La difusión de la responsabilidad o el efecto espectador

Verificado Redactado por Bernardo Peña. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 1 mayo 2021.

Debes saber una cosa… Si alguna vez estás en aprietos la posibilidad que tienes de que te ayuden es inversamente proporcional al número de personas testigos de la situación. Es lo que se conoce como la difusión de la responsabilidad o el efecto espectador. Sin duda, un fenómeno bastante curioso, que ha llamado la atención de los psicólogos desde los años 70.

La difusión de la responsabilidad o el efecto espectador

Todo comenzó con el funesto incidente de «Kitty Genovese» el 13 de marzo de 1964. Esta chica de 28 años volvía de trabajar de noche y, tras aparcar su coche, se dirigió a pie a su casa, que estaba a pocos metros. De repente, un hombre la asaltó, comenzó a agredirla y propinarle puñaladas. Varios vecinos se asomaron a sus ventanas, pero se limitaron a mirar y no decir ni hacer nada, pese a los gritos de la chica.

Finalmente, uno de los vecinos conminó al agresor, desde su ventana, para que dejara a la chica en paz. El agresor, en un primer momento se acobardó y se retiró dejando a la chica retorciéndose en el suelo. Después de 15 minutos, y viendo que nadie hacía nada, el agresor volvió, violó a la chica, le robó y, antes de irse, le propinó varias puñaladas más. Alguien decidió llamar a la policía, pero cuando vino ya era muy tarde. Kitty Genovese había muerto.

Este hecho suscitó el interés de los psicólogos, no por el asesinato, sino por el hecho de que durante casi una hora 40 personas fueron testigos de los hechos y nadie hizo nada por evitarlo. Esto hizo pensar a los científicos de la conducta, que la variable que medió en el comportamiento de los testigos se debió más a la situación específica y la forma de interpretarla.

La explicación científica de la teoría de la difusión de la responsabilidad

Darle y Latane (1968)  centraron su investigación en analizar las variables situacionales y las interpretaciones de los testigos en situaciones de emergencia. En su estudio concluyeron que, a mayor número de espectadores, menor será la posibilidad de que cualquiera de ellos preste ayuda a la persona necesitada.

¿De qué depende que ayudemos? En primer lugar de la relación coste-beneficio y, en segundo, del miedo a que los demás juzguen nuestra actuación. Por ejemplo, las personas pueden preguntarse lo siguiente:

  • ¿Soy capaz de ayudar?
  • ¿Que voy a ganar con esta acción?
  • ¿Que puedo perder si le ayudo?
  • ¿Por qué tengo que ser yo si hay más personas mirando?

En la sociedad actual prima el bienestar propio y el individualismo. No es de extrañar que muchas personas se inhiban a la hora de actuar, sobre todo si hay más gente mirando. La difusión de la responsabilidad precisamente hace alusión a este hecho. Cuando hay más personas en escena, se atenúa y difunde la responsabilidad entre cada uno de los miembros. Cuando esto ocurre, la persona en cuestión se siente menos implicada con lo que está ocurriendo. Por ende, menos motivada a actuar.

Es algo parecido a lo que ya señaló Gustave Le Bon a principios del siglo XX cuando señaló que en las muchedumbres (masas congregadas de personas) se atenuaba la responsabilidad personal y, por tanto, eran más proclives a comportamientos irracionales o violentos.

Referencias

  • Darley, J. M., & Latané, B. (1968). Bystander intervention in emergencies: diffusion of responsibility. Journal of personality and social psychology8(4p1), 377.
  • Latane, B., & Darley, J. M. (1968). Group inhibition of bystander intervention in emergencies. Journal of personality and social psychology10(3), 215.
  • Le Bon, G. (2018). Psicología de las masas. Editorial Verbum.
  • Tang, T. L. P., Sutarso, T., Davis, G. M. T. W., Dolinski, D., Ibrahim, A. H. S., & Wagner, S. L. (2008). To help or not to help? The Good Samaritan Effect and the love of money on helping behavior. Journal of Business Ethics82(4), 865-887.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego».

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