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Quizá hayas oído hablar de la palabra asertividad y no sabes bien a qué se refiere, o quizá es la primera vez que la escuchas. Sea como sea, es seguro que está teniendo influencia en tu vida, ya sea por su presencia o por su ausencia.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es una de las piedras angulares del proceso de psicoterapia, y parada obligatoria en el camino del bienestar.



Tiene que ver con la capacidad comunicativa y con reconocer el propio valor y los derechos personales. Todas las personas tenemos derecho a defender nuestras opiniones, a pedir lo que nos es necesario y a decir que “no”.

Así, podríamos decir que la asertividad es la capacidad de autoafirmar los propios derechos, respetándonos a nosotros mismos y a los demás(¹). Es decir, cuando somos asertivos podemos expresar con claridad nuestras necesidades sin agredir a los demás.

Todas las personas podemos desarrollar esta capacidad, que hará nuestra vida más satisfactoria y nos liberará en gran parte de frustraciones y resentimientos.

¿Qué no es asertivo?

Una actitud sumisa o pasiva no es asertiva y una actitud agresiva tampoco lo es. ¿En qué consisten ambas?

La conducta sumisa o pasiva

Una persona que se suele comportar de manera sumisa tiende a expresarse con frases del estilo de:

  • “Bueno… vale…”
  • “No tiene importancia” (Cuando sí la tiene)
  • “No pasa nada…” (Cuando sí que pasa)
  • “Como tú quieras… Me da igual…”.

A la vez pedirá constantemente perdón o dará justificaciones o explicaciones que no se le han pedido.

En lo que respecta a la conducta no verbal, la persona vacila al hablar, deja frases sin terminar o no se la oye bien por el tono de voz bajo. Puede que haga poco contacto visual o por el contrario que intente complacer poniendo una atención excesiva en el interlocutor.

Con todo este tipo de conductas la persona está transmitiendo que se coloca por debajo de su interlocutor y que no se va a defender. Está intentando evitar el conflicto (posición de inferioridad).

La conducta agresiva

Al contrario, se confunde a veces con la asertiva al pensar que se tiene derecho a decir todo lo que se piensa sin calibrar si se le falta al respeto a la persona que se tiene enfrente. Se caracteriza por frases del estilo de:

  • “Por tu culpa…”
  • “Tú siempre….” o “Tú nunca…”
  • “Eres…”

Las órdenes e interrupciones son constantes.

La expresión no verbal pasa por un tono de voz alto, gestos amenazantes o tajantes, invasión del espacio personal, mirada fija. La persona agresiva se coloca por encima de su interlocutor (posición de superioridad).

¿En consiste la conducta asertiva?

La persona asertiva se coloca en una actitud de igualdad con respecto a los demás, y se manifiesta de forma directa sin faltar al respeto a los demás (como sucedía el caso de la conducta agresiva), ni faltarse al respeto a sí mismo al obviar sus necesidades y sentimientos reales (como sucedía en el caso de la conducta sumisa).

La conducta no verbal es de seguridad y congruente al mensaje que se está dando. La mirada se mantiene pero no de manera amenazante. El tono de voz es firme y claro, pero no agresivo.

¿Para qué sirve la asertividad?

La asertividad es el estilo comunicativo que subyace a una sana autoafirmación en el mundo. Así, sirve para:

  • Poder tomar decisiones acordes a los propios valores.
  • Poder decir que “no” sin sentir culpa.
  • Mejorar la autoestima.
  • Expresar deseos, sentimientos y opiniones.
  • Crear vínculos en nuestra vida donde nos traten y tratemos a los demás con respeto y dignidad.

Quizás también te interese nuestro artículo sobre la comunicación asertiva.

¿Qué creencias erróneas dificultan la práctica de la asertividad?

Hay patrones de pensamiento que debemos detectar y desechar, como por ejemplo:

  • Tengo que estar para atender lo que todo el mundo necesite.
  • Está mal decir que no.
  • Siempre tengo que tener razón.
  • No puedo “quedar mal” con nadie.
  • No puedo cometer errores.
  • Si evito un problema éste va a desaparecer.

Por tanto, ¿Cómo puedo empezar a practicar la asertividad? (²)

  • Hacer peticiones de forma clara. Ejemplo:“Por favor, puedes…?”; “No puedo hacerlo, así que te pido que no insistas”.
  • Mensaje-yo: Se describe la conducta del otro de forma clara sin juzgarle, y después se describe un sentimiento que produce en mí y sus consecuencias. Se termina con una propuesta de solución. Ejemplo: Cuando pasa ______ me siento _______ y por eso hago ______. Por qué no ______?
  • Asertividad empática: Se trata de tener en cuenta los sentimientos de los demás y los tuyos propios. Ejemplo: “Comprendo que tú ______, pero yo______.”
  • Ante las críticas: Admitir una crítica si es el caso, pero separándolo del hecho de ser buena o mala persona. Ejemplo: “Puedo haberme equivocado, pero no significa que yo sea_____.”
  • Técnica para procesar el cambio: Desplazar el foco de la discusión hacia el análisis de lo que ocurre entre los dos, como si nos viéramos desde fuera. Ejemplo: Nos estamos saliendo del tema, por qué no _____?; “Estamos los dos muy cansados”.

En definitiva, ¡desde una conducta asertiva podremos expresarnos respetando a los demás y haciéndonos respetar!

Referencias

(¹) (²) Castanyer, O. 2018. Quiero aprender a quererme con asertividad. Desclee de Brouwer. Col. Serendipity.

La asertividad y el valor de la comunicación
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