La peligrosidad de las sectas destructivas

Verificado Redactado por Vanessa Viqueira. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 15 abril 2021.

Cuando se utiliza la palabra secta parece ir cargada de un cierto tono peyorativo o descalificador y dado que a ninguna le gusta ser identificada como tal, aunque lo sean, en ocasiones y en determinados contextos se suele utilizar denominaciones más neutras y descomprometidas como nuevos movimientos religiosos, movimientos religiosos alternativos, etc.

¿Qué es una secta?

Este tipo de movimientos se caracterizan por constituir una alternativa a la religiosidad y sociedad establecidas, por un proselitismo fuerte, por afirmar la falsedad de la religión existente y por pretender un cambio radical, entre otros muchos aspectos.

Diferentes tipologías

Existen diferentes formas de clasificar a las sectas, si bien este artículo vamos a tener en cuenta los grados de peligrosidad de menor a mayor:

  1. Aquellas que no dañan a sus adeptos ni económica ni físicamente.
  2. Aquellas que ocasionan daños económicos o tratamientos médicos específicos en sus adeptos.
  3. Aquellas que a las características anteriores añaden la violencia física o limitan el pleno desarrollo de la personalidad.
  4. Aquellas que además de lo anterior abarcarían el extremo máximo de la violencia, como «La verdad suprema» («Aum shinrykyo«).

La secta «La verdad suprema» fue responsable del atentado en el metro de Tokio el 20 de marzo de 1995, donde perdieron la vida 12 personas y fueron heridas 5.500, utilizando el gas neurotóxico sarín*1, hechos por los que fueron detenidos el líder de la secta y 100 adeptos.

Las sectas destructivas

Ahora bien, existe un tipo de sectas de especial interés: las sectas destructivas.

Lo cierto es que nos sobran ejemplos a mencionar: el suicidio con cianuro de los 914 seguidores de «El Templo del Pueblo», en Guyana en 1978; los sucesos de 1993, en los que murieron 87 miembros (entre ellos 18 niños) de la secta davidiana «Waco» liderada por David Koresh; el suicidio colectivo de 53 personas, en 1994, pertenecientes a la secta «Templo del Sol» (Suiza y Canadá); el atentado de «La Verdad Suprema» en Japón, que mató en 1995 a 12 personas con gas sarín; también en ese mismo año, pero en Francia, el suicidio ritual y colectivo de 16 miembros (entre ellos 3 niños) de la secta «Orden del Templo Solar»; y, para terminar, el suicidio colectivo en 1997 de 39 personas, miembros de la secta «Heavens-Gate», en el rancho de Santa Fe de San Diego de California.

Este grupo de sectas resultan socialmente inquietantes y potencialmente delictivas, y son objeto de una atención especial por parte de los especialistas.

Son lesivas desde el punto de vista psicológico, social y jurídico.

De forma general, una secta destructiva las siguientes características:

  1. En su dinámica de captación y o adoctrinamiento utiliza técnicas de persuasión que propician la desestructuración de la personalidad de la persona adepta o la dañan severamente;
  2. Ocasiona la destrucción total o grave de los lazos afectivos y de comunicación efectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo mismo;
  3. Lleva a destruir, a conculcar, derechos jurídicos inalienables en un Estado de Derecho.

Estas sectas utilizan técnicas de manipulación, persuasión y control, cuyos objetivos son el poder y/o el dinero, y que origina en las personas adeptas una dependencia del grupo en detrimento de su entorno familiar y social.

Sectas destructivas en España

En España se han implantado dos grupos que muchos especialistas califican de destructivos.

En primer lugar, la llamada Iglesia de la Cienciología («Church of Scientology»), creada en Estados Unidos y conocida en España desde 1977 registrada como sociedad civil con el nombre de «Asociación Civil Dianética». De forma resumida, su objetivo es «despertar» al Planeta Tierra, de acuerdo a unas técnicas mentales de su fundador, liberando a sus habitantes de un lavado de cerebro ocurrido hace 76 millones de años por el dirigente de un gobierno galáctico.

Iglesia Cienciologia
Edificio de la Iglesia de la Cienciología

El proceso de captación que realiza esta secta se lleva a cabo a través de la propaganda o el abordamiento en la vía pública con el ofrecimiento de unos cursos, en principio de costo asequible, que aumenta de forma considerable posteriormente iniciándose un ciclo de endeudamiento que lleva a la persona a trabajar para el grupo como opción para pagar sus deudas.

Es a través de este sistema y a través de centros de desintoxicación de la forma en que se nutre económicamente.

Ligadas a ella se encuentran «Nueva era» y la «Fundación camino de la felicidad», la primera especializada en publicaciones y publicidad (videos, películas, libros, etc.) y la segunda ligada a Narconon, coordinando la celebración de actos públicos.

