Los niños, a diferencia de los adultos, rara vez solicitan ayuda clínica o manifiestan estar mal y necesitar ver un psicólogo, suelen ser los padres quienes acuden, a veces por iniciativa propia y otras por sugerencia de profesores o médicos.

Es frecuente que los padres nos consulten a raíz de observaciones de los profesores en el entorno escolar en cuanto al comportamiento, generalmente con los iguales, o en relación al rendimiento académico. Por ello, algunos niños desconocen por qué vienen a consulta y con qué fin, tarea que ayudamos a explicar al niño entre los padres y la figura del psicólogo.

Teniendo en cuenta las conductas y habilidades adquiridas propias de cada etapa del desarrollo del niño, es indicado intervenir cuando presentan comportamientos, dificultades o problemas emocionales, que por la gravedad, duración, frecuencia, y por desviarse de los criterios de normalización evolutiva están interfiriendo en la vida del niño y su entorno.

Es muy común encontrarnos en nuestra consulta padres que acuden en busca de ayuda porque tienen dificultades para establecer límites adecuados, para manejar y eliminar las rabietas, para conseguir que sus hijos coman bien, etc. En estos casos, y teniendo en cuenta la edad del niño, solemos trabajar con los padres ayudándoles con las pautas indicadas en su caso para la mejora del comportamiento del menor.

La evaluación infantil necesariamente implica evaluar a tres personas, al niño y a los padres. Es muy importante en la intervención clínica infantil el trabajo con los padres, dotarles de las pautas necesarias para la consecución de los objetivos terapéuticos del menor así como en lo que ellos necesiten para afrontar el problema de la manera más adecuada. Así como la coordinación y trabajo en común con el centro escolar en los casos en que es necesario para introducir cambios en este contexto, y porque el niño pasa gran parte de su tiempo en el colegio, siendo un buen campo de observación por un lado, y de puesta en práctica de objetivos terapéuticos por otro.

A continuación veremos algunos de los problemas infantiles más comunes:

Miedos y fobias infantiles

Aunque es cierto que hay miedos infantiles que son evolutivos y transitorios, en algunos casos, nos llegan niños a consulta que dan una respuesta desproporcionada y desadaptada ante lo que les da miedo, produciendo gran malestar al niño, preocupación y síntomas del tipo: temblores, nauseas, mareos, pesadillas, llanto, rabietas, etc. El miedo más común es a la oscuridad, y también a los monstruos o seres fantásticos, y respecto a las fobias, la fobia social.

Ansiedad

Existen varios trastornos de ansiedad, algunos se dan también en adultos como el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de pánico, y uno exclusivo de la infancia que es el trastorno de ansiedad por separación. Todos los niños, como parte del desarrollo evolutivo pasan etapas donde sienten ansiedad ante la separación de las figuras de apego, pero cuando esta ansiedad es elevada llegando a presentarse con síntomas como malestar excesivo, quejas frecuentes de dolores físicos, negativa a ir al colegio, a dormir solo, etc., estamos muy probablemente ante este trastorno.

Trastornos de la eliminación: enuresis y encopresis

En estos casos, habiendo sido descartado previamente por el pediatra y especialistas oportunos alguna enfermedad médica o patología que los cause, la intervención del psicólogo va encaminada a evaluar los factores emocionales que puedan estar causando y/o manteniendo el problema, y al tratamiento conductual para lograr el control de esfínteres, con la necesaria participación de los padres.

Problemas cotidianos del comportamiento infantil

Aquí nos encontramos con padres angustiados que quieren saber si su hijo “es normal”, incluso si son culpables de que el niño se comporte así, creyendo que puede tratarse de un grave problema. Hay que evaluar al niño, hay que revisar bien el estilo educativo de la familia, y así explicárselo a los padres para que vean la influencia que tenemos los adultos en los niños si somos demasiado permisivos, o al contrario muy poco flexibles, o somos controladores o indiferentes. Nos encontramos así con niños con fracaso escolar, faltas de obediencia, comportamiento agresivo, problemas de alimentación, de aprendizaje, etc.

Hiperactividad

Actualmente existe una alta incidencia del trastorno de déficit de atención con hiperactividad en la población infantil, siendo así un importante problema social. Tenemos tres síntomas fundamentales dentro de este trastorno que son la impulsividad, la hiperactividad y el déficit de atención. Sintomatología que puede ir cambiando según el período evolutivo del niño. Los niños que lo padecen presentan un déficit de autocontrol y de regulación de las emociones, falta de planificación y organización de tareas y dificultades para la interiorización de normas externas. Es un problema que además del sufrimiento que provoca en quien lo padece, también se extiende al entorno del niño, familia y profesores. Es importante hacer una buena evaluación antes de diagnosticarlo.

Problemas en Habilidades Sociales

Este es uno de los problemas más comunes que nos encontramos, y que abordamos tanto de manera grupal como individual. Es muy importante ayudar al niño a un buen funcionamiento social para su autoestima y bienestar. A veces, desconocen cómo han de defender sus derechos frente a los demás, sobre todo con el grupo de iguales. Las situaciones sociales, dependiendo de cada etapa infantil, suelen ser una fuente de estrés que de no ser tratada a tiempo se puede cronificar y agravar pudiendo derivar en trastornos de ansiedad.

Autora: psicóloga Marta Bermejo Victoriano, Centro de Psicología Psicomaster

Intervención psicológica en la infancia
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