inteligencias

La inteligencia es un tema que apasiona tanto a profesionales como no profesionales. Se generan eternos debates en torno a su definición en conferencias internaciones como en charlas de cafetería. Pero sin duda, un tema que generaría todavía más debate es el de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner.

En los artículos anteriores “Inteligencias Múltiples: Introducción Histórica I” e “Inteligencias Múltiples: Introducción Histórica II“, se ha abordado el surgimiento del estudio científico de la inteligencia. De este modo, hemos ido profundizando poco a poco en el concepto de inteligencia hasta crearnos un marco contextual para poder entender mejor las nuevas teorías.

A pesar de ello, la inteligencia o inteligencias (como veremos más adelante) sigue siendo un tema de debate dentro del campo de la psicología. Sin embargo, el cambio radical que supondría Howard Gardner y su Teoría de las Inteligencias Múltiples, no dejó indiferente a nadie. Pero antes de adentrarnos de lleno en el tema, veremos de qué se trata el curioso efecto Flynn.

Efecto Flynn

James R. Flynn (nacido en 1934) realizó un curioso y llamativo hallazgo, los resultados en las pruebas de coeficientes intelectuales mejoraban desde principios del siglo XX. Concretamente, las puntuaciones aumentaban 0,3 puntos por decenio. En 2012 Flynn aseguró: “para mi sorpresa, el aumento prosigue todavía en el siglo XXI”.

Joe Rodgers (1999) asegura que “el aumento aparece de manera sistemática año tras año. Los chicos nacidos en 1989 responden algo mejor que los nacidos en 1988. Este efecto, bautizado como Efecto Flynn, implica que un hijo obtendría 10 puntos más que sus padres a la misma edad.

Flynn y Weiss (2007) analizaron este efecto con la escala infantil WISC. En un primer momento se pensó que esta mejora estaría relacionada con la inteligencia cristalizada de tipo cultural. Sin embargo, se encontró que el aumento se producía en dos subpruebas enfocadas a evaluar la capacidad de razonamiento abstracto.

La paradoja del Efecto Flynn

Lo paradójico del efecto Flynn es que estos tests fueron diseñados para establecer un resultado no verbal independiente de la cultura. La psicología lo denomina inteligencia fluida, esto es, la capacidad innata que tenemos para resolver problemas con los que no estamos familiarizados.

Pero el efecto Flynn muestra algo diferente y deja ver que algo en el entorno que está influyendo en aspectos de la inteligencia que en principio son ajenos a la cultura.

¿Qué explicación dan a este “algo del entorno” que influye en nosotros? Fox y Mitchum (2014) aventuran que puede tratarse del desarrollo de una mayor flexibilidad en nuestra forma de percibir los objetos que nos rodean. Algunos expertos, Flynn entre ellos, aseguran que en realidad nuestras mentes se han hecho más modernas.

Flynn teoriza con que la revolución industrial fue un elemento clave en este cambio. El surgimiento de nuevas profesiones como ingenieros, electricistas, arquitectos industriales… exigían el dominio de principios abstractos.

Al mismo tiempo la educación también cambió y todo ello causó un bucle de retroalimentación positiva entre nuestra mente y una cultura basada en la técnica. A pesar de esta teoría, es un fenómeno que se sigue estudiando hoy en día y al que todavía no han encontrado una explicación completa.

Por otro lado, en la base del el efecto Flynn podría estar nuestra capacidad de adaptación. Desde la revolución industrial el mundo cambia a velocidades vertiginosas y nuestro cerebro ha de adaptarse. Así pues, el entorno evoluciona nuestro cerebro y éste crea nuestro entorno. De este modo, debemos adaptarnos a los cambios continuos que nosotros mismos estamos creando.

Adentrándonos en la Teoría de las Inteligencias Múltiples

Howard Gardner se desmarcó de las teorías predominantes sobre la inteligencia y dio un giro radical. Su concepción de la inteligencia gira en torno a la consideración de la mente como un conjunto de capacidades necesarias para resolver problemas y para elaborar productos y estrategias importantes a nivel cultural o en una comunidad determinada.

