Inteligencias Múltiples: Inteligencia Interpersonal

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Imaginemos que estamos con un amigo. Le vemos y nos sonríe, pero sabemos que algo no no va bien. Él insiste en que todo está en orden, sin embargo, nos invade una sensación extraña. Algo nos transmite incoherencia. Nos cuenta creer lo que nos dice. A pesar de su sonrisa y de su aparente alegría, estamos convencidos de que nuestro amigo está mal. ¡Bienvenidos a la Inteligencia Interpersonal!

Como cantaban los Beatles en la canción “I’m looking througth you” (Estoy mirando a través de ti): “no pareces diferente, pero has cambiado, estoy mirando a través de ti, no eres el mismo”. La inteligencia emocional nos permite acercarnos a los demás de forma más profunda. Nos capacita para indagar en los que nos rodean y conocer mejor sus inquietudes, emociones y sentimientos.



Inteligencia Interpersonal

Como afirma Howard Gardner, padre de la teoría de las inteligencias múltiples“la inteligencia interpersonal se construye a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. El autor añade que este tipo de inteligencia en formas más avanzadas podría dotar de la capacidad de saber las intenciones y deseos de los demás aunque traten de ocultarlas.

“Cuando la gente hable, escucha completamente. La mayoría de la gente nunca escucha”.

-Ernest Hemingway-

La inteligencia emocional implica gozar de cierta destreza para comunicarse con los demás, así como el correcto afrontamiento de las interacciones. Entre algunas de sus características también destacan la sensibilidad hacia las expresiones faciales, la voz, los gestos, las posturas y la habilidad para responder de forma adecuada.

Su alta habilidad de relación y de comprensión de los demás, les convierten en personas altamente capacitadas para influir en los demás. Esta capacidad de interacción social, representa un factor clave en profesiones en las que se necesita una relación directa con la gente. Así pues, destacan en profesiones como como psicólogos, médicos, políticos, líderes religiosos, etc.

Correlato anatómico

Al parecer, los lóbulos frontales estarían implicados en el conocimiento interpersonal. Este dato se ha puesto de manifiesto al comprar dos enfermedades que afectan a estos lóbulos. Por un lado, la enfermedad de Alzheimer afecta a zonas posteriores del cerebro. Y, a pesar de perjudicar la memoria, el afectado no pierden sus capacidades sociales. Por otro lado, la enfermedad de Pick afecta a la zona frontal y sí implica una disminución de estas capacidades.

Empatía

La empatía ocupa un lugar destacado en esta inteligencia. Se trata capacidad para ponernos en el lugar del otro, percatarnos de su estado emocional y compartirlo. López, Filippetti y Richaud (2014) definen la empatía como “la capacidad de comprender los sentimientos y emociones de los demás, basada en el reconocimiento del otro como similar”.

Como destacan Wimmer y Perner (1983), “la comprensión de que los otros tienen un mundo mental propio que difiere del nuestro es un paso crítico en el desarrollo de los seres humanos, que generalmente tiene lugar alrededor de los 4 años“. Además, Premack y Woodruff (1978) señalan que esta capacidad es universal en los seres humanos adultos.

“Tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos”.

-Epíteto-

Algunos autores distinguen dos tipos de empatía. La empatía cognitiva y la afectiva. Davis (1996) define la empatía cognitiva como “la capacidad de representar los pensamientos y motivos del otro” y la empatía afectiva como la “inferencia de los estados emocionales ajenos”.

Steele y Lawrie (2004) señalan la corteza prefrontal como la principal área de procesamiento de la empatía y la regulación de este procesamiento. Los autores señalan la región frontal dorsolateral como el área más especializada en la empatía cognitiva, y la región orbitofrontal como el área correspondiente a la empatía afectiva.

Variación cultural

Este tipo de inteligencia varia de forma considerable de una cultura a otra. En una sociedad como la occidental donde lo que predomina son los méritos propios, estamos más desconectados los unos de los otros. Incluso ni siquiera nos conocemos a nosotros mismos. En este caso se podría decir que no desarrollamos nuestra Inteligencia Intrapersonal.

Nuestros objetivos se basan mayoritariamente en conseguir una lista de propósitos que la sociedad nos impone: estudios, trabajo, mucho dinero, un buen coche, una buena casa… Se trata de una sociedad muy individualista donde la conciencia grupal no es muy elevada.

“El regalo más preciado que podemos dar a otros es nuestra presencia. Cuando nuestra atención plena abraza a los que amamos, florecen como flores”.

-Thich Nhat Hanh-

Sin embargo, en otras culturas orientales, ya sea por religión o por tradición, existe una concepción más grupal. Por ejemplo, aquellos que siguen un estilo de vida budista, tienen a preocuparse más por los demás que aquellos que sólo miran por sus propios intereses. Las culturas donde predominan formas de pensamiento volcadas en los demás, gozarán unas condiciones más favorables para el desarrollo de este tipo de inteligencia interpersonal.

La psicología budista hace especial hincapié en la felicidad y la compasión. La felicidad como el deseo y aspiración de que los demás tengan la felicidad y sus causas. Y la compasión como el deseo y la aspiración de que los demás estén libres del sufrimiento y sus causas. De este modo, aquellos que sigan una forma de vida similar, estarán más sensibilizados con las emociones y los estados mentales ajenos.

Bibliografía

  • Davis, M. H. (1996). A Social Psychological Approach. Westview Press.
  • Gardner, H. (2017). Inteligencias Múltiples. La teoría en la práctica. Barcelona: Paidós.
  • Fernández-Pinto, I., López-Pérez, B, y Márquez, M. (2008). Empatía: Medidas, teorías y aplicaciones en revisión. Anales de psicología, 24, (2), 284-298.
  • López, M., Filippetti, V. y Richaud, M. (2014). Empatía: desde la percepción automática hasta los procesos controlados. Avances en Psicología Latinoamericana, 32(1), 37-51.
  • Premack, D. y Woodruff, G. (1978). Does the chimpanzee have a theory of mind? The Behavioral and Brain Sciences, 4, 515-526.
  • Steele, J. D. y Lawrie, S. M. (2004). Segregation of cognitive and emotional function in the prefrontal cortex: A stereotactic meta-analysis. Neuroimage, 21, 868–875.
  • Wimmer, H. y Perner, J. (1983). Beliefs about beliefs: Representation and constraining function of wrong beliefs in young children’s understanding of deception. Cognition, 13(1), 103-128.
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