La práctica de atención plena nos ayuda a cada uno de nosotros a sentirnos menos como un yo separado y más como parte de un mundo más amplio.

En el mundo de Occidente desarrollar una sana madurez psicológica supone desarrollar una clara identidad y un solo sentido del yo, unos límites bien definidos y un buen conocimiento de las necesidades personales.

Asumir la emoción, algunos profesionales de la salud mental emplean la frase tolerancia del afecto para describir la capacidad para sentir plenamente las emociones. Esta es otra habilidad para llevarnos bien. Si yo no puedo reconocer ni tolerar mis propios sentimientos, o bien voy  a proyectarlos sobre ti o culparte por hacerme sentir de una determinada manera.

La práctica de la atención plena cultiva la tolerancia del afecto y por tanto nos da mucha más libertad en las relaciones.

Al pasar tiempo con experiencias tanto agradables como desagradables, sin dispersarnos con el entretenimiento y la distracción, mejora nuestra tolerancia a la incomodidad. Además al vernos como parte integrante de un mundo más amplio, y descubrir cómo se construye momento a momento nuestro sentido del yo separado, nos preocupamos mucho menos por nuestra conservación. Esto nos da una enorme flexibilidad a la hora de responder a los demás.

Al practica la atención plena y observar las emociones, atendemos a ellas y las experimentamos conforme surgen del cuerpo. Al conseguir creer menos en los pensamientos narrativos habituales, resulta más fácil tolerar toda una serie de sentimientos. Incluso las emociones negativas pueden resultar interesantes: las observamos ir y venir, alcanzar puntos álgidos y desaparecer. Esta nueva perspectiva contribuye a nuestra flexibilidad a la hora de reaccionar ante ellos.

La conciencia plena hace que la mente sea como un estanque de agua cristalina, capaz de integrar toda serie de contenido sin agobiarse por ello. Como la mente se ha vuelto expansiva, ya no nos sentimos compelidos a deshacernos de las sensaciones desagradables ni a agarrarnos a las desagradables. Podemos entonces practicar el estar con todas las emociones que surjan en las relaciones. Y podemos ser mucho más flexibles a la hora de reaccionar a las situaciones interpersonales, a no tener ya tanto temor a que hieran nuestros sentimientos.

Ana Tostado
Psicóloga

Suscríbete aquí a nuestro canal de YouTube

La solución de mindfulness
Vota este artículo!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.