La sorpresa y el importante potencial de esta emoción

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Cuando nos hablan de emociones, nos vienen a la mente infinidad de palabras, tristeza y alegría, sobre todo. Pero también felicidad, ira o asco. Y aunque todas tienen un cometido y funciones muy importantes en nuestro día a día hay una emoción muy especial que nos puede ayudar enormemente si es bien utilizada. Una emoción que nos puede llevar a estar preparados para aquello que nos va a ocurrir, que lleva a nuestro cuerpo a destinar todos los recursos de los que dispone hacia lo que está por venir y de esta forma afrontarlo mejor.

Esta es una emoción poderosa, y que tiene gran potencial, quizás la que más potencial presenta de todas. Y es que si se usa bien esta emoción puede ayudarnos bastante a conseguir objetivos que de otra forma serían imposibles. Hablamos de la sorpresa.



Qué es la sorpresa

La sorpresa, es sin duda la emoción más singular de todas, la podemos definir como algo imprevisto o novedoso y cuya principal consecuencia es desviar toda nuestra atención hacia eso. La sorpresa, se clasifica como una emoción neutra, pues la sorpresa en si nunca es negativa ni positiva, lo que es negativo y positivo son los actos y emociones que ocurren inmediatamente después. La sorpresa apenas dura unos segundos ya que se convierte rápidamente en otra emoción según la naturaleza del evento sorpresivo. Evolutivamente la sorpresa ha permitido a nuestros ancestros afrontar de manera bastante eficaz los cambios inesperados en el medio desviando todos nuestros recursos hacia ese cambio para poder afrontarlo con éxito.

La sorpresa ocurre como reacción a un evento o suceso que es discrepante con los esquemas que tenemos en nuestra mente, y nos lleva a desencadenar una serie de procesos que ocurren muy rápidamente y de manera abrupta, parando todo aquello en que nuestro pensamiento estuviese trabajando en el momento en que se presenta esta sorpresa.

Para qué sirve la sorpresa

Esta capacidad de parar pensamientos de manera abrupta, es lo que le da todo el potencial a la sorpresa, pues cuando estamos inmersos en una cascada de pensamientos negativos, quizás una buena sorpresa nos pueda hacer desviar nuestra atención hacia algo más positivo de manera prácticamente inmediata y hacer que olvidemos aquello que nos desencadena ese pensamiento negativo como puede ser estrés o ansiedad reduciéndolos considerablemente. El efecto más importante que nosotros sentimos con la sorpresa es una sensación de “mente en blanco” que se centra inmediatamente en el nuevo estimulo, es decir sentimos que el pensamiento anterior se para de golpe.

Y aunque la sorpresa nos genera incertidumbre, y eso es algo que por lo general no nos gusta mucho, el proceso de sorprenderse en ciertas situaciones puede ser muy beneficioso, siempre que la sorpresa que venga después sea positiva claro está. Por ejemplo si una persona está inmersa en un proceso ansioso, y la sorprendemos positivamente conseguiremos que pare todo su proceso para dedicar todos sus recursos hacia la sorpresa que le estamos dando.  Es decir, podemos reiniciar a la persona para que deje de prestar atención a sus pensamientos internos que le generan estrés y ansiedad y toda su atención pase a nosotros reduciendo al menos momentáneamente ese sufrimiento que está padeciendo la persona víctima de la ansiedad por un hecho o pensamiento determinado.

Esta técnica ha sido una práctica popular (sobre todo en las películas) aunque controvertida durante mucho tiempo, pues siempre se ha podido ver como darles un “bofetón” a las personas excesivamente nerviosas puede funcionar para hacer reaccionar a alguien, y esto no es más que una forma algo basta de sorprender. Lógicamente, esa no es la sorpresa que debes dar, existen otras muchas formas de sorprender a una persona arrastrada por sus emociones negativas mucho mejores como puede ser realizar una conducta inesperada como dar un salto sin venir a cuento, o un movimiento extraño con las manos que lleve a la persona a dedicar toda su atención hacia nosotros, decir algún comentario positivo que resulte sorpresivo y novedoso a la persona, o sorprender con algún pequeño detalle que no se espere.

Como ves la sorpresa tiene bastante potencial para dirigir a la persona hacia un objetivo, potencial que bien usado puede servir para muchos propósitos, además de para reducir una cascada de emociones negativas,  también la sorpresa puede servir en el campo de las ventas para lograr (si se consigue sorprender a la persona) que dirija su atención hacia aquello que le estamos contando sobre nuestros productos o servicios, o  en el caso de la educación si logramos sorprender a nuestros alumnos para que presten toda su atención hacia aquello que queremos explicar.

Conclusiones

Por lo que según lo visto podemos concluir que la capacidad que tiene la emoción de la sorpresa de dirigir nuestra atención hacia otros eventos la hace una emoción muy poderosa, incluso podemos atrevernos a decir la más que es la más poderosa para guiar a nuestro pensamiento hacia un pensamiento, que bien usada puede servir para conseguir muchos objetivos buenos en las personas, que las lleven a dar lo mejor de sí mismas, especialmente en momentos donde son presa de sus emociones negativas y sienten estrés o ansiedad, por ejemplo, la sorpresa puede ser un poderoso remedio momentáneo para reducirlos y prevenir sus consecuencias más inmediatas (posibles ataques de pánico, autolesiones…), por otro lado también la sorpresa puede ayudarnos a transmitir mejor un mensaje si realmente logramos sorprender a nuestro interlocutor, o ayudarnos a conseguir un objetivo si logramos que nuestro interlocutor se sorprenda.

Por ello, nunca dudes del potencial de una buena sorpresa para lograr un objetivo complicado y difícil. Te sorprenderá lo que puedes conseguir con ella.

La sorpresa y el importante potencial de esta emoción
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