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Es común que las personas tengamos algunos miedos y experimentemos ansiedad, una respuesta común a estos estados pueden ser las conductas de evitación, a pesar de que este tipo de comportamientos tienen como objetivo reducir los niveles de la angustia y el temor que generan, sólo lo hacen de manera parcial, sin embargo el problema sigue latente y tiende a acrecentarse con el tiempo.

La terapia de exposición ha  probado ser una efectiva manera para superar problemas de ansiedad y miedos, por lo que es muy socorrida para  el tratamiento de las fobias específicas, cuando existe un temor que llega a ser casi paralizante, esta opción terapéutica puede ser de gran de ayuda, especialmente de la mano de un psicólogo, el cual mediante un ambiente controlado y seguro puede guiar al paciente de manera sistemática para salir del tormento que puede representar el temor y la angustia, pues cuando se manifiestan dichos estados  en sus formas más patógenas puede mermar el desarrollo biopsicosocial de la persona, con peligrosas consecuencias para la salud.

¿Qué es la terapia de exposición?

Es un proceso muy utilizado dentro de la terapia cognitivo conductual, el cual consiste en modificar la sensibilidad ante los estímulos que producen angustia o temor,  mediante  la terapia de exposición el paciente es puesto en contacto sistemático y de forma segura, con la situación que le genera conflicto o con los estímulos que le desencadenan ansiedad, miedo o que le producen emociones negativas, con lo cual puede establecer un nuevo aprendizaje: la extinción, misma que contribuye a debilitar las asociaciones previamente aprendidas, de modo que la persona tiene más oportunidades de elaborar una actuación por encima del miedo inicialmente establecido, uno de sus objetivos es la desensibilización.  Generalmente, se sugiere la exposición de manera gradual y valorando diferentes variables y factores personales del paciente, más que una inmersión repentina.

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¿Cómo ayuda la “habituación” dentro de la terapia de exposición?

Los mecanismos explicativos de la reducción del miedo durante la práctica, están relacionados con la habituación desde el punto de vista psicofisiológico, conductualmente por medio de la extinción y cognitivamente con la modificación de expectativas.” Mathews, Gelder y Johnston, 1985.

Cuando el paciente es expuesto al estímulo que le produce malestar, generalmente ocurre el fenómeno de la habituación, a su vez, el individuo se percata de que muchos de sus temores y gran parte de su ansiedad anticipatoria son excesivos respecto al peligro que suponen en realidad,  es decir, que puede medir su el nivel real de amenaza y lograr una modificación en sus interpretaciones cognitivas angustiantes, sus reacciones y sus conductas.

La habituación puede contribuir a que los estímulos que generan ansiedad o temor se reduzcan a niveles manejables, por lo que puede facilitar la adaptación a diversas situaciones que representaban un problema para el sujeto, la sensación de auto-eficacia que se va adquiriendo con el avance de las sesiones terapéuticas, le sirve como motivación para seguir adelante. El procesamiento emocional y cognitivo coadyuva a implantar creencias más realistas respecto a los objetos o circunstancias que le generan tanta angustia o estrés.

La terapia de exposición sugiere que cuando las personas son conscientes de sus motivos mixtos y se habitúan a ellos, pueden tomar decisiones y responder  a sus miedos de maneras más adecuadas. La exposición puede ser no sólo ante objetos, sino a estímulos cognitivos, situaciones o a conductas evitativas, como lo son los pensamientos traumáticos y rumiantes.

¿Cuáles son las principales diferencias entre los distintos tipos de terapia de exposición?

Las técnicas de intervención con la terapia de exposición pueden diferir en:

  1. La forma que se presenta el estímulo que genera conflicto.
  2. El tipo de respuesta de los pacientes.
  3. El tipo de ayudas para la inducción de la respuesta.
  4. La utilización o no de estrategias de control cognitivo, con las que los pacientes aprenden a modificar las respuestas cognitivas frente a los estímulos que les causan ansiedad o temor principalmente.

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El psicólogo asiste al paciente y determina qué técnica es la más adecuada dependiendo de diferentes factores, ya que es sustancial para elegir el tipo de terapia de exposición, tomar en cuenta los antecedentes clínicos del paciente, su velocidad de habituación, valorar los niveles de ansiedad experimentados por el sujeto durante las sesiones, entre algunas variables a considerar, así mismo tiene modalidades para su aplicación dependiendo del padecimiento a tratar, éste tipo de terapias de exposición sigue un ritmo: puede ser gradual, por medio de inmersiones y también a través de la desensibilización sistemática. Los ejercicios de relajación son altamente recomendables para que los niveles de ansiedad resulten manejables y con el fin de asociar los objetos, actividades o situaciones que generan malestar con la propia relajación.

