cerebro-tetris


La personalidad humana, entendida como la conducta habitual de una persona con la que se desenvuelve en el ambiente, está presente no solo en nuestras interacciones cotidianas, sino también en cómo desarrollamos los procesos cognitivos a la hora de resolver problemas. Su influencia puede llegar a ser más importante incluso que la inteligencia de una persona a la hora de demostrar eficacia en ciertas tareas. Al menos eso han demostrado los resultados de varios estudios que te contamos a continuación.

Observando la personalidad a través del cerebro

Los patrones de conducta que constituyen la personalidad suelen ser muy consistentes y nos ayudan a predecir las respuestas ante diferentes situaciones que cada persona puede llegar a emitir. Su medición siempre se ha basado en cuestionarios o test con alta fiabilidad, sin embargo, siempre ha sido dificultosa una observación cerebral más tangible que identificara las diferencias de una manera visualmente palpable con la que identificar estas características de la personalidad.



Buscando una señal

Según un estudio publicado en PLos One, una revista especializada en artículos de investigación, las características de la personalidad si mantienen diferencias cerebralmente observables.

Tras identificar el tipo de personalidad de cada participante del estudio, a través de diferentes pruebas, los investigadores se dieron cuenta de que la actividad cerebral de cada participante, que se encontraba en estado de reposo, era diferente a la de personas con otros rasgos de personalidad diferentes.

En el estudio llevado a cabo por Michael Milham, psiquiatra del Child Mind Institute de Nueva York, se visualizaron las actividades cerebrales de 39 participantes sanos que se encontraban en reposo, a través de la técnica de Resonancia Magnética Funcional. Esta técnica, consigue mostrar imágenes de las regiones cerebrales que se encuentran activas observando el flujo sanguíneo de las mismas.

De esta manera, los investigadores se concentraron en observar aquellas regiones que tendían a activarse a la vez, así como a coordinarse en sincronía de manera muy estrecha o simplemente de una forma algo similar.

Los científicos observaban estos patrones de activación de las diferentes zonas cerebrales correlacionándolos con los rasgos clave de la personalidad: neuroticismo, extroversión, apertura a la experiencia, amabilidad y responsabilidad.

De esta manera, encontraron correlaciones entre actividad cerebral y rasgos de la personalidad. Por ejemplo, un alto rasgo de neuroticismo muestra una actividad mayor en regiones cerebrales asociadas a la conducta de miedo y autoevalucación. Aunque el propio Milham afirma que aún es temprano para afirmar que la personalidad general de un individuo muestra un patrón neuronal concreto, este estudio es un comienzo para encontrar las diferencias clave en este campo.

La influencia de la personalidad en las capacidades cognitivas

Los investigadores del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de Madrid, de la mano de la Yuri Gagarin State Technical University, en Rusia, han ido más allá en sus investigaciones buscando un enlace entre los rasgos de la personalidad, las capacidades cognitivas y la actividad del cerebro medida a través de la técnica del electroencefalograma (EEG), técnica que mide la actividad de las ondas cerebrales.

La conexión entre la inteligencia y los rasgos de la personalidad ha sido durante décadas una materia de interés para los estudiosos de la personalidad y la conducta. Así pues, estos investigadores decidieron investigar al respecto, analizando la actividad del EEG de los cerebros de diferentes personas que realizaban tareas para evaluar sus habilidades cognitivas.

La influencia de la madurez

Según Alexander Pisarchik, coautor del estudio, “De acuerdo a las actividades más destacadas que compartían los participantes en los resultados del EEG, dividimos a los sujetos en tres grupos. Para cada uno de los grupos, aplicamos el cuestionario de los Dieciséis Factores de la Personalidad (test que usualmente se usa para identificar los diferentes rasgos de las personas). Encontramos que cada grupo obtuvo un resultado diferente en las escalas de personalidad en comparación con los demás grupos”.

Los resultados mostraban como los sujetos del grupo 1 eran capaces de realizar de manera inmediata tareas desconocidas y mantener su eficiencia de trabajo a un ritmo alto. Estos sujetos poseían características como la creatividad. Según los test de personaldiad, los sujetos del grupo 1 eran además personas de alto intelecto, mente analítica, con tendencia a trabajar solos, intolerancia a la incertidumbre y retraso en la toma de decisiones. Estos parecían poseer autocontrol, falta de ansiedad y un deseo de liderar.

Los sujetos del grupo 2 sin embargo, desarrollaban una estrategia para completar las tareas; durante este hecho la actividad del hemisferio derecho estuvo muy pronunciada. En las siguientes tareas, sin embargo, cuando la estrategia estaba creada, la actividad del hemisferio derecho disminuyó y mostraron una mayor eficiencia de trabajo que los sujetos del grupo 1, ya que no se cansaban y mantenían el ritmo por más tiempo. Según el test de personalidad, los sujetos del grupo 2, además de altas puntuaciones en autocontrol, poseían cualidad determinante: madurez emocional. Sus puntuaciones intelectuales fueron altas, pero no tanto como las del grupo 1.

Los sujetos del grupo 3, sin embargo, no desarrollaron ninguna estrategia para realizar las tareas y mostraron mayor dificultad para mantener una eficiencia de trabajo alta. Sus características de personalidad mostraron una tendencia a trabajar solos pero un bajo autocontrol, intolerancia a la incertidumbre y retraso para tomar decisiones que puede indicar ansiedad. Su intelecto también era alto, poseían pensamiento crítico y espíritu para experimentar.

En conclusión, los sujetos del grupo 2, a pesar de poseer menor puntuación en intelecto y creatividad que los otros dos grupos, realizaron las tareas con mucho mejor rendimiento que los demás. Esto puede ser debido a una alta puntuación en madurez, que también se veía reflejada en la actividad cerebral de este grupo.

A pesar de que son necesarios más estudios y resultados que seguro llegarán con el tiempo, estas investigaciones muestran conclusiones muy interesantes. Una señal de que tanto la personalidad humana, como la inteligencia y la misma actividad cerebral funcionan de manera acorde y enlazada de una forma, aparentemente, holística.

Enlaces de interés

Personality Traits Correlate with Brain Activity. Michele Solis. 2012. https://www.scientificamerican.com/article/personality-circuits/

Can personality be measured?. Universidad Politécnica de Madrid. https://medicalxpress.com/news/2018-11-personality_1.html

La huella que la personalidad deja en nuestro cerebro
4.8 (96%) 5 votos.






Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here