frases de John Locke
Frases de John Locke

John Locke (1632-1704)  fue un importante pensador británico y uno de los máximos representantes del empirismo inglés, que destacó especialmente por sus estudios de filosofía política. Aunque su especialidad era la medicina, John Locke fue también diplomático, teólogo, economista, profesor de griego antiguo y de retórica, y alcanzó renombre por sus escritos filosóficos, en los que sentó las bases del pensamiento político liberal. Lee aquí las mejores frases de John Locke que hemos recopilado para ti.

Frases célebres John Locke

Las nuevas opiniones siempre son sospechosas, y normalmente se rechazan, sin más razón que el hecho de no ser comunes.

No hay nada en el intelecto que no estuviera antes en los sentidos.

Siempre he pensado que las acciones de los hombres son los mejores intérpretes de sus pensamientos.

Hay que perder la mitad del tiempo para poder emplear la otra mitad.

Al ser todos iguales e independientes, nadie debe dañar a otro en su vida, la salud, la libertad o posesiones.

Lo que te preocupa te controla.

Las leyes se hicieron para los hombres y no los hombres para las leyes.

Hay mil maneras de lograr la riqueza, pero sólo un camino hacia el cielo.

La única defensa contra el mundo es un conocimiento perfecto de él.

Por ser cada hombre, según se mostró, naturalmente libre, sin que nada alcance a ponerle en sujeción, bajo ningún poder de la tierra, como no sea su propio consentimiento.

Es más fácil para un tutor mandar que enseñar.

La noticia que a través de los sentidos adquirimos de las cosas exteriores, aunque no sea tan cierta como nuestro conocimiento intuitivo, merece el nombre de conocimiento.

Cada uno es ortodoxo con respecto a sí mismo.

Nuestra ocupación aquí no es conocer todas las cosas, sino aquellas que afectan a nuestra conducta.

Somos como los camaleones, tomamos nuestro tono y el color de nuestro carácter moral de aquellos que están a nuestro alrededor.

La esperanza de una felicidad eterna e incomprensible en otro mundo, es cosa que también lleva consigo el placer constante.

Tendríamos menos disputas en el mundo si se tomaran las palabras por lo que son, signos de nuestras ideas solamente, y no por ellas mismas.

La finalidad de las leyes no es abolir o restringir, sino preservar y ampliar la libertad.

Nadie puede transferir a otro más poder del que encerrare en sí, y nadie sobre sí goza de poder absoluto y arbitrario, ni sobre los demás tampoco, que le permitiere destruir su vida o arrebatar la vida o propiedad ajena.

Aquello que es estático y repetitivo es aburrido. Aquello que es dinámico y aleatorio es confuso. En el medio yace el arte.

La razón por la que los hombres entran en la sociedad es para preservar su propiedad.

Dios ha creado al hombre como una animal sociable, con la inclinación y bajo la necesidad de convivir con los seres de su propia especie, y le ha dotado, además, de lenguaje, para que sea el gran instrumento y lazo común de la sociedad.

Pensar amuebla la mente solo con materiales de conocimiento; es pensando que hacemos lo que leemos nuestro.

Casi todo lo que habla la historia no es otra cosa sino peleas y matanzas.

La fortaleza es la protección y el apoyo de las demás virtudes.

Los padres se preguntan por qué los arroyos son amargos, cuando ellos mismos envenenan la fuente.

El conocimiento de ningún hombre de aquí puede ir más allá de su experiencia.

Una mente sana en un cuerpo sano, es una descripción corta pero completa de un estado feliz en este mundo.

Identidad personal depende de la conciencia, no de la sustancia.

Una señal inequívoca del amor a la verdad, es no mantener ninguna proposición con mayor seguridad de la que garantizan las pruebas.

Las bestias no abstraen.

El que quiera seriamente disponerse a la búsqueda de la verdad, deberá preparar, en primer lugar, su mente para amarla.

La educación comienza al caballero, pero leer, la buena compañía y la reflexión lo deben finalizar.

No hay doctrina ajena que en esto pueda superar a la propia experiencia.

Toda riqueza es el producto del trabajo.

No puede haber mayor rudeza que interrumpir otro en la corriente de su discurso.

Frecuentemente hay más que aprender de las preguntas inesperadas de los niños que de los discursos de los hombres.

La ocupación del hombre es ser feliz.

La disciplina del deseo es el fondo de carácter.

El hombre nace libre pero en todos lados esta encadenado.

Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

Una cosa es demostrar a un hombre que está equivocado, otra es situarlo en posesión de la verdad.

Todo hombre tiene una propiedad sobre su propia persona. Nadie tiene derecho sobre ella, excepto él mismo.

Cierro los ojos, tomo una respiración profunda, y lo dejo escapar por completo, junto con mi alma.

Frases célebres de psicología

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