Labilidad emocional

En qué consiste la labilidad emocional

La labilidad emocional o incontinencia emocional es un trastorno neurológico que se caracteriza por episodios involuntarios de llanto, risa u otras manifestaciones emocionales incontrolables. Las víctimas pueden empezar a reírse descontroladamente de algo que a penas es gracioso o estallar a llorar por acontecimientos o situaciones que no son verdaderamente tristes. En casos más severos, las emociones pueden no coincidir con las circunstancias.

Son lo que podría denominarse reacciones extremas a los eventos diarios. Por ejemplo, un comentario moderadamente gracioso o sarcástico podría desencadenar un ataque de risa incontrolable. Un programa de televisión o incluso un anuncio con contenido emocional puede dar lugar a una respuesta extrema de llanto durante bastante tiempo.

Las personas que padecen este trastorno no son capaces de poner fin a esa emoción durante varios minutos. Los sentimientos de enojo o las frustraciones también pueden ser una razón para que el sujeto llore o ría incontrolablemente.

Principales causas de labilidad emocional

Las principales causas de labilidad emocional son enfermedades neurológicas como la demencia, un traumatismo craneoencefálico, un accidente vascular cerebral o la esclerosis múltiple.

La labilidad emocional o incontinencia emocional se produce cuando la lesión cerebral daña e impide:

  • La comprensión de las emociones de uno mismo y los demás.
  • La capacidad para gestionar cómo expresar las sensaciones emocionales.
  • La capacidad de ralentizar o detener el resultado de dichas sensaciones.

El trastorno es provocado por la interrupción del circuito intelectual y emocional que existe en el cerebro. En un cerebro sano hay como una “puerta de enlace” neuronal que controla las conexiones entre la respuesta intelectual a una circunstancia y la consecuente respuesta emocional. Las personas sanas son capaces de sentirse tristes sin llorar o sentirse felices sin reírse. Cuando, por alguna causa, esta puerta neuronal se rompe, la respuesta emocional deja de estar bajo el control del individuo.

Además de la respuesta emocional incontrolada, también se puede presentar una incapacidad para controlar los impulsos. Esto es evidente en individuos que, antes de la lesión, eran muy educados con los demás y tras el accidente se muestran incapaces de controlar sus emociones, haciendo declaraciones inapropiadas en una conversación o mostrando una tendencia a actuar sin pensar en las consecuencias.

Estos tipos de comportamientos pueden ser muy desconcertantes, incómodos y difíciles de reconocer para la persona, e incluso para los demás.

Signos y síntomas

Las personas con labilidad emocional muestran episodios de risa, llanto o gritos sin una motivación obvia o en respuesta circunstancias que no habrían desencadenado una respuesta tan expresiva.

En algunos pacientes el comportamiento puede ser incluso el opuesto al esperado, el afectado podría reírse tras recibir una mala noticia o llorar en respuesta a una alegría, incluso pueden cambiar espontáneamente y de improvisto de la risa al llanto o viceversa.

Los signos de labilidad emocional pueden llegar a ser graves, con episodios constantes y crónicos. Las características principales son:

  • El comienzo es abrupto y aleatorio, como si de un ataque se tratara.
  • Los incidentes duran unos segundos o unos pocos minutos.
  • El episodio puede repetirse muchas veces al día.

Algunos pacientes afirman que reconocen la inadecuación de sus emociones y que éstas se encuentran fuera de lugar, pero que no son capaces de controlarlas. La influencia de este trastorno puede ser muy grave, con signos crónicos y duraderos que pueden inmovilizar a los pacientes e influir considerablemente en la condición de vida de los cuidadores.

Diferencia  entre labilidad emocional y depresión

A veces, la Labilidad Emocional se diagnostica erróneamente como depresión clínica, pero hay muchas diferencias que distinguen ambos trastornos.

El llanto es naturalmente un indicador de tristeza en la  depresión y en los procesos de dolor, pero en la labilidad emocional se producen manifestaciones patológicas del llanto, ya que suelen ser abruptas, exageradas y están fuera de lugar, pero no se trata de un estado de ánimo generalizado.

Otra clave importante para la discriminación entre la  depresión y la labilidad emocional es la duración de la tristeza. En la depresión, el llanto y el estado anímico triste es algo prolongado y está fuertemente relacionado con el estado de ánimo original, mientras que los incidentes de labilidad emocional son repentinos y ocurren de manera periódica.

La posibilidad de control de la aparición del llanto es diferente en la  depresión y en la labilidad emocional. En la depresión las expresiones emocionales, especialmente el llanto, se pueden adaptar a la situación, lo que significa que se puede controlar. Mientras que en la labilidad emocional controlar los episodios de llanto o risa es del todo imposible.

De la misma manera, en la depresión la activación del llanto está relacionada con el temperamento original del individuo, mientras que en la labilidad emocional los factores desencadenantes de los episodios de llanto suelen ser imprecisos, mínimos e inadecuados para la situación.

En ciertos casos, el estado de ánimo deprimido y la labilidad emocional pueden coexistir. En realidad, la depresión se considera una de las transformaciones emocionales generalmente más frecuentes en los pacientes con síndrome neurodegenerativo o tras padecer un accidente cerebrovascular.

Consecuencias de la labilidad emocional

Las consecuencias para las víctimas de labilidad emocional incluyen pensamientos de cansancio emocional y, a menudo, aislamiento social. Sin entender que poseen un trastorno neurológico, las personas con labilidad emocional a menudo cambian sus vidas para mantenerse alejadas de las cosas que activan las situaciones, incluido el trabajo, los amigos e incluso la familia. Con esta separación de la vida social todavía sobrevienen emociones más dañinas que pueden llegar a ser obvias como la depresión mayor.

Tratamiento de la labilidad emocional

Desgraciadamente, como hemos podido ver, la labilidad emocional destruye severamente las relaciones sociales, aislando a quien la padece de forma importante, lo cual puede tener un efecto nocivo en la condición de vida de las personas afectadas y sus familias.

Enseñar a las personas afectadas, a los cuidadores y as familias de qué se trata este trastorno es muy importante para que estas personas se sientan más comprendidas y aceptadas por quienes les rodean.

Por otro lado,  los fármacos antidepresivos como la fluoxetina, la sertralina, la nortriptilina, la amitriptilina o el citalopram, son de bastante utilidad. Sin embargo, el Dextromethorphan, de nombre comercial es Nuedexta, es el primer medicamento aceptado para tratar la labilidad emocional. La medicación con dextrometorfano-quinidina disminuye considerablemente las apariciones de risa y llanto en individuos afectados con ELA, es decir, esclerosis lateral amiotrófica o EM o esclerosis múltiple.

Qué es labilidad emocional: causas, síntomas y tratamiento
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