Por medio de objetivos pequeños y bien delimitados se puede avanzar paso a paso, recorrer grandes distancias y lograr avances en el tratamiento, con ello el mejoramiento de la calidad de vida de la persona, se espera que el individuo pueda liberarse de los miedos y angustias que le resultan mucha veces como cadenas, de modo que sea más libre para disfrutar su vida.

¿Cómo funciona la terapia de exposición?

Las sesiones generalmente duran de 30 a 120 minutos, ya que frecuentemente resulta cansado para la persona, pues es una manera de entrenamiento cognitivo, y así como posterior a un condicionamiento físico en donde pusiste todo tu esfuerzo: puedes terminar exhausto pero satisfecho contigo mismo. Edmund Bourne dice que el fenómeno de: “dos pasos adelante y un paso atrás”, es típico en la terapia de exposición, sin embargo no es motivo para desanimarse, lo es para redoblar esfuerzos y tener más presente que la constancia puede ser la clave para un cambio favorecedor.

El círculo vicioso de conductas de evitación y huida puede romperse por medio de los ciclos de la terapia de exposición, que generalmente se dan de la manera que presento a continuación.

Ciclos de la terapia de exposición: instrucciones generales

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Exposición

Se enfrenta a la persona con los estímulos que le causan incomodidad en la modalidad que el terapeuta considere apropiada de acuerdo a historia clínica y valoración psicológica.

Retirada en caso necesario

Cuando la persona siente que la ansiedad puede salirse de control, se aconseja retirarse o abandonar temporalmente la situación hasta sentirse mejor para luego volver a la situación. Hay circunstancias que pueden generar ansiedad  y en las que no es posible retirarse físicamente, sin embargo, mentalmente puedes retirarte a un lugar apartado y tranquilo utilizando el recurso imaginativo. A diferencia de cuando existen conductas de evitación o de huida, el retirarse representa una acción concebida para prevenir sensibilizarse nuevamente con la situación.

Recuperación

En caso de se haya retirado de manera temporal de la situación conflictiva, es necesario esperar hasta que se restauren los niveles de ansiedad a un grado que sea manejable y recuperar la ecuanimidad, las técnicas de respiración y el movimiento físico pueden ayudar a que la restauración sea más pronta.

Repetición

Se reitera la exposición a los estímulos incómodos, tratando de ir un poco “más lejos esta vez” y de tolerar mayor grado de ansiedad que en la exposición pasada. Cuando el nivel de angustia parece que empieza a ser incontrolable se retira para posteriormente recuperarse, los ciclos pueden repetirse y modificar el tiempo de exposición y otras variables, de acuerdo a la valoración psicológica.

ALGUNAS VARIABLES A CONSIDERAR DENTRO DE LA TERAPIA DE EXPOSICIÓN CON RESPECTO A SU EFICACIA
VARIABLESALTERNATIVASEFICACIA MÁXIMA
IntensidadGradual.

Brusca.

Tan brusca como pueda tolerarla el paciente.
Intervalo entre tareasCorto.

Largo.

Tan larga como sea preciso para facilitar la habituación, sesiones de 30 a 120 minutos.
Activación en la tareaGrado alto.

Grado bajo.

Es importante un grado mínimo de activación durante la exposición.
Implicación atencionalAtención.

Distracción respecto               a la tarea cognitiva.

Atención a la tarea.
Estrategias de afrontamiento complementariasAutoinstrucciones.

Respiraciones lentas y profundas.

Presenta variables de unos pacientes a otros.

¿Cuáles son algunos de los tipos de terapia de exposición más utilizados?

Existen diferentes variantes de la terapia de exposición, el psicólogo puede determinar qué técnica es la mejor para el paciente.

Exposición asistida por el terapeuta

El psicólogo acompaña y ayuda al paciente a concretar los objetivos de acuerdo a su valoración de historia clínica y a los avances que identifica mediante las observaciones que recoge de cada sesión, con el paciente. De manera que establece un programa de confrontación ante la situación que le genera problema, en modo seguro, el psicólogo le motiva para que vaya un paso más allá de la ansiedad y el temor, le puede ayudar a modificar sus cogniciones para lograr un mayor bienestar en menor tiempo.

Exposición in vivo o desensibilización real

Implica la confrontación de la situación que genera conflicto en la vida real.

