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La memoria es uno de los procesos más estudiados en el ámbito de la psicología. Es un concepto que con el paso de los años ha ido aumentando su corpus teórico y se han ido hallando nuevos descubrimientos. La memoria episódica pertenece a uno de estos hallazgos que, gracias a la psicología experimental, hoy podemos saber en qué consiste.

La memoria no se trata sólo de recordar una cara o un número de teléfono. También está implicada en el habla, ya que si no recordamos las palabras sería imposible comunicarse. Hasta incluso en algo tan simple como el comer. Algunos pacientes con alzheimer muy avanzado les tienen que dar de comer porque se les olvida como hacerlo. Por lo que la memoria es más compleja y más extensa de lo que se piensa en un primer momento.

¿A quién no le ha pasado?

Son las 08:00 de la mañana. Estamos frente al espejo. Nos miramos de arriba abajo. No pasamos por un buen momento. Observando nuestro reflejo recordamos momentos mejores. Recordamos personas que estuvieron a nuestro lado y ya no están. Amigos que se fueron, parejas que nos dejaron, familiares que murieron. Revivimos todos esos momentos con intensidad. Nos invade la nostalgia, el recuerdo, y nos venimos un poco abajo. Vamos a la cocina, preparamos un café y nos cargamos de energía para afrontar un nuevo día.

Durante unos minutos hemos repasado casi toda nuestra vida. Hemos hecho un recorrido desde tiempos mejores hasta el presente. Y lo hacemos sin dejarnos un detalle relevante. Somos capaces de recordar y analizar todos los episodios de nuestra vida. Sin duda, estamos haciendo uso de nuestra memoria. Gracias a ella podemos tener toda nuestra vida almacenada en nuestras mentes. Pero, ¿qué tipo de memoria estamos usando? Vamos a verlo.

Ubicando la Memoria Episódica

La memoria no es un proceso único aunque así lo pueda parecer. Más bien se trata de un sistema de memoria o procesos de memorias que actúan en conjunto. Estos procesos nos permiten adquirir información, almacenarla y recuperarla cuando así lo requiramos. Sherry y Schacter (1987) definen la memoria como “una interacción entre mecanismos de adquisición, retención y recuperación”.

Desde que se comenzó a estudiar la memoria se ha distinguido entre memoria a largo plazo y memoria a corto plazo. Ya que la memoria episódica se ubica en la memoria a largo plazo, nos adentraremos en ella y ésta se clasifica en dos sistemas: memoria implícita (o no declarativa) y memoria explícita (o declarativa).

“La memoria es una función cognitiva que permite al ser humano registrar las diferentes
informaciones que llegan al cerebro, almacenarlas y utilizarlas cuando sea
necesario”

-Markowitsch-

Por un lado, la memoria implícita o no declarativa es aquella en la que la capacidad de recordar se lleva a cabo sin necesidad de la conciencia. Sus efectos se observan a través de la mejora en la ejecución de las tareas que practiquemos. Por otro lado, la memoria explícita o declarativa resulta de una reflexión consciente de experiencias anteriores o de conocimientos. En este tipo de memoria accedemos de forma consciente a sus contenidos.

Schacter y Tulving (1994) dentro de la memoria declarativa distinguieron dos tipos: memoria episódica y memoria semántica. Tulving (1972) describió la memoria semántica como “el conocimiento sobre palabras y conceptos”. La memoria episódica la definió como “el conocimiento consciente de acontecimientos o episodios datados temporalmente, localizados espacialmente y experimentados personalmente”.

fotos-recuerdo

Descripsición d ela Memoria Episódica

Entrando de lleno en la memoria episódica diferentes autores afirman que refleja un aspecto específico espacio-temporal que integra imágenes sensoriales, cognitivas y emocionales. Sin embargo, Tulving destaca también la unión del tiempo subjetivo, la conciencia autonoética y la necesidad de la existencia de un yo. Para Tulving, sin duda, el aspecto más importante de esta memoria es la conciencia autonoética que nos permite tener la sensación de que estamos viviendo nuestros recuerdos, esto es, volvemos a experimentar los acontecimientos. Tulving asegura que viajamos mentalmente atrás en el tiempo.

“La memoria episódica hace referencia al recuerdo de hechos específicos que ocurrieron en nuestra vida con referencias temporales y contextuales”.

-Tulving-

La memoria episódica se estudia a través de tareas de reconocimiento o recuerdo libre. En este tipo de tareas el sujeto debe estudiar, por ejemplo, una serie de palabras en un contexto determinado para que después recuerde o reconozca la información presentada en ese contexto. Estudios de neuroimagen (Cabeza y Nyberg, 2000) muestran que la corteza prefrontal derecha está relacionada con la recuperación episódica.

Sin embargo, esta memoria autobiográfica puede verse afectada en los pacientes de Alzheimer. Esto puede verse en la dificultad para adquirir nuevos conocimientos episódicos y se atribuye a la desconexión del hipocampo y los sistemas de análisis sensorial. Los pacientes con esta enfermedad avanzada son incapaces de recordar eventos pasados y revivirlos. Frases como “no recuerdo haberlo vivido”, ponen en evidencia la incapacidad de revivir acontecimientos pasados. Ya no pueden viajar mentalmente al pasado.

Reflexión final

A pesar de todos los avances científicos y todas las investigaciones a nivel cerebral, todavía queda mucho por descubrir. El cerebro sigue siendo un gran enigma. Poco a poco, se arroja luz sobre los diferentes procesos mentales que nos permiten movernos por la vida y recordar quienes somos cuando nos miramos al espejo.

Sin embargo, a pesar de que todavía queda mucha investigación por delante, sí se sabe que el cerebro es un músculo. ¿Esto qué significa? Que se puede entrenar. Por lo tanto, si fortalecemos nuestro cerebro a través de diferentes actividades podremos evitar un deterioro precoz. Caminar, hacer deporte, leer, aprender un nuevo idioma, aprender a tocar un instrumento, etc. Cualquier actividad estimulante mantendrá joven nuestro cerebro y de esta forma ralentizaremos el envejecimiento natural.

Bibliografía

  • Aguado-Aguilar, L. (2001). Aprendizaje y memoria. Revista de Neurología, 32, 373-381.
  • Bajo, T., Fuentes, L., Lupiáñez J. y Rueda, R. (2016). Mente y Cerebro: de la psicología experimental a la neurociencia cognitiva. Alianza Editorial.
  • Schacter, D., Tulving, E. (1994). What are the memory systems of 1994? In
    Eds., Memory Systems. Cambridge, MA: MIT Press, 1-38.
  • Sherry, D., F., Schacter, D.L., (1987). The evolution of multiple memory systems.
    Psychological review, 94, 439-454
  • Tulving, E. (1972). Episodic and semantic memory. En E. Tulving, y W. Donaldson
    (Eds.) Organization of memory New York: Plenum. 381-403.
La Memoria Episódica, en qué consiste
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