La locura es un concepto un tanto ambiguo. Es una palabra que se encuentra en boca de todos para ofrecer un diagnóstico rápido y fácil de aquellas conductas que nos parecen inadecuadas. Cuando vemos que alguien lleva a cabo comportamientos de riesgo, muchos podemos pensar que está loco. Lo mismo sucede con aquellos que acaban con la vida de otros. Aún así, no hace falta irse tan lejos, a veces basta con ver a alguien vestido de forma estrafalaria para etiquetarla como loco.

Si indagamos un poco en nosotros mismos y en los comentarios de los demás, caeremos en la cuenta que utilizamos la locura para definir y explicar multitud de comportamientos. Pero, ¿poseen algún tipo de característica común este tipo de comportamiento? Es posible. La mayoría de ellos se salen de lo normal. Y aquí entramos en terrenos pantanosos que podrían llevarnos días y días de debate con la simple cuestión de: ¿qué es lo normal?



La locura y lo normal

Lo normal se puede abordar desde cuatro criterios: biológico, social, estadístico y subjetivo. Desde un punto de vista biológico, lo normal sería aquello que sigue las leyes biológicas. A nivel estadístico, lo normal es lo más probable que pueda ocurrir. Desde lo social, sería aquello aceptado de forma mayoritaria por la sociedad. Y por último, a nivel subjetivo, estaría relacionado con lo que la persona cree o no que es normal.

En muchas ocasiones, este tipo de criterios, pueden ayudar a los profesiones a identificar patologías y a identificar aquello anormal. Por ejemplo, si a nivel biológico presentamos alguna alteración, podría señalar que padecemos alguna enfermedad. Si a nivel social mostramos una conducta totalmente desordenada, quizá guarde relación con algún trastorno. Si a nivel estadístico, la conducta de alguien no concuerda con lo más probable que pueda ocurrir, quizá indique también la presencia de alguna alteración mental.

Sin embargo, ¿esto es siempre así? No necesariamente. Si nos regimos estrictamente por estos criterios, podemos calificar de anormal todo aquello que no coincida con la norma. ¿Y qué ocurre cuando algo no coincide con lo esperado? Que suele etiquetarse de loco. A nivel social y estadístico, lo más probable es que en una boda la gente vista de forma elegante. Pero si un invitado va vestido de payaso, alguno de los otros invitados puede pensar que está loco.

A nivel social tampoco están bien vistas las conductas delictivas, por lo tanto, el diagnóstico fácil y rápido es pensar que los que las llevan a cabo están locos. De alguna forma, todo aquello que se salga de las fronteras de lo esperado, de lo probable o de lo socialmente aceptado, se califica como anormal o como locura.

Un nuevo horizonte en los trastornos mentales

Lo que antes podía ser locura, ahora puede ser esquizofrenia, trastorno bipolar, etc. Es decir, el concepto locura ya no tiene ninguna utilizad en psicología ni psiquiatría, porque todo aquello relacionado con la mente ha sido o está siendo investigado. Lo que antes consistía en un fenómeno extraño e inexplicable, ahora cobra forma. Gracias a ello, también se están ofreciendo tratamientos para gozar de una vida más funcional y estable.

Es hora, pues, de comenzar a desterrar de nuestro diccionario mental la palabra locura, ya que solo es un diagnóstico fácil y vago de aquello que no entendemos. La persona que viste de forma estridente puede ser que le guste ese tipo de ropa, que quiera llamar la atención por falta de cariño o por cualquier otra razón. Pero ni lo uno, ni lo otro es sinónimo de locura. Cuando utilizamos el concepto locura para describir a alguien, estamos obviando todo su historial de aprendizaje.

Los asesinos en serie, los violadores, los maltratadores y todos aquellos que llevan a cabo actos delictivos también pueden esconder un trastorno detrás o un historial de aprendizaje demasiado desorganizado. Cabe aclarar que el hecho de que se pueda explicar desde la psicología una conducta delictiva, no le resta un ápice de gravedad. La psicología explica, la justicia dicta sentencia.

Reflexión final sobre la locura

Como se ha podido observar a lo largo del artículo, el concepto “locura”, en realidad, es un diagnóstico que hace la gente sobre aquello que no entiende. Así pues, en lugar de rechazar aquello que nos es desconocido, si comenzamos a indagar en el conocimiento humano, comprenderemos mejor a los demás y a nosotros mismos. De esta forma, aquellos que no quieren acudir al psicólogo porque defienden no estar locos, ya no tienen excusa.

Se puede afirmar que el año 1879 supone un antes y un después en la explicación de los procesos mentales. Wilhelm Wundt funda el primer laboratorio de psicología experimental en Liepzing (Alemania). Aparece, de este modo, la figura del psicólogo y las primeras investigaciones científicas en el ámbito de la psicología. Este acontecimiento supuso el pistoletazo de salida a un sinfín de teorías que estarían por llegar sobre los trastornos mentales. Aún así, más de cien años después, todavía queda mucho camino por delante.

Bibliografía

Calero, M. y Navarro, E. (2015). Fundamentos de Evaluación Psicológica. Granada: Sider S.C.





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