a ser libre; porque una vez arrojado al mundo, él es responsable de todo lo que hace.

Es mejor morir de pie que vivir de rodillas.

A lo largo de mi vida me he dado cuenta de que todos nuestros problemas provienen de nuestra incapacidad para utilizar un lenguaje claro y conciso.

Cuando los ricos emprenden una guerra, son los pobres los que mueren.

Como todo soñador, confundí la decepción con la verdad.

¿Cree usted que yo cuento los días? Únicamente queda un día, uno que siempre se repite. Se nos da al amanecer y se nos quita al atardecer.

Una batalla perdida es una batalla que uno piensa que ha perdido.

Voy a sonreír, y mi sonrisa va a hundirse en tus pupilas, y el cielo sabe lo que llegará a ser.

Para saber lo que vale nuestra vida, no está de más arriesgarla de vez en cuando.

A las tres siempre es demasiado tarde o demasiado pronto para cualquier cosa que usted quiera hacer.

Usted es su vida, y nada más.

Pueden haber más bellos tiempos, pero éste es nuestro.

Con las palabras se cargan las pistolas.

La vida no tiene sentido a priori… Es hasta que ledas un significado y valor; no tiene más que el significado que elijas.

La vida comienza en el otro lado de la desesperación.

Nunca he podido soportar la idea de que alguien esté esperando algo de mí. Siempre me dan ganas de hacer justo lo contrario.

Supongo que es la pereza lo que hace que el mundo sea igual día tras día.

No tiene sentido pensar en quejarnos, ya que nada externo ha decidido lo que sentimos, ni lo que vivimos, ni lo que somos.

Todo lo que sé acerca de mi vida, al parecer, lo he aprendido en los libros.

No sabemos lo que queremos y, sin embargo, somos responsables de lo que somos. Esa es la verdad.

Lo finito no tiene sentido sin un punto de vista infinito.

El hombre tiende a contar su vida más que a vivirla. Lo ve todo a través de lo que cuenta, y pretende vivir su vida como si fuese una historia. Pero hemos de elegir entre vivir nuestra vida o contarla.

Tu juicio te juzga y te define.

Jamás he tolerado la idea de que alguien espere algo de mí.

No existe realidad alguna excepto en la acción.

Quiero salir, ir a algún lugar donde debería sentirme realmente en mi lugar, donde me gustaría encajar… pero mi lugar no está en ninguna parte; no soy deseado.

Únicamente el que no está avanzando tiene tiempo para molestar.

Odio a las víctimas que respetan a sus verdugos.

Mi pensamiento es mío: es por eso que no puedo parar. Yo existo porque pienso… y yo no puedo dejar de pensar. En este mismo momento – es terrible – si existo, es porque me horroriza existir.

Cuando comprendes los detalles de la victoria, es difícil distinguirla de la derrota.

Cuanto más arena se escapa del reloj de arena de nuestra vida, más claro se debería ver a través de él.

Lo peor de que te mientan es saber que ni siquiera merecías la verdad.

Fascismo no se define por el número de sus víctimas, sino por la forma en que los mata.

Por tanto, es absurdo pensar en quejarse, ya que nadie externo ha decidido lo que sentimos, lo que vivimos, o lo que somos.

La existencia es anterior a la esencia, y gobierna sobre ella.

Voy a sobrevivir a mí mismo. Comer, dormir, dormir, comer. Existir lentamente, en voz baja, como estos árboles, como un charco de agua, al igual que el banco rojo en el tranvía.

El creer se resume en confundir las cosas con su nombre.

Hay que dejarnos llevar por la pasión antes de que podamos sentir.

Así que esto es el infierno. Nunca lo hubiera creído. ¿Recuerdas todo lo que dijeron acerca de las cámaras de tortura, el fuego y el azufre, la quema de marga? ¡Cuentos de viejas! No hay necesidad de atizadores al rojo vivo. ¡El infierno son las otras personas!

No juzguemos a las personas que amamos.

Las palabras son más traicioneras y potentes de lo que pensamos.

Supongo que es por pereza que el mundo es el mismo día tras día. Hoy parecía querer cambiar. Y entonces cualquier cosa, cualquier cosa puede pasar.

La vida deja de tener significado en el momento en que se pierde la ilusión de que es eterna.

El hombre no es otra cosa sino lo que hace de sí mismo.

El hombre es lo que él desee ser.

El compromiso es un acto, no una palabra.

Puede que sea inevitable. Puede que en realidad tengamos que elegir entre no ser nada o fingir lo que somos.

Sólo el hombre que no es remo tiene tiempo para mover el bote.

Yo existo, eso es todo, y me resulta nauseabundo.

La actuación es una cuestión de absorción de las personalidades de la gente añadiéndole un poco de nuestra propia experiencia.

Es más peligroso ser buen periodista que mal asesino.

La existencia es una imperfección.

Usted y yo somos personas reales, que operamos en un mundo real. No somos producto de la imaginación de cada uno. Yo soy el arquitecto de mi propio ser, mi propio carácter y el destino. No sirve de nada quejarnos acerca de lo que podría haber sido, soy las cosas que he hecho y nada más. Todos somos libres, completamente libres. Podemos hacer cualquier cosa que queramos. Que es más que la mayoría de nosotros se atreve a imaginar.

El ser es. El ser es en sí. El ser es lo que es.

No necesito almas caritativas: un cómplice es lo que quiero.

Me sentía en una soledad tan espantosa que he pensado en el suicidio. Lo que me detuvo fue la idea de que nadie, absolutamente nadie, sentiría mi muerte, que iba a estar aún más solo en la muerte que en la vida.

Nada sucede mientras vives. El paisaje cambia, las personas entran y salen, eso es todo. No hay inicios. Los días se añaden a los días sin ton ni son, además monótonos e interminables.

No es lo que los hombre son lo que me interesa, sino lo que pueden llegar a ser.

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