La inmersión o inundación

Los pacientes son expuestos a la situación fóbica y permanecen en ella hasta que el miedo se disipa, aunque es más rápida que la exposición gradual, tiene sus restricciones pues se le asocia con gran malestar por parte del paciente, generalmente se prefieren técnicas de tipo gradual.

Exposición in vivo o desensibilización real

Implica la confrontación de la situación que genera conflicto en la vida real puede ser de modo gradual o por inmersión.

Desensibilización sistemática imaginativa o exposición imaginaria

La persona visualiza una serie de pasos que seguiría a manera de plan de contingencia ante estímulos angustiantes, empleando el recurso imaginativo. Es muy recurrida antes de intentar enfrentarse “in vivo” al estímulo que evoca conflicto. Es frecuente que a la par se recurra a la relajación muscular progresiva.

Terapia de exposición con imágenes

Es una opción recomendable en los casos donde la exposición real sea difícil de manipular o cuando el paciente muestra serias reticencias a la terapia de exposición frente al estímulo conflictivoin vivo”. Al igual que en la modalidad anterior, el individuo puede intentar éstas variantes de la técnica antes de la confrontación real, como podría ser en el caso de las fobias específicas: aerofobia, aracnofobia, miedo a las tormentas, miedo a padecer enfermedades o a experimentar catástrofes.

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Exposición modo  virtual

Se construye un ambiente interactivo en donde el paciente tiene mayor sensación de presencia, por lo que se asemeja más a la exposición “in vivo”, el terapeuta y el paciente pueden controlar el contexto. Hay algunas variantes que son más inmersivas que otras, como es el caso de los que cuentan con tecnología de punta y otros más tradicionales como los proyectores y monitores. En este método se les permite a los pacientes la elección sobre su grado de exposición, pueden manipular el nivel de control, su distancia virtual y  sus movimientos por medio de una palanca de mando, ¡como en un divertido videojuego! Con los beneficios que implica el aspecto lúdico dentro la terapia.

Exposición interoceptiva

Consiste en exponer al paciente a las reacciones físicas desagradables por medio de la inducción voluntaria a los estímulos psicofisiológicos temidos en un ambiente controlado y seguro.

Terapia de exposición en grupo

Ha mostrado tener buenos resultados, sobre todo cuando los grupos poseen buena cohesión, se indica más a menudo cuando el paciente vive solo o  cuando las personas con las que cohabita no colaborarán con el tratamiento,  sin embargo en el caso de la fobia social puede producir una mayor tasa de rechazos y abandonos al tratamiento (Olivares, 2005).

Autoexposición

Es aconsejable cuando el tratamiento asistido va avanzando, con el objeto de promover la independencia del paciente respecto al terapeuta y para facilitar el mantenimiento de resultados terapéuticos positivos. En esta modalidad deben existir ciertos requisitos como: el establecimiento de metas específicas, la identificación de las conductas problema, la práctica regular, la evaluación de los niveles de ansiedad, así como la planificación de situaciones de conflicto, esto es hacer un plan de contingencia y repasarlo mentalmente, para que en  caso de que la persona se encuentre ante el estímulo que le evoque conflicto pueda recurrir a él y así genere una conducta más adaptativa y funcional. Por lo regular es utilizada a la par con sesiones terapéuticas, esto lo lleva a una mayor tasa de recuperación y para mantenimiento.

¿Para qué tipo de padecimientos la terapia de exposición ha probado ser altamente funcional?

Terapia de exposición para el manejo de la ansiedad patógena

Es vital que el paciente tome control sobre su experiencia y sobre importantes elementos del entorno,  como son las fuentes de amenaza, porque el control de sí mismo es fundamental para la salud y el bienestar”. Dr. Mansell_Journal of Anxiety Disorders

La ansiedad es un mal que está cobrando fuerza epidémica en nuestra época, con respecto a la ansiedad patológica, se ha observado la eficacia del contacto con el elemento ansiógeno de manera gradual como tratamiento. La terapia de exposición ha demostrado ser altamente exitosa para tratar el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), los estados de pánico, las crisis de angustia, los  trastornos de la conducta alimentaria (TCA), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), dependencias o adicciones, el trastorno por estrés postraumático (TEPT) en el cual se suele recurrir también a la exposición tipo narrativa, mientras que en la hipocondría por ejemplo, se suele optar por la exposición de clase interoceptiva. Las personas que padecen ansiedad social, se pueden ver beneficiadas con este tipo de tratamientos y así restaurar su funcionalidad en caso de que les haya limitado en el ámbito académico o profesional, por ejemplo.

