Etapa adolescente

Usted no tiene que sufrir para ser poeta, la adolescencia es suficiente sufrimiento para cualquiera. John Ciardi

La madurez es solo un breve descanso en la adolescencia. Jules Feiffer

Antecedentes

¿Por qué algunos adolescentes se vuelven deportistas, otros activistas, otros tienen problemas con el alcohol y otros atentan contra su vida o se vuelven violentos?

Son muchos los enigmas que encierra la adolescencia. Es un periodo efervescente en donde se conjugan una multiplicidad de variables personales, ambientales, biopsicosociales, económicas, hormonales, de salud, física y emocional, éticas, cognitivas, de plasticidad cerebral, crecimiento y más. Dando como resultado, diferentes enfoques para analizarla y generando diversas interpretaciones de la misma realidad.

Cada experiencia adolescente es distinta, el desarrollo y resultado de cada joven la hace única, es por ello, que se le describe con el término de “singularidad”. El director de la división de psiquiatría infantil y juvenil de la Universidad de California en San Diego Jay Giedd en cuanto al desarrollo cerebral menciona: “constituye un ente singular, con una gran versatilidad y una creciente instauración de redes neurales” (Giedd, 2015, pág. 15).


Entender el desarrollo y comportamiento del adolescente, sobre todo cada vez que se conoce más de él, abre nuevos caminos para ayudar a evitar conductas negativas de riesgo, enfermedades físicas y mentales, e incrementar comportamientos tendientes a un desarrollo sano (creatividad, habilidades cognitivas, deportivas y de salud en general). Esto, traerá como consecuencia contar con mejores herramientas para que maestros, padres de familia y los propios adolescentes cuenten con un mayor entendimiento de esta etapa biopsicosocial, económica o cultural.

Definiendo la adolescencia

En principio vale la pena aclarar el concepto de adolescencia, pues en ocasiones se le ha asociado como sinónimo de pubertad y son dos cosas diferentes, pero relacionadas. Es un concepto polisémico que engloba diferentes ángulos a saber que van desde la edad, el desarrollo fisiológico, las habilidades sociales y cognitivas y más recientemente mediante los aportes de la neurociencia, se habla de la madurez cerebral. “En cuanto desarrollo cerebral, la madurez no llega hasta los 20, o incluso a los 30 años”, esto lo afirma la neurocientífica: Sarah Jayne Blakemore, del Institute of Cognitive Neuroscience del University College London (UCL) (Plasticidad cerebral, 2013).

La pubertad es un proceso mediante el cual una persona alcanza la madurez sexual y la capacidad para reproducirse (Papalia & Martorell, 2017, pág. 323).  Por otro lado, la adolescencia es definida por algunos autores también, como un proceso relacionado con la edad, el desarrollo fisiológico, para otros es más bien un constructo social y otros más creen que es una mezcla de todos ellos.

Es importante hacer notar, que no en todas las sociedades es vista la adolescencia de la misma forma. En el diccionario de la APA, la adolescencia es: un período del desarrollo humano que empieza con la pubertad (10-12 años de edad) y termina con la madurez fisiológica (aproximadamente a los 19 años de edad), aunque el ciclo de edad varía con los individuos. Durante este período ocurren cambios importantes a tasas diversas en las características físicas, sexuales y el interés sexual, lo que tiene efectos significativos en la imagen corporal, autoconcepto y autoestima. También ocurren desarrollos cognitivos y sociales importantes (APA, 2010, pág. 10).

La adolescencia: Una etapa de la vida incomprendida

Como constructo conceptual es una transición del desarrollo que implica cambios físicos, cognoscitivos, emocionales y sociales y que adopta distintas formas en diferentes escenarios sociales, culturales y económicos (Papalia & Martorell, 2017, pág. 323).

Como un constructo social los adolescentes postergan su independencia social permaneciendo en casa y en otros casos toma características completamente diferentes en otras sociedades:

  • La transición de niño a adulto en Nueva Guinea de Sambia, empieza cuando se separa a los niños de siete años de sus madres y se les traslada a un lugar especial fuera de la aldea. Allí se les introduce en prácticas de felación homosexuales que durante años realizan diariamente. Los adultos de estas culturas enseñan a los jóvenes que el semen es absolutamente vital, que en su consumo diario está la base de la masculinidad biológica y que su propia masculinidad depende de estas prácticas (Macionis & Plummer, 2011, pág. 333).
  • En Nueva Zelanda los jóvenes maorís escuchan la música afroamericana de rap para simbolizar su separación de la sociedad adulta. En los países menos desarrollados, la pubertad era señalada tradicionalmente por ritos de iniciación como la circuncisión. En este mundo cambiante, se abren para los adolescentes nuevos senderos. Muestran menor disposición a seguir los pasos de sus padres y a dejarse guiar por su consejo. Esto no significa que la adolescencia sea igual en todo el mundo. En Estados Unidos, los adolescentes pasan menos tiempo con sus padres y confían menos en ellos (Papalia & Martorell, 2017, pág. 324).

