Metadona

La metadona es un analgésico opioide sintético de acción prolongada que se utiliza en programas de tratamiento de desintoxicación de drogas. Este un medicamento a base de opioides se utiliza principalmente para tratar la adicción a la heroína, un potente opiáceo.

Usos de la metadona

La metadona se acostumbra a administrar como sustituto de la heroína mientras se trabaja en la  recuperación a su adicción. En algunos casos, aunque muy excepcionales, este tratamiento ha sido exitoso por sí solo. Pero en la gran mayoría, la persona genera tolerancia a la metadona, lo cual puede terminar convirtiéndola en dependiente de esta nueva sustancia.

Origen de la metadona

La metadona fue sintetizada por los químicos alemanes Gustav Ehrhart y Max Bockmühl durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los Estados Unidos cortaron el suministro de opio. Es difícil de combatir una guerra sin analgésicos, por lo que los alemanes empezaron a trabajar en ello y sintetizaron una serie de medicamentos todavía en uso hoy en día, incluyendo Demerol y Darvon que estructuralmente son muy similares a la metadona.

Después de la guerra, a la metadona se le puso el nombre de “adolofina” o “dolofina”, y aunque la leyenda urbana dice que este término fue acuñado por sus creadores como un homenaje a Adolf Hitler, en realidad proviene del término alemán Dolphium que deriva del término doloris (dolor en latín) y fīnis, (fin en latín), que significa “fin del dolor”.

¿Cómo afecta la metadona el cerebro y el sistema nervioso?

La metadona, como ya hemos venido avanzando, es un medicamento utilizado tanto para aliviar el dolor como para ayudar a tratar la dependencia de opiáceos. En concreto, la metadona trabaja “ocupando” los sitios receptores del cerebro afectados por la heroína y otros opiáceos. El resultado es que bloquea los efectos eufóricos y sedantes de los opiáceos, mientras alivia la ansiedad y los síntomas asociados con la abstinencia de opiáceos.

Aunque es un tema muy debatido, al parecer la metadona también puede causar euforia cuando se une a los receptores opiáceos del cerebro. Sin embargo, los efectos de la metadona son menos intensos que otros medicamentos similares. La menor capacidad de adicción de la metadona ha hecho que los programas de tratamiento para adicciones con este medicamento se hayan popularizado desde la década de 1960.

Efectos de la metadona en el cuerpo

La metadona ralentiza la actividad cerebral y por tanto también corporal. Es un depresor del sistema nervioso central, por lo que puede generar algunos de los siguientes efectos:

  • Ritmo cardiaco anormal
  • Confusión
  • Estreñimiento
  • Disminución del deseo y la capacidad sexual
  • Enrojecimiento de la piel
  • Pérdida de apetito
  • Cambios de humor
  • La coordinación deteriorada
  • Respiración superficial
  • Frecuencia cardíaca más lenta
  • Ronquidos
  • Dolor de estómago
  • Transpiración
  • Problemas de la vista
  • Aumento de peso
  • Cambios de los períodos menstruales

Si se toma la metadona bajo estricta prescripción médica, hay menos probabilidades de sufrir efectos secundarios graves. Las reacciones adversas a la metadona más graves se producen son la raíz del abuso de la medicación. Sin embargo, algunos efectos secundarios de tomar la metadona pueden ser peligrosos. Se debe dejar de tomar metadona y ponerse en contacto con un médico o servicios de emergencia de inmediato si paparece:

  • Dolor en el pecho
  • Dificultad para respirar o respiración superficial
  • Latidos irregulares del corazón
  • Sensación de mareo o desmayo
  • Alucinaciones o confusión
  • Urticaria o erupción
  • Hinchazón de la cara, labios, lengua o garganta

¿Cuál es el tiempo de acción de la metadona?

La metadona ya puede ser detectada en la sangre a los 30 minutos después de su ingestión, aunque no alcanza su concentración más alta hasta después de 4 horas aproximadamente.

Los efectos de la metadona pueden durar entre 24-36 horas, dependiendo de la tolerancia a los opioides de la persona. Para el manejo del dolor, se debe tomar durante todo el día según las indicaciones del médico. Cuando se usa para ayudar a tratar los síndromes de abstinencia a los opiáceos, basta con tomar una dosis diaria.

Debido a que se puede tardar un tiempo notar los efectos de la medicación, es importante no asumir que “no está funcionando” y tomar más de lo prescrito, ya que puede dar lugar a una sobredosis e incluso la muerte.

A pesar de que la metadona se utiliza generalmente en protocolos de desintoxicación a corto plazo, la metadona ha mostrado tener mejores resultados cuando se utiliza como medicación de mantenimiento a largo plazo para la adicción a opiáceos.

Tolerancia y deshabituación de la metadona

La retirada de metadona puede ser difícil, ya que también causa adicción. Pero el medicamento funciona muy bien para mantener liberar las ansias de drogas a medida que reconstruye la infraestructura de una vida rota.

Con el tiempo, la mayoría de la gente se siente más fuerte y preparada para disminuir lentamente el consumo de la metadona, aunque algunas personas siguen utilizando la droga durante muchos años, o incluso de por vida. El tratamiento de mantenimiento con metadona no es una “solución rápida”, pero ofrece la oportunidad de sanar las cicatrices de la adicción a la anterior y construir una vida sobria.

¿La metadona funciona para todo el mundo?

No, la metadona no es adecuada para todos. Cuando se toma según lo prescrito, la metadona suele ser segura y eficaz. Sin embargo, todos los medicamentos tienen sus riesgos. Los efectos físicos de la metadona deben ser manejados con el fin de obtener los máximos beneficios de la medicación. Y debido a que la metadona crea hábito, no es siempre la mejor opción para alguien que quiere dejar las drogas por completo. La metadona también puede tener efectos secundarios graves en algunos individuos, incluyendo reacciones alérgicas.

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