Cada uno experimenta la ansiedad de manera diferente. Hay personas que a menudo se despiertan con una gran desesperanza que les invade. Suelen experimentar la mayor parte de su ansiedad por las mañanas, y si bien ésta puede durar todo el día, no suele ser tan mala como lo es cuando se levantan. Pero hay muchas otras personas que padecen un tipo de ansiedad que empeora o se agrava notablemente por las noches. También sienten ansiedad durante el día, pero es durante las horas de la noche cuando tiende a ser mucho más abrumadora.

Las causas de la ansiedad nocturna

La ansiedad nocturna puede aparecer a causa de los altos niveles de estrés generados durante el día,  a veces debido al trabajo, a la vida familiar, o incluso sin ninguna razón aparente.

Pero cuando la ansiedad empeora por las noches, también puede ser causada por otros problemas, entre ellos la asociación de la cama con la sensación de que los pensamientos invasivos que nos impiden relajarnos para conciliar el sueño van a aparecer de irremediablemente. Además, la falta de distracción u ocupaciones durante esas horas nos obliga a pensar todavía más sobre nuestra temida ansiedad, aparecen pensamientos recurrentes sobre problemas cotidianos, o sobre el futuro… y simplemente esa espiral de pensamientos invasores y a menudo catastrofistas que nos impiden dormir, además de acercarnos a los peores escenarios que nuestra mente es capaz de crear.

Pero aunque las causas de la ansiedad pueda ser un tanto confusa, la realidad es que ahí está y parece que ha venido a amargarnos el poco día que nos quedaba.

Vamos a hacer un repaso de las posibles causas de la ansiedad nocturna:

  • Estrés post-trabajo: muchas personas experimentan una ansiedad considerable después del trabajo, debido a que éste les ha causado un estrés considerable. Cuando se padece estrés laboral durante mucho tiempo, es fácil regresar a casa con nuestras propias preocupaciones y pensamientos ansiógenos, por eso no es raro que los que la tensión crezca, lo que nos lleva a más tarde a la noche la ansiedad.
  • Más distracciones durante el día: durante el día, por la mañana y por la tarde, estamos mucho más ocupados. Las distracciones son en realidad una herramienta importante para aliviar la ansiedad. Cuando estamos ocupados en el trabajo o en cualquier otra actividad durante las hora diurnas, tendremos menos probabilidades de que nos invadan los pensamientos ansiógenos. Pero una vez que todo eso ha terminado y las distracciones se han ido, la ansiedad tiene una tendencia a emerger, como las burbujas que suben a la superficie.
  • Síndrome de Piernas Inquietas: el síndrome de piernas inquietas es una afección que empieza por las tardes y puede producir molestias e incluso dolor en las piernas. Esto puede provocar grandes dificultades para dormir, además de causar síntomas de ansiedad cada vez que comienza a ocurrir.
  • Asociar ciertos eventos con la noche: para muchos la ansiedad se asocia a diversos acontecimientos. Por ejemplo, si solemos pelear con nuestra pareja o familiares a esas horas, a continuación ir a la cama va a crearnos un alto nivel de ansiedad y pensamientos destructores, incluso si hemos cesado las disputas. Si hemos tenido varias discusiones o problemas a la hora de la cena o después, cuando se aproxima la hora de ir a la cama nuestro cuerpo se pone tenso y es incapaz de relajarse lo suficiente como para conciliar el sueño.
  • Las respuestas físicas: algunas personas son más propensas a experimentar más dolores, molestias y fatiga corporales durante la noche, debido a que la falta de distractores les hace centrarse más en sus sensaciones corporales. Este malestar puede generar fácilmente altos niveles de ansiedad.

Algunas personas son más propensas a las mostrar respuestas biológicas más intensas debido a cambios en la química cerebral, a los distintos niveles de energía según la hora del día, o la dieta, por ejemplo, y todos ellos factores que pueden diferir en la noche en comparación con el día.

Además, algunos individuis se convierten en su propio enemigo mental durante la noche. La razón más probable es simplemente la falta de distracciones. La ansiedad tiene una tendencia de asumir el control cuando estamos perdidos en nuestros propios pensamientos, y por desgracia, la mayoría de la gente tiende a centrarse más en sus problemas personales durante estas horas del día, porque nuestro cuerpo está menos activo y ocupado.

Cómo prevenir la ansiedad nocturna

Hay algunos métodos muy sencillos para reducir la ansiedad por la noche, y son fáciles de llevar a la práctica si realmente estamos dispuestos a cambiar. Éstos incluyen:

  • Mantenerse ocupado: La primera cosa que hay que hacer es tratar de mantenerse mentalmente ocupado. No importa lo cansado que estés después del trabajo, asegúrate de que has planeado varias cosas que hacer que te distraigan tras la jornada laboral. Esto reducirá el tiempo dedicado a sentirte abatido o perdido en tus propios pensamientos, lo cual es importante para reducir la ansiedad.
  • Hacer ejercicio: También es muy beneficioso mantenerse físicamente activo. Una de las mejores curas de ansiedad a corto plazo es el ejercicio aeróbico. Prueba aunque sea a dar un pequeño paseo, esto ayuda a que los síntomas de ansiedad disminuyan y tu capacidad para hacer frente al estrés mejore.
  • Crear una rutina aburrida: Si mantenerte ocupado y hacer ejercicio no es algo que puedas hacer, una rutina aburrida puede ayudar. Las rutinas son sinónimo de confort. Pero ojo, tu rutina debe implicar hacer algo, como leer, escribir (puedes crear un blog de algo que te guste) dibujar, escuchar música… el hecho de saber exactamente lo que estás haciendo en todo momento y que esto se convertirá en una rutina, puede ser muy calmante para la mente y el cuerpo.
  • Fíjarse objetivos: también es interesante fijarse objetivos o metas con las que puedas trabajar cada noche. Esto nos ayuda a centramos de algún modo en el futuro y en la consecución de dicho objetivo. Incluso si uno de esos objetivos es terminar un rompecabezas, esto va a mejorar tu capacidad para hacer frente a la ansiedad.
  • Autoconocimiento: por último, asegúrate de que eres consciente de tus sensaciones. Cuanto más en sintonía te encuentres con tu forma de sentir, más podrás romper el ciclo de la temida ansiedad. Si empiezas a sentir la ansiedad por la noche, no trates de luchar contra ella. Reconócete a ti mismo, trata de ver lo que estás haciendo y luego intenta averiguar el motivo. La lucha contra la ansiedad hace que la ansiedad empeore. Pero aceptarla puede hacer que sea más fácil de dejarla a un lado.

Estas algunas de las herramientas diseñadas para romper el ciclo de la ansiedad nocturna. Y aunque no la curen por completo, todos estos consejos te ayudarán a reducir los niveles de ansiedad que experimentas por las noches, lo cual te servirá a su vez para dormir mejor.

La ansiedad nocturna: cuando la noche empeora nuestros pensamientos
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