La importancia de la pubertad en la adolescencia

Alrededor de los once años, la pubertad ya está en curso para la mayoría, pero no hay un cronograma, para algunos sucede más temprano, para otros más tarde, ello depende de nuestros relojes del ADN, de nuestros estilos de vida, incluso de nuestras dietas, ya sea a los diez o a los trece, hembra o varón, ello empieza en el cerebro (Elcanaldocumental, 2013).

Alcanzar la madurez sexual implica grandes cambios biológicos relacionados con una gran cantidad de factores: relacionados con las hormonas, el cerebro y muchos otros aspectos más.

Las hormonas son los mensajeros químicos del sistema neuroinmunoendócrino. En este sistema participan una compleja red de señales químicas que controlan muchas de las respuestas y funciones del cuerpo; unas producen respuestas instantáneas (como las respuestas de miedo), pero otras actúan más lentamente, “diciéndole” a otra parte del cuerpo cuándo y cuánto crecer. Las hormonas se producen en el hipotálamo, la glándula pineal, la pituitaria o hipófisis, la tiroides, la paratiroides, el timo, las glándulas adrenales, el páncreas, los testículos y los ovarios entre otros órganos (Camacho, 2002, pág. 11).

Todo empieza cuando el hipotálamo libera niveles elevados de dos hormonas: la hormona luteinizante o lutropina (LH) estimula la ovulación femenina y la producción de testosterona masculina y la hormona folículo estimulante (FSH) relacionada con la maduración de óvulos y espermatozoides. La actuación de ambas hormonas es distinta en hombres y mujeres.

Los órganos necesarios para la reproducción relacionados con las características sexuales primarias y secundarias en hombres y mujeres son:

Características Sexuales Primarias (órganos):

  • En mujeres: los ovarios, las trompas de falopio, el útero, el clítoris y la vagina.
  • En hombres: los testículos, el pene, el escroto, las vesículas seminales y la próstata.

Características Sexuales Secundarias (Signos fisiológicos de maduración sexual):

  • En mujeres: Aumento de los senos, los pezones crecen y sobresalen, y las areolas se agrandan.
  • En hombres: Hombros anchos, aumento en el tamaño del pene y los testículos.
  • Ambos: Crecimiento del vello púbico, axilar y corporal, acné, olor corporal (sudor), cambio en la voz y desarrollo muscular. Hay un estirón o crecimiento en ambos, pero las niñas lo experimentan primero, en general, comparado con los niños.

La llegada de la madurez sexual para la reproducción se anuncia en las niñas con la primera menstruación (menarquia) y en los niños con la primera eyaculación (espermaquia).

La singularidad del cerebro adolescente

El cerebro adolescente no es un cerebro de niño ni de adulto, es un cerebro en proceso de maduración. Es un cerebro cambiante y en adaptación al entorno debido a las redes de comunicación que comunican las diferentes partes del cerebro. “Esta peculiar versatilidad, o plasticidad, supone un arma de doble filo. Por un lado, faculta a estos jóvenes para avanzar a zancadas gigantescas en el pensamiento y la socialización. Por otro lado, la mutabilidad del entorno les torna vulnerables a conductas peligrosas y a graves trastornos mentales. El cambio más importante, en un cerebro adolescente, no es el desarrollo de las regiones cerebrales, sino el de las comunicaciones entre grupos de neuronas” (Giedd, 2015, págs. 15-17).

El medio ambiente influye en el cerebro, y el cerebro influye en el medio ambiente, este es el principio de la neurociencia social. El impacto de ello, trae consecuencias: muy positivas o muy negativas, dependiendo de cómo enfrentemos esta realidad.

