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Se dice que los hipster son personas que se caracterizan por tener gustos e intereses asociados a lo alternativo, lo vintage y lo independiente.

Al parecer, para ser un buen representante hipster debes estar en contra de las convenciones sociales y rechazar los valores de la cultura comercial predominante, decantándote por las culturas populares locales. Tus preferencias a la hora de ser y actuar puede ser muy variada, adquiriendo un estilo de vida alternativo que puede ir desde preferir la comida orgánica hasta beber cervezas de elaboración artesanal.

Origen de la palabra hipster

Hipster es una palabra que viene del inglés (cómo no) y que se empezó a utilizar sobre 1940, cuando se usada como un equivalente del término hepcat, un estilo o moda asociado al ámbito del jazz. La manera de vestir de un hipster es eminentemente extravagante, con un look inusual y una interpretación de la moda muy irónica.

Esta reciente (o no tan reciente) subcultura está relacionada con la música jazz e indie, el cine independiente, les gusta ir a las ferias de ropa usara y de segunda mano, visitar galerías de arte, tener las últimas novedades tecnológicas y utilizar las redes sociales para comunicarse, en definitiva buscan estar lejos de lo convencional o mainstream.

En busca de la diferencia

El principal problema de los hipster es que, querer ser diferentes constantemente de la mayoría, acaban pareciendo todos igual. Al menos, esa es la teoría de un matemático que bautizó el fenómeno como la Paradoja Hipster.

Según afirma el matemático Jonathan Touboul, del College de France, el modo de actuar de estas personas que desean alejarse de la corriente más popular, termina en una absurda paradoja: “un efecto hipster, cuando los anticonformistas acaban siendo iguales”.

Según sus propias palabras, “en las redes neuronales ocurre un fenómeno sorprendente: según aumenta el desorden en la interacción entre las neuronas, estas empiezan a oscilar de forma sincrónica. Esta sincronización es un fenómeno importante en el cerebro, ya que en él se sustenta la memoria y la atención, y su interrupción pueden ser patológica, como en la enfermedad de Parkinson o la epilepsia”.

Y continúa: “Si coges a grandes grupos de individuos que interactúan entre ellos —ya sean hipsters, agentes de bolsa o cualquier grupo que decida enfrentarse a la mayoría—, al intentar ser distintos acabaran haciendo la misma cosa al mismo tiempo”. “La razón es el tiempo que necesita un individuo para registrar las decisiones de los demás. No puedes estar al tanto de lo que el resto de gente decide en tiempo real, se necesita un poco de tiempo”.

De manera que, tras un lapso de tiempo, todos los hipsters empiezan a hacer las mismas cosas al mismo tiempo y oscilan en sincronía. “De esta forma se produce la paradoja de que al esforzarse en ser diferentes, a menudo acaban por tomar las mismas decisiones y parecerse”, concluye Touboul.

Según el matemático, un hipster verdadero debería cambiar su estilo constantemente, en cuanto naciera una nueva moda, algo que a la práctica, resultaría imposible y muy difícil de mantener, o como él dice: “para hacer honor al sentido original del término, un hipster debería mutar de forma constante. Esto hace que los hipster “reales” sean prácticamente una entelequia”.

Así pues, paradójicamente, el término de hipster se ha convertido en sinónimo de conformista. “Del mismo modo que las fraternidades universitarias tienen chaquetas que las identifican, los hipsters buscan la uniformidad a consciencia para identificarse al instante” concluye Touboul.

Un estudio todavía más reciente llamado “Hipster Wars” y organizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (EE UU) que consistía en seleccionar entre dos personas cuál ofrecía un aspecto más hipster, también aportó datos que corroboraban esta teoría de la igualdad entre la diferencia. En el estudio se ofrecía varias opciones de respuesta: elegir a los más góticos, los más preppies (“pijos” para nosotros), los más pinup y los más bohemios, curiosamente ninguna consiguió tantos clics como la de los hipster, con un total de casi 40.000.

“Los resultados indican que es posible determinar si tú eres un hipster e incluso por qué lo eres”, afirman los autores en su estudio.

“De acuerdo con nuestro análisis, los hipsters usan vaqueros y chaquetas ajustadas, especialmente con patrones o colores brillantes; también emplean más las botas en comparación con los otros estilos de moda analizados; y se ponen accesorios como gorros y gafas de pasta, además de alguna capa desaliñada en su atuendo”, explica Hadi Kiapour, el autor principal.

Pero si hay un rasgo que distingue a los hombres hipster es su barba, tal vez sólo se trate de potenciar las posibilidades de éxito hacia un objetivo muy básico: superar a susrivales y atraer a las mujeres.

Y tú, ¿qué te consideras…?

La igualdad de la diferencia: los hipster
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