En todos los niveles de enseñanza se plantea el interrogante de por qué nuestros alumnos escriben de una manera ilegible, que dificulta la corrección y en definitiva el fin último de la escritura que es la comunicación.

La importancia de la escritura en los niños

Es evidente que el problema no se plantea en la etapa universitaria sino que viene arrastrándose desde los inicios del aprendizaje escritural. No es cuestión de promover la copia absoluta de un modelo caligrafico, pero sí es imprescindible este mismo en la etapa precaligráfica en donde el niño necesita un modelo a seguir. La personalización de los rasgos escriturales llegará con la madurez psicimotriz del alumno, y en ella se verá reflejado tanto el nivel escritural adquirido, como así también la evolución de su personalidad en desarrollo.

Maillo y otros autores (“Didáctica de la lengua en E.G.B.”) hablan ya en 1971 de la Caligrafía como algo a extinguir o terminado: “La necesidad de poseer una bella escritura ha pasado a la historia; los viejos documentos, primorosamente caligrafiados, con sus letras de artesanía y sus adornos elegantes, producto de la maestría y de la paciencia infinita del escribano, han pasado a ser piezas de museo.”

Si bien es cierto que el ritmo de vida actual no condice con la dedicación y la paciencia que requería el ejercicio de la caligrafía, no hay que perder de vista que la escritura es y seguirá siendo una convención social, una herramienta más de la comunicación. Cuando ya no puede cumplir este fin, carece de sentido. Incluso el mismo autor de un escrito tiene dificultades para leer su propia escritura.

La influencia social y cultural en la escritura

Las pautas sociales, las normas no deberían ahogar la individualidad, pero ésta tampoco exceder los límites de la norma. Es la forma en que nos movemos libremente pero dentro de un marco socialmente aceptable.

No es cuestión de caer en los extremos. Ni interminables ejercicios de caligrafía sin sentido, ni la expreción subjetiva de formas que nada tienen que ver con la estructura mínima que sostenga la finalidad de la comunicación.

Por supuesto que la educación no es la única responsable de este problema. La escritura no sólo refleja el nivel cultural de una persona, sino también su capacidad de adaptación al ambiente, su afectividad y los mecanismos defensivos que pone en juego. No es de sorprender que la desvalorización de todo lo que represente la autoridad, la transgresión a la norma, la dificultad de mantener un orden interno y externo y los conflictos vinculares se vean reflejados en estos escritos poco menos que caóticos e ininteligibles.

Sacar provecho de una escritura ilegible

El tema es que no sólo ellos mismos no entienden lo que escriben, sino que muchas veces sacan provecho de esto… si  dejo algo confuso, tengo la posibilidad de acomodarlo como me convenga… y esto no es exactamente un buen hábito!!! Para colmo se suele asociar  esto al uso de la computadora, cuando en realidad sólo puede afectarles a quienes SOLO escriben en ella y pierden el hábito del manuscrito…aunque sin llegar a la ilegibilidad, sí pueden perder la fluidez. Un alumno de cualquier nivel escribe en su cuaderno o carpeta varias horas al menos cinco días por semana. Esto es claramente un problema de la educación, sumado a un problema social que tiene q ver con el respeto a las normas y al otro (que tiene que entender lo q quiero comunicar) y una manera de no hacerse cargo de lo que digo, ni de lo que hago… ES PARA PENSAR !!!!

La letra es una forma más de expresión

Lamentablemente, se le resta importancia a este fenómeno social que se está gestando entre nuestros jóvenes y adolescentes. Los adultos, como ejemplo que somos para ellos todavía no encontramos el equilibrio entre el autoritarismo y la falta de límites, entre acatar la autoridad manteniendo nuestra autocrítica y criticarla o transgredirla constantemente. De la maestra rígida e indiscutible pasamos a cuestionar hasta la tarea que nuestros hijos tienen como responsabilidad y como parte de su aprendizaje.

En lugar de ser las paredes acolchadas en donde ellos puedan golpearse en el camino de la internalización de los límites, somos tan flexibles que deberán chocarse contra las paredes de concreto de la vida real.

La letra de nuestros jóvenes nos está hablando. Nos está diciendo que hay una brecha en la comunicación, en la educación y en el reconocimiento de las normas sociales como forma adaptación y convivencia.

La educación es el campo de acción donde los grafólogos podemos aportar nuestro conocimiento, revirtiéndo el problema, y desde luego, previniéndolo a futuro.

Marigel Indart

La escritura de nuestros hijos
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