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Poner límites nunca ha sido una tarea fácil. Por desgracia, actualmente observamos que la falta de límites en los niños y jóvenes es algo que sucede con demasiada frecuencia.

Los límites son necesarios

La palabra “límite” tiene que ver con el borde, con el término o final de algo, tiene que ver con la frontera, tiene que ver con “hasta aquí es suficiente”. Así escrito parece muy fácil, pero no es tan sencillo llevarlo a la práctica.

La función de poner límites significa contener, cuidar y proteger. Nunca es tarde para poner límites y es importante para el desarrollo emocional del niño. Un niño que no acepta los límites nos está hablando y está queriendo decir algo.

Desde el inicio de la vida tenemos límites. Cuando un bebé nace, todo es confuso. Nadie recuerda este momento, pero desde el inicio de la vida las personas que cuidan del niño comienzan a poner límites: cuando se da el pecho o el biberón, cuando se ha de ir a dormir, cuando se puede jugar, cuando es el momento del baño… Esto permite al bebé adquirir unos hábitos, una rutina y poner orden en su pensamiento

¿Por dónde empezamos?

El respeto es una base importante para un buen entendimiento entre padres, madres e hijos, de una forma recíproca. Los hijos deben respetar los padres, pero los padres deben respetar los hijos. A partir del respeto, adaptaremos y transformaremos las normas, los acuerdos y las rutinas en función de las edades y las necesidades de los niños.

Poner límites no significa gritar, amenazar o hacer reproches. Cuando se pone un límite y, como consecuencia, el niño tiene una rabieta, es importante mantener la calma y no asustarse. Es importante poder hablar en los momentos que no hay pataleo, encontrar unos momentos de reflexión con el niño, es básico para su buen desarrollo emocional.

Un trabajo de cada día

Es importante que cada día intentemos buscar un rato en la rapidez de nuestras vidas para escuchar a nuestros hijos. Paremos un momento a pensar cómo está nuestro hijo: ¿Está contento? ¿Está triste? ¿Se siente abatido? ¿Se siente frustrado? ¿Por qué no me hace caso?

Consejos prácticos

  • Poner límites no es una tarea fácil y por supuesto, no hay una “receta” mágica.
  • Los límites protegen y contienen. Dan seguridad.
  • Es importante poder escuchar y reflexionar.
  • Tener una actitud de enseñar, no de mandar.
  • Los adultos somos un modelo a seguir por los niños.
  • Es importante dejar claro qué conducta es adecuada y cuál no lo es.
  • Es necesario aplicar unas reglas de juego que son la base y fundamento para formar niños responsables.
  • Es importante aplicar los límites y normas a las circunstancias personales y edad del niño.
  • Cuando los adultos ponemos límites, puede producir rabia y enojo en el niño. Es normal. Con el tiempo los límites calman y dan tranquilidad.
  • Es importante que el niño pueda expresar sus sentimientos.
  • Los castigos deben ser reparadores y para poder aprender, los castigos no son condenas.
  • Debemos crear una ambiente de respeto.
  • Hay que dar las órdenes con claridad, con firmeza y amabilidad y luego agradecer siempre lo hecho.
  • Es importante poner normas y límites por amor y convencimiento, nunca por miedo o por coacción.

Dudas frecuentes

¿Cuando estamos en lugares públicos y me pide cosas, tengo que dárselas para que no monte una pataleta más gorda?

Si las demandas de los hijos no nos parecen adecuadas, no las hemos de satisfacer y menos para evitar una pataleta. Si están en un lugar público no lo podemos retener, lo mejor será irse a casa o a un lugar donde podamos ayudarle. Debemos mantener el no que hemos dado, tolerando la rabia que le éste le pueda generar, y ayudándole a tolerarla él mismo como un proceso de la frustración. Poco a poco irá disminuyendo.

Si el otro progenitor ha puesto un castigo que yo pienso que es excesivo, ¿lo puedo modificar?

Los límites deben ser mantenidos y en lo posible, acordados por ambos padres. Si pensamos que el otro progenitor se ha excedido, tendremos que hablar con él sin el niño presente y valorar la modificación del castigo siempre que se esté de acuerdo. El progenitor que ha puesto el castigo será el encargado de modificarlo, explicando al hijo las razones o llegando a un acuerdo, pero nunca debemos desautorizar seleccionados entre los adultos ante los hijos.

Trabajo muchas horas y cuando llego cansado, prefiero pasar un buen rato con los hijos y evitar enfrentamientos.

Debemos procurar que el tiempo que pasamos con los hijos sea de calidad, pero esto no debe ir en detrimento de educarlos y ponerles límites. Si no queremos enfrentamientos, podemos poner las normas de forma tranquila y firme pero no dejar de hacer lo que quieran para evitar conflictos. Dar opciones nos puede ayudar a que el niño también tenga sensación de que decide. Con la ropa por ejemplo, dejar escoger entre dos pantalones o dos jerséis que nosotros habremos decidido previamente.

La importancia de poner normas y límites a los niños
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1 Comentario

  1. Gracias por estos consejos la verdad esta muy util yo soy papa soltero, todo lo que encuentro aqui es de mucho ayuda para mi.

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