Se presenta una poda neuronal que implica que las neuronas se especializan en aquellas actividades que más practicamos (buenas o malas) cuando somos adolescentes, y éstas son las que nos vamos a llevar a la edad de adultos jóvenes, si somos disciplinados o no, si practicamos conductas de riesgo o saludables, parecería que en la economía del cerebro se presenta una modalidad práctica de úsalo o piérdelo. Y todo esto se va a reflejar en las conductas relacionadas con su salud física o mental.

El límite entre la salud mental y emocional es una línea muy delgada

El análisis de todo el cerebro es importante, en el caso de los adolescentes existen dos estructuras muy importantes: la corteza prefrontal (es el área dónde vienen nuestros pensamientos más brillantes y es el área de autocontrol que le pone freno a las emociones) y la amígdala cerebral (son dos pequeñas estructuras, una en cada hemisferio, es como un cerebro dentro del cerebro encargada de la manifestación de las emociones). La corteza prefrontal y la amígdala cerebral son por decirlo así, la lucha entre la razón y la emoción. Si tenemos en cuenta que la maduración cerebral, es decir, la finalización cronológica del cerebro llega entre los 25 y los 30 años, es muy importante que sea entendida por los padres, consejeros, maestros y los propios adolescentes.

La adolescencia: Una etapa de la vida incomprendida

Se puede comprender entonces que la condición de maduración cerebral, junto con variables como el estilo de vida, la relación positiva o negativa con los padres, la presencia de salud o enfermedades mentales en la familia, los conflictos con el entorno o tener un ambiente estimulante, llevar una dieta sana o no, realizar o no ejercicio, tener independencia económica o no, tener hermanos, unas metas por alcanzar en la vida, la educación o no de los padres, la imagen que tienen de ellos mismos, la forma de resolver los conflictos, el ambiente en la escuela, club o vecindario y más, son variables que le dan esa unicidad o singularidad a cada adolescente para enfrentar su propio destino.

La combinación multifactorial de todo esto, hace que los adolescentes tengan un desarrollo de vida en ocasiones muy diferente uno de otro, donde podremos encontrar: trastornos de sueño (existen más de 100, uno de los más comunes es el insomnio), alimentarios (anorexia y bulimia), obesidad (diabetes tipo I y II), trastornos somatomorfos (complejos con alguna parte de su cuerpo o somatizaciones diversas), trastornos de ansiedad (angustia, fobia, social, estrés, por ejemplo), trastornos de identidad sexual, trastornos del estado de ánimo (depresión: leve, moderada, aguda o crónica; bipolaridad, por ejemplo), Trastornos de personalidad (ser antisocial, narcisista, histriónico o paranoide, por ejemplo), Trastornos relacionados con el desarrollo (Asperger, autismo, déficit de atención, desafiante y oposicionista, de ansiedad por separación, por ejemplo), Trastornos relacionados con sustancias (alcohol y drogas en general) por citar algunos.

Como medida de protección vamos a enumerar algunos factores de riesgo para los trastornos más comunes, así como algunos síntomas para tomar en cuenta (Papalia & Martorell, 2017, págs. 333-336):

Factores de riesgo para los trastornos alimentarios:

  • Ser perfeccionista, sentir mayor preocupación o prestar mayor atención al peso y a la forma, tener una imagen negativa de sí mismo, tener una historia familiar de adicciones o trastornos alimentarios, haber experimentado ansiedad en la niñez.
  • Abuso de drogas: Tener un temperamento difícil, pobre control de los impulsos y una tendencia a la búsqueda de sensaciones, influencias familiares (como una predisposición genética al alcoholismo, el consumo o aceptación de las drogas por parte de padres, prácticas de crianza malas o ineficaces, conflicto familiar y relaciones familiares problemáticas o distantes), problemas conductuales tempranos y persistentes, en particular agresión, fracaso académico, asociación con consumidores de drogas, inicio temprano del consumo de drogas y ausencia de compromiso con la educación.

Síntomas de trastornos alimentarios:

  • Anorexia: Atracones, uso inapropiado de laxantes, enemas o diuréticos en un esfuerzo por perder peso, ejercicio compulsivo, restringir la cantidad de alimentos ingeridos, caries dentales por el vómito autoinducido y piel con manchas o amarillenta, depresión y ausencia de menstruación.
  • Bulimia: abuso de laxantes, diuréticos o enemas para evitar el aumento de peso, atracones, ir al baño justo después de las comidas, pesarse con frecuencia, vómito autoinducido, conducta de logro excesiva y caries dentales debido al vómito autoinducido.