Frecuentemente se le provee al paciente otro tipo de recursos para que pueda manejar sus niveles de ansiedad como: las técnicas de relajación, el control de la respiración, la desensibilización sistemática y técnicas de reconstrucción cognitiva. Puede actuar sobre las conductas propias del proceso de evitación y de rebote, sobre cogniciones catastróficas, la activación autonómica y los estados de pánico, entre otros. En las personas que muestran altos valores de ansiedad y temor se ve afectada la actividad cerebral, lo cual se refleja en las conductas de evitación y huida, así como en el rechazo a la confrontación.

Terapia de exposición y  tratamiento de las fobias

Es una de las más investigadas y utilizadas en el tratamiento de los miedos persistentes e irrazonables ligados a situaciones específicas, como lo son las fobias, se ha comprobado a lo largo de la experiencia clínica y la investigación, que la exposición al estímulo atemorizante contribuye a superar las específicas, como la aracnofobia, la fobia social y la aerofobia, por citar algunos. El trabajo constante y la motivación por parte del paciente pueden ser claves para que tenga un buen pronóstico el paciente.

En la terapia de exposición la persona se enfrenta a la situación fóbica a través de una serie de actividades que le acercan, de manera progresiva a la circunstancia u objeto temido, por lo general se prefiere sobre la modalidad de inmersión, ya que la manera progresiva se puede ir adaptando de acuerdo a la valoración de diferentes variables que toma en cuenta el clínico.

7 Consejos para lograr que la terapia de exposición sea un éxito

  1. Establece un vínculo de confianza y soporte con el terapeuta.
  2. Atrévete a salir de tu zona de confort y a correr riesgos.
  3. Confronta la resistencia. El seguir adelante con tus sesiones de terapia de exposición, puede resultar cansado, genera angustia, miedo, en algunas sesiones se avanza más y en otras un poco menos, sin embargo, cuando te encuentras en este punto es bueno recordar que si eres constante puedes liberarte de esa constante incomodidad que te generan tus miedos y tu ansiedad.
  4.   Ten presente la importancia de retirarse a tiempo y recuperarse. Si bien es cierto que es importante tratar de avanzar un paso más cada vez, es bueno retirarse de la situación si la ansiedad resulte desmesuradamente abrumadora. La sobresaturación o la exposición excesiva pueden sensibilizar de nuevo a una situación fóbica.
  5. Establece un plan de contingencia. Es conveniente que planifiques lo que harías en caso de encontrarte en una situación de ansiedad o estrés extremos.
  6. Reconoce tus esfuerzos. Cuando vayas teniendo avances, puedes tratar de consentirte un poco, el recompensar tus pequeños éxitos puede llevarte a conseguir mayores logros.
  7.   Practicar con la frecuencia que se te indique, puede ser como una forma de entrenamiento y como cuando se hace acondicionamiento físico, para lograr resultados, se requiere de constancia, hace falta estar dispuestos a desafiar a la ansiedad cada vez más, aunque esto suponga sensaciones incómodas, te puede liberar de vivir atado por ciertos temores y angustias que puedes aprender a manejar.

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Conclusión

La ansiedad es un fenómeno que va en incremento y está implicada en varios padecimientos, por lo que es necesario implementar técnicas para su manejo adecuado. Por medio de la terapia de exposición, se fijan objetivos delimitados sistemáticamente, se puede avanzar gradualmente en el tratamiento, con lo que la persona es capaz de establecer nuevos aprendizajes, librándose así de los miedos y angustias que le resultan muchas veces como cadenas para su desarrollo, su ecuanimidad, salud y felicidad.

La terapia de exposición ha probado ser un excelente recurso terapéutico para el tratamiento de fobias, los pacientes que se apegan al tratamiento suelen tener éxito, con lo que pueden ser más libres para vivir con plenitud al modificar las reacciones y comportamientos de ansiedad por estados más manejables, mediante el aprendizaje y construcción de conductas más adaptativas y funcionales a su contexto. Se puede emplear en combinación con otros enfoques terapéuticos que puedan proveer a la persona de más recursos.

Links

Referencias bibliográficas

  • Bourne, E. y Garano, L. (2012). Haga frente a la ansiedad: 10 formas sencillas de aliviar la ansiedad, los miedos y las preocupaciones.  Barcelona: Amat.
  • Labrador E., F. J. (2008). Técnicas de modificación de la conducta. Barcelona: Psicología Pirámide
La Terapia de Exposición, en qué consiste
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