Como dice el propio Gardner (1995): “desde crear el final de una historia hasta anticipar un movimiento de jaque mate en ajedrez, pasando por remendar un edredón. Los productos van desde teorías científicas hasta composiciones musicales, pasando por campañas políticas exitosas”.

El autor defiende que existe un número de inteligencias humanas más o menos autónomas. Gardner bebe de la neuropsicología, la psicología cognitiva, la psicología evolutiva, la antropología, la psicología educativa, etc. Asegura que el hecho de poseer un número de facultades relativamente independientes explica mejor el comportamiento humano que las teorías tradicionales defensoras de un solo CI.

Biología y ambiente

La inteligencia se trata del resultado de la interacción entre factores ambientales y biológicos, así pues, es susceptible ser educada y desarrollada. Es por esto, que la idea fue concebida para el ámbito educativo, y de esta forma, poder aplicarla.

“Mi teoría gustó a unos cuantos psicólogos, desagradó a unos pocos más y la mayoría la ignoró […], existía otro público con un auténtico interés por mis ideas: el público de los profesionales de la educación”.

-Gardner-

Según Gardner (1999), que asegura que la inteligencia no puede ser cuantificable a través de test: “hasta ahora la palabra inteligencia se ha limitado básicamente a las capacidades lingüísticas y lógicas, aunque el ser humano puede procesar elementos tan diversos como los contenidos del espacio, la música o la psique propia y ajena“.

Gardner asegura que el concepto tradicional de inteligencia está sesgado por la cultura y que su medición depende de unos instrumentos de medida elaborados con el único objetivo de satisfacer propósitos concretos.

Gardner (1999): “La inteligencia, como constructo a definir y como capacidad a medir ha dejado de ser propiedad de un grupo concreto de especialistas que la contemplan desde una limitada perspectiva psicométrica“. Así pues, “los tests en general, y las pruebas de inteligencia en particular, son instrumentos intrínsecamente conservadores que están al servicio del sistema“.

Desde la perspectiva de Gardner la inteligencia, o mejor dicho a estas alturas, las inteligencias se caracterizan por dos aspectos. Por un lado como las capacidades para resolver problemas y por otro como las capacidades para elaborar productos que son de gran importancia en un contexto cultural concreto. Estos dos aspectos varían mucho de una cultura a otra o dentro de la misma.

Ni mejor ni peor, diferente

Gardner asegura que para triunfar en la música o el deporte o las matemáticas o los negocios…. utilizamos un tipo de inteligencia diferente, que no es ni mejor ni peor, únicamente diferente.

En 2001 describió la inteligencia como “un potencial bio-psicológico para procesar información que se puede activar en un marco cultural para resolver problemas o crear productos que tienen valor para una cultura”.

Las inteligencias serían potenciales neurales que se activarían en función de los valores de una cultura, de las oportunidades disponibles, de las decisiones tomadas por cada persona, su familia, sus profesores y otras personas (Pérez y Beltrán, 2006).

Gardner (1983) afirmó que “hay evidencias persuasivas sobre la existencia de varias competencias intelectuales humanas relativamente autónomas”. Esto supone la existencia de diferentes inteligencias independientes entre sí. Cada una de ellas estaría localizada de forma diferenciada en el cerebro y que contaría con características propias así como su propia historia de desarrollo.

A pesar de que las inteligencias sean independientes entre sí, actuarían de forma coordinada. Dos ideas son las centrales de la teoría de las Inteligencias Múltiples: todas las personas poseen todas las inteligencias y todos tenemos perfiles diferentes de inteligencia.

Criterios de las Inteligencias

Para Gardner, cada inteligencia debe cumplir ocho criterios de índole bio-psicológico (1983):

  1. Posibilidad de ser aislada a consecuencia de una lesión o daño cerebral.
  2. Presencia de personas que muestren un perfil muy dispar respecto a la media.
  3. Existencia de mecanismos básicos de procesamiento de información implicados en ella.
  4. Historia de un desarrollo evolutivo específico, identificable en términos ontogénicos.
  5. Historia de un desarrollo evolutivo específico, en términos filogenéticos.
  6. Apoyo de hallazgos procedentes de la psicología experimental.
  7. Apoyo de las aportaciones de la tradición psicométrica.
  8. Posibilidad de codificación en un sistema simbólico, especialmente en el trabajo o la escuela.