Adolescentes que han destacado por sus acciones

Dos ejemplos extremos de la socialización de niños que son o fueron adolescentes prodigio. Con ello me refiero a personas que realizan o realizaron actividades de adultos sin ser adultos. Sin embargo, el ambiente influyo en el desarrollo de sus habilidades, buenas o malas:

En lo positivo: destacan Malala Yousafzai reconocida a finales del 2014 como la coganadora del Premio Nobel de la Paz por su importante labor a favor del reconocimiento de los derechos de las mujeres y las niñas, particularmente el del acceso a la educación en su región. Greta Thunberg activista medioambiental sueca, Gari Kaspárov (ajedrecista) Ludwing van Beethoven (música), Pablo Picasso (pintura y escultura) y Mozart (música), todos ellos niños y adolescentes destacados desde su infancia.

En lo negativo: Miguel Ángel T. sicario de una pandilla en el Salvador: asesinó a 56 personas. Fue asesinado por otra pandilla teniendo un poco más de veinte años, dejando una esposa joven y un bebé (Nettel, 2019).

Una mirada breve al desarrollo cognitivo

Desde el punto de vista de Piaget, se han elaborado algunos análisis relacionados, con el desarrollo de adolescente, aunque han recibido algunas críticas. Sin embargo, lo más destacable es: aun con un pensamiento inmaduro, muchos adolescentes son capaces de elaborar pensamientos abstractos (pueden realizar pensamientos hipotéticos deductivos) y elaborar juicios morales, y pueden hacer planes hacia el futuro. De la misma manera los postulados de la teoría de Kohlberg sobre el razonamiento moral, menciona que los niños alcanzan niveles cognitivos realizando una acción empática para ponerse en el lugar del otro y resolver temas morales complejos.

La adolescencia: Una etapa de la vida incomprendida

La importancia de la escuela en los adolescentes

Es de vital trascendencia como ente socializador: la escuela. Poder asistir a ella, brinda la posibilidad de: obtener información, adquirir nuevas habilidades (aprender idiomas, paquetes especializados de cómputo, por ejemplo), tener amigos que sirven como apoyo social, practicar deportes o artes, y es el paso para incorporarse, ya sea a otras opciones educativas o al mercado laboral. Sin embargo, la suerte de concluirla o desertar por diferentes circunstancias, también está presente, con todas las consecuencias que ello acarrea.

Reflexión final

La importancia de entender este periodo singular con toda su multifactorialidad, nos abre un camino distinto para descartar los mitos de la adolescencia. Adolecer es sufrir cierta carencia, vicio o padecer una enfermedad. No son personas carentes, sino en proceso de formación.

Es una etapa crítica que bien entendida nos puede llevar a mejorar las relaciones con los adolescentes al comprender los riesgos que enfrentan. Y también nos pone frente a la opción de ayudarles a desarrollar nuevas capacidades, pero sobre todo a conocer universos desconocidos anteriormente para poder prevenir o tratar de manera más eficiente las enfermedades mentales o incrementar los estados de bienestar y salud.

Apoyar el día de hoy a los adolescentes es crear un mejor futuro como humanidad, pues dejaremos en sus manos lo que hoy hemos construido. Es una labor de padres, maestros, familia e incluye a nuestras autoridades escolares y gobernantes. Podemos construir juntos un mejor futuro para ellos y para los hijos de sus hijos.

Bibliografía

APA (2010) Diccionario conciso de Psicología, México, Editorial El Manual Moderno.

Camacho I. (2002) Las hormonas sexuales y el cerebro, Revista ¿Cómo ves?, Año 4, número 3, México, Editorial Universidad Autónoma de México.

Elcanaldocumental (2013) Pubertad y adolescencia, National Geographic, consultado el 12 de enero del 20202, en red: https://www.youtube.com/watch?v=cxg9sNZRJMI

Nettel G. (2019) Infancia, Revista de la Universidad de México,

Macionnis J. J. & Plummer K. (2011) Sociología, Capítulo 12 Género y sexualidad, Madrid, Editorial Pearson.

Papalia D. & Martorell G. (2017) Desarrollo humano, México, McGrawHill Editores.

Plasticidad cerebral (2013) Redes plasticidad cerebral, consultado el 12 de enero del 2020, en red: https://www.youtube.com/watch?v=NJMhO8u-ru0


Juan Antonio Barrera Méndez
Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

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