En la historia de la ciencia y de la psicología hay experimentos que tuvieron gran éxito y obtuvieron resultados contrastados. Sin embargo, otros no corrieron la misma suerte, como por ejemplo el experimento de la balsa del placer.

¿En qué consistió el experimento?

La idea de este experimento se fue fraguando en la mente del español Santiago Genovés, desde la temprana edad de 15 años. En este punto de su vida, tuvo que huir de su España natal hacia México a causa de la guerra civil española.


Años más tarde, estudiaría para convertirse en antropólogo, por lo que continuó cuestionándose y estudiando las razones y consecuencias del ser humano. Casualidad o no, el destino hizo que volviera encontrarse otra vez de frente con la violencia.

Pues en 1972 fue víctima de un secuestro a bordo de un avión. Dos años después, impulsado por la idea de seguir investigando, se embarcó junto a su colega Thor Heyerdahl en una aventura que terminaría perfilando lo que sería su experimento más famoso.

Se embarcaron juntos en una travesía a bordo de botes hechos de juncos de papiro desde África hasta América. El objetivo era probar que los africanos también podían haber llegado hasta América, igual que lo hizo Colón en 1492.

En medio de esta aventura, descubrió que la vida en altamar sería un escenario excelente para conducir su gran experimento acerca de la violencia y el sexo, por lo que no tardo mucho más en ponerse manos a la obra con ello.

Para ello, seleccionó a 10 personas, siendo seis mujeres y cuatro hombres. Además, les otorgó a las mujeres un rol más dominante, pensando que eso generaría más conflicto entre ambos géneros.

Como quería tenerlo todo bien atado, se aseguró de escoger a perfiles psicológicos que en teoría eran incompatibles entre sí. Con todo ello, debían navegar durante 101 días seguidos en un bote muy pequeño y con las mínimas comodidades.

El pequeño barco partió desde las Islas Canarias hasta Cozumel, en México. El propio Santiago Genovés fue bastante reacio a contar detalles a la prensa, ya que no quería que ninguna información trascendiese para no influir en el comportamiento de los individuos participantes.

¿Cuál fue el resultado del experimento de la “balsa del placer”?

Aunque Santiago Genovés pensaba que lo tenía todo perfectamente calculado y los resultados de su experimento serían concluyentes y satisfactorios, lo cierto es que ocurrió algo que no se esperaría para nada.

Y es que, aunque sí que algunos de los individuos tuvieron relaciones sexuales entre sí, la verdad es que por lo general el comportamiento de todos ellos fue bastante bueno, llegando a forjar incluso estrechos lazos de amistad.

Aunque hay algo en lo que muchos participantes sí coincidieron en cuanto a agresividad y violencia. Entre todos ellos, había una persona en especial con la muchos ellos fantaseaban asesinar y eliminar del experimento, y es más, pensaron formas de hacerlo. Y esa persona era ¡Santiago Genovés!

La razón es que el antropólogo se volvió tan autoritario e irritante al ver que su experimento no estaba yendo como él había previsto, que día a día se hacía más insoportable la convivencia a su lado, provocando que el resto de participantes no le aguantase y soñara con la idea de acabar con él.

Al final, Genovés fue el único que demostró conductas agresivas, pues el resto de las personas a bordo, dejando aparte el hecho de que no toleraban a Genovés, convivieron de manera muy pacífica y armónica.

Todo ello quedó muy alejado de las ideas de la prensa que aseguraban que se trataría de un bote de pasión, sexo y orgías descontroladas. Y por supuesto, más alejado aún de la idea de agresividad y violencia extrema que auguraba Genovés.

Violencia y sexo. ¿Están relacionados?

Al igual que Santiago Genovés, muchos estarían de acuerdo en que la unión entre violencia y sexo se trataría más bien de un estereotipo, muchas veces impulsado por las películas para adultos o de ciencia-ficción.

Sin embargo, en condiciones extremas en las que prima la supervivencia, quedó demostrado que un grupo de personas puede unirse de manera pacífica y trabajar por un bien común, en lugar de enfrentarse de forma violenta, a pesar de contar con caracteres muy dispares.

Sí, la verdad es que al tratarse de un espacio de tan reducidas dimensiones y tan incómodo, lo lógico hubiera sido pensar que surgirían roces enseguida, imposibilitando así la convivencia y relaciones cordiales entre todos ellos, pero el giro que dio el asunto no pudo ser más inesperado.

No debemos olvidar que, tratándose de participantes escogidos especialmente por su atractivo físico, tampoco era de extrañar que acabasen teniendo relaciones sexuales entre sí. Pero en ningún caso el sexo llego a producir violencia ni viceversa.

¿Te has quedado con ganas de saber todavía más acerca del experimento de la “balsa del amor”? Pues has de saber que existe una película basada en su historia: La balsa. Ciertamente, aunque el experimento fue un fracaso en cuanto a que no demostró su teoría inicial, sí logró despertar la curiosidad de muchos.

Referencias

Genovés, S. (1991). Expedición a la violencia (Vol. 453). Fondo De Cultura Economica USA.



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