Tipos de Inteligencias

Gardner propuso siete inteligencias iniciales en 1983, que en 1999 aumentaría a 11, pero que finalmente se quedarían en 8. Inteligencias propuestas:

  1. Lingüística (1983)
  2. Musical  (1983)
  3. Lógico-Matemática (1983)
  4. Espacial (1983)
  5. Cinético-Corporal (1983)
  6. Intrapersonal (1983)
  7. Interpersonal (1983)
  8. Naturalista (1983)
  9. Existencial (1999, no equiparada a las anteriores)
  10. Espiritual (1999, no equiparada a las anteriores)
  11. Moral (1999, rechazada)

En qué consiste cada Inteligencia

Este artículo es el tercero de una serie de artículos en los que nos adentraremos en profundidad en el tema de las Inteligencias Múltiples, por lo que iremos viendo de forma detallada y desmenuzada en qué consiste cada una de ellas. Aún así, a modo de resumen y muy brevemente introduciremos en qué implica cada una.

  1. Lógico-matemática: Esta inteligencia aborda la sensibilidad y capacidad para discernir patrones lógicos o numéricos. Así como la competencia para manejar largas cadenas de razonamiento.
  2. Verbal-lingüística: Sensibilidad para los sonidos, ritmos y significado de las palabras. Sensibilidad para las diferentes funciones del lenguaje.
  3. Musical: Competencia para producir y apreciar ritmo, entonación y timbre. Apreciación de las formas de expresividad musical.
  4. Espacial: Capacidades para percibir con precisión el mundo viso-espacial y para realizar transformaciones sobre las percepciones iniciales de alguien.
  5. Corporal-cinética: Habilidades para controlar los propios movimientos corporales y para manejar objetos de manera diestra.
  6. Interpersonal: Capacidades para discernir y responder apropiadamente a las costumbres, temperamentos, motivaciones y deseos de otros.
  7. Intrapersonal: Acceso a los propios sentimientos y capacidad para discriminar entre ellos y sustentar una guía de conducta. Conocer las propias fuerzas y debilidades, deseos e inteligencias.
  8. Naturalista: Habilidades para reconocer y categorizar objetos y procesos de la naturaleza.

Categorías

Gardner (1999) agrupó estas inteligencias en tres categorías:

  1. Inteligencias objetivas relacionadas con los caracteres, composición y funciones de los objetos sobre los que recaen: viso-espacial, lógico-matemática, corporal-cinética y naturalista.
  2. Inteligencias que no dependen del mundo físico sino del intelectual y nos sirven para detectar la producción de palabras y la articulación de los sonidos. Está formado por inteligencias abstractas: lingüística y musical.
  3. Inteligencias relacionadas con la persona como sujeto agente de impresiones, sensaciones, sentimientos, ideas y creaciones: intrapersonal e interpersonal.

Bibliografía

  • Flynn, J.R. (2007) What is intelligence? Beyond the Flynn effect. New York:
    Cambridge University Press.
  • Fox, M. C. y Mitchum, A. L. (2014) Confirming the cognition of rising scores: Fox
    and Mitchum. PLoS One, 9(5).
  • Gardner, H. (1983). Frames of mind: The theory of multiple intelligences. New York:
    Basic Books.
  • Gardner, H. (1995). Reflections on multiple intelligences. Phi Delta Kappan, 77(3),
    200-208.
  • Gardner, H. (1999). The disciplined mind: What all students should understand. New
    York, NY: Simon and Schuster.
  • Gardner, H. (1999). Intelligence reframed: Multiple intelligences for the 21st Century.
    New York, NY: Basic Books.
  • Gardner, H. (2001). Multiple intelligence. The New York Times.
  • Pérez, L. Y Beltrán, J. (2006). Dos décadas de inteligencias múltiples: implicaciones para
    la psicología de la educación. Papeles del Psicólogo, 27(3), 147-164.
  • Rodgers,J. (1999): A critique of the Flynn effect: Massive IQ gains, methodological
    artifacts, or both? Intelligence, 26(4): 337-356.
Inteligencias Múltiples: Introducción Histórica III
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