Esta secta ha sido sometida a investigación policial tanto en España como en Estados Unidos donde sufrió un gran revés policial-judicial a finales de los 80.

Por otra parte, en segundo lugar, la secta denominada «CEIS» (Centro Esotérico de Investigaciones), cuyo fundador e ideólogo, es conocido por las denuncias presentadas contra él por abusar de niños de los que era su maestro. Tras un período de silencio reapareció de nuevo en Barcelona como experto en ocultismo y esoterismo ofreciéndose para enseñar artes como hipnosis, autosugestión y ayuda psicológica.

Esto lo utiliza para la captación de personas adeptas inicialmente, creando en ellos una dependencia psicopatológica, utilizando también la atracción física y la coerción para forzar su pertenencia al grupo.

Está estructurada de forma piramidal y sus guías, que alcanzan diversos grados de espiritualidad (medida ésta por su fanatismo), tutelan y dirigen las comunas en las que viven los discípulos y las discípulas de base, cuya integración se ha producido de forma gradual.

Marco de la legalidad

Podemos señalar sin ninguna duda que el motivo por el que las sectas han causado mayor o menor alarma social se basa fundamentalmente, no tanto en sus actividades, sino en los efectos que producen tanto en la sociedad en general como en las personas.

Como punto inicial de partida, la Resolución del Parlamento Europeo de 2 de abril de 1984, ofrece una clara definición de las sectas destructivas como «nuevas formas que operan bajo la cobertura de la libertad religiosa, que atenta a los derechos civiles y a los derechos humanos, comprometiendo la situación social de las personas afectadas«.

Posteriormente, cuando España entró a formar parte de las Comunidades Europeas se adhirió a dicha Resolución.

Además, en dicha Comisión Parlamentaria también se dejó claro el grave problema que representa el fenómeno sectario destructivo, donde se indicó que además se caracterizan por «la transgresión práctica del ordenamiento jurídico existente«, por lo que algunas de sus propuestas estaban orientadas en este sentido.

Entre las propuestas más destacables:

  1. Incrementar, hasta donde la ley lo permita, el control de legalidad y la vigilancia de la aplicación fraudulenta de los Estatutos de las entidades que soliciten su inscripción en los registros públicos en calidad de entidades religiosas, culturales, rehabilitadoras-terapéuticas y análogas;
  2. Realizar inspecciones fiscales y laborales sobre las entidades que, por sus Estatutos o por su notoria actividad pública, presenten indicios de un movimiento económico extraño;
  3. Promover la información policial especializada en relación con la prevención y denuncia de las actividades sectarias de carácter delictivo;
  4. Controlar y exigir, hasta donde lo permitan las leyes, el cumplimiento de los deberes de inscripción registral, higiénicos y de escolarización en condiciones legales de los menores que viven en comunidades cerradas al entorno social y a la convivencia general.

Todas estas recomendaciones se tienen que llevar a la práctica dentro del marco legal existente y hasta donde las leyes lo permitan.

Es importante aclarar que, si bien las sectas como organizaciones o aquellas personas que las componen de forma individual pueden cometer cualquier tipo de infracción legal y contra cualquier parte del ordenamiento jurídico, existen determinados tipos delictivos que son más comunes: delitos contra la libertad (detenciones ilegales, amenazas, coacciones, etc.); delitos de lesiones; delitos contra la integridad moral; delitos contra la libertad sexual; delitos contra las relaciones familiares; defraudaciones; delitos societarios; etc.

Intervención policial y judicial

Por lo que respecta a la intervención policial y judicial en las sectas, está claro que no cabe perseguir a las personas por su ideología, pero lo que sí es preceptivo de una forma universal es la investigación de conductas delictivas, como las citadas en el párrafo anterior.

Si embargo, llevar a cabo esas investigaciones de manera sistemática y efectiva es complicado, siendo algunos de los aspectos que dificultan más la tarea: el número de grupos sectarios, su organización totalmente cerrada a los extraños, su movilidad, la diversidad de organizaciones que les sirven de cobertura, la «arquitectura» económica del complicado entramado de que disponen, etc.

Afortunadamente, desde el punto de vista policial se puede decir que en España las sectas plantean muy pocos problemas, por lo que hay que distinguir claramente la destructividad psicológica y / o social de estos grupos de su criminalidad.

Aclaraciones

*1 Es un producto veinte veces más tóxico que el cianuro.

Recursos

Vanessa Viqueira es Psicóloga (Col. O-02483), Criminóloga (Col. M-0099) y Especialista en Psicopatología y Salud. Dispone de amplia experiencia en el ámbito de la Psicología Forense, está habilitada como Perito Judicial TSJ Madrid y es miembro del Área de Psicología Jurídica COP España. Además trabaja como Docente presencial y Tutora e-Learning. Es Autora experta en ADR Formación y también es Redactora en la Editorial Paraninfo.

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