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A través de la denominación de nuevas categorías sexuales, muchas personas que antaño no se encontraban verdaderamente representadas por las escasas opciones reconocidas, pueden por fin apreciar que no son las únicas que sienten de determinada manera y que su forma de desear es una orientación sexual como otra cualquiera.

Este es el ejemplo de nuevas etiquetas como las de la pansexualidad, la sapiosexualidad o la demisexualidad, en la que nos centraremos a continuación.

¿Qué es la demisexualidad?

La demisexualidad es la orientación sexual según la cual persona sólo puede sentir atracción sexual cuando existe una estrecha relación emocional con alguien. Es decir, para que una persona demisexual sienta deseo, necesita de un previo clima de amistad, confianza y cariño romántico.

“No es simplemente que solo esté interesada en tener sexo con personas a las que quiero, sino que además siento una completa ausencia de deseo sexual hacia nadie más…Lo que me hace demisexual es esa ausencia” Explica la escritora Olivia Davis sobre su demisexualidad.

Esta característica está relacionada con el efecto de la mera exposición, un fenómeno psicológico según el cual nuestra atracción por algo aumenta según lo familiar que nos resulta. Este efecto se demuestra experimentalmente hacia muchos estímulos diferentes: sonidos, imágenes de rostros, palabras, letras chinas…contra más tiempo hemos sido expuestos a cualquiera de estos estímulos, más nos atraen.

La palabra demisexual (del sufijo en inglés demi-, «a medias»), significa estar “a medias” entre a sexualidad y la asexualidad. Según el Centro de Recursos de Demisexualidad, esta orientación se encuentra dentro del espectro de la asexualidad, pero mientras que una persona asexual no tiene ningún interés en el sexo, una persona demisexual si pueden llegar a sentir atracción en estas circunstancias específicas.

Ser demisexual en el mundo del flechazo

Las personas demisexuales pueden sentirse incomprendidas en el mundo del flirteo actual. Las citas rápidas, los encuentros casuales y la idealización del flechazo o del amor a primera vista, son conceptos que no encajan con su forma de sentir y desear.

A menudo pueden ser malinterpretados como personas que llevan a cabo una decisión de abstinencia fruto de la elección personal, pero nada más lejos de la realidad: Las personas demisexuales no sienten deseos si no existe una relación de plena confianza, no es una elección consciente, sino una orientación sexual.

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Algunas personas demisexuales sienten que deben justificarse constantemente ante los demás por no sentirse preparados en poco tiempo para tener contacto físico. Mucha de la incomprensión hacia la que se ven sometidos se basa en la fugacidad con la que sucede todo actualmente y a la que ellos no se adaptan. Según palabras de una persona demisexual, sienten una “inhabilidad para entender cómo puedes besar a alguien que has conocido hace cinco minutos”.

¿Cómo puedo saber si soy demisexual?

Esta ausencia de deseo sexual, a menos que exista una relación de confianza previa, se manifiesta en muchas facetas que a lo largo de la vida nos van dando algunos signos sobre nuestra orientación.

Por ejemplo, durante la pubertad, cuando el resto de nuestros amigos comienzan a enamorarse platónicamente de famosos o a sentir atracción por otras personas, puede que la persona demisexual se pregunte por qué no le ocurre lo mismo y se sienta frustrada en alguna medida.

Otro de los signos más comunes en la demisexualidad es la falta de interés hacia el físico de las personas. Mientras otras personas pueden sentir deseos simplemente al visualizar un físico atractivo, para un demisexual son más relevantes las conexiones creadas con las personas que la apariencia e incluso el género.

Según el Dr Holy Richmond, terapeuta sexual y consejero matrimonial, “la persona típica conoce a alguien y siempre encuentra, en segundos, algún grado de atracción física. Con la demisexualidad no hay ningún flechazo físico en absoluto. Se trata de sentimientos románticos, amor y una amistad que siempre viene primero. La atracción sexual y el deseo vendrían en segundo lugar y no es aquello que les guía.”

Además, al hacer un repaso de las relaciones pasadas es muy común encontrar que todas empezaron con personas que fueron antes buenos amigos y que son tus mejores amigos de quienes has acabado enamorándote.

¿Cumples con algunas de estas características? Tanto si sí, como si no, no olvides que lo importante es vivir nuestra sexualidad con plena libertad y responsabilidad y que la confianza en nosotros mismos debe primar ante cualquier crítica.

La demisexualidad, un tipo de atracción muy emocional
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