Mucho se habla del famoso instinto materno. Una gran cantidad madres (quizá todas) salen en defensa de que la relación entre padre e hijo no es tan poderosa e intensa como la de madre e hijo. Afirman que el instinto materno es real y que hay que sentirlo para saberlo. Quizá la clave radica en que hay que sentirlo, ¿por qué? Porque igual está señalando que el cerebro de los machos y de las hembras funcionan de forma diferente en algunos aspectos.

Pero, ¿hasta qué punto es cierto? ¿se trata de un funcionamiento cerebral diferente? ¿consiste en un condicionamiento social? ¿qué se esconde detrás del instinto materno? Ya se puede arrojar algo más de luz a este tema porque un estudio de la Universidad de Louisiana, publicado en la revista PLOS ONE, nos ofrece sus conclusiones a las que han llegado sobre el instinto materno. Y al parecer, la clave está en el cerebro.



Instinto Materno

Desde la Universidad Estatal de Louisiana, el equipo de Sharma y LeBlanc (2019) han descubierto que ciertas hormonas como la oxitocina o la prolactina, involucradas en el desarrollo del instinto materno, no se encuentran en la misma área del cerebro de machos y hembras. Hasta ahora las investigaciones se han llevado a cabo con roedores, sin embargo, se trata de un hallazgo importante ya que podría extrapolarse a los humanos. De esta forma, la situación cerebral de estas hormonas sería un factor fundamental para el desarrollo del instinto materno.

Ryoichi Teruyama, uno de los investigadores afirma que se trata del primer estudio que obtiene pruebas firmas sobre la diferencia existente entre el sistema de oxitocina de machos y hembras. Se realizó un trabajo muy meticuloso marcando la ubicación de miles de células receptoras de oxitocina en ratones de ambos sexos. Según los resultados del estudio “la expresión de las células receptoras de oxitocina sólo se manifiesta cuando el estrógeno -hormona femenina- está presente”. Estos resultados, suponen un indicio más de la relación entre la oxitocina y el instinto materno.

Un dato curioso que se ha observado es el papel que juega la oxitocina en el instinto materno en relación al reconocimiento del llanto del los hijos. Hasta ahora, esto sólo se ha observado en ratones, pero aún así no deja de ser sorprendente y, quizá, extrapolable a futuras investigaciones.

Al parecer, las madres son capaces de reconocer los ultrasonidos que emiten sus crías. Se ha descubierto que este hecho se debe a que la memoria de estos llantos se almacena en la corteza auditiva y ésta posee receptores de oxitocina y precursores de la misma. Lo sorprendente de la investigación es que cuando se han bloqueado los receptores de oxitocina en las madres, se vuelven insensibles al llanto de sus crías.

¿Qué es la oxitocina?

Como describen Florez-Acevedo y Cárdenas (2016), “la oxitocina es una hormona nenopéptida formada por nueve aminoácidos: cisteína, tirosina, isoleucina, glutamina, asparagina, cisteína, prolina, leucina y glicina, con un puente de azufre entre las dos cisteínas”. Los autores, destacan que la oxitocina estaría implicada en comportamientos como el materno, el reproductivo y el del establecimiento de vínculos sociales.

El equipo de Sharma y LeBlanc (2019) postula que la “oxitocina participa en la regulación de comportamientos sociales, incluidos los comportamientos de los padres en diferentes especies”. Estos comportamientos sociales estarían desencadenados al unirse la oxitocina a receptores de oxitocina en varias partes del cerebro. Los autores señalan el área preóptica (región del hipotálamo) como lugar en el que existen núcleos dimórficos sexuales sensibles a las hormonas.

Florez-Acevedo y Cárdenas destacan que el papel de la oxitocina en machos esta relacionada con el funcionamiento eréctil, en la actividad copulatoria y la eyaculación. En hembras, la oxitocina destaca su papel en la maduración sexual y la manifestación de conductas de atracción. En ambos sexos, sería un marcador del orgasmo y facilitaría el transporte de espermatozoides al óvulo a través de la contracción de los músculos correspondientes.

Depresión posparto

Después del parto, un gran número de mujeres padece depresión. El equipo de Sharman y LeBlanc, también se muestran esperanzados en que estos hallazgos se puedan generalizar y puedan contribuir a elaborar nuevos tratamientos para la depresión posparto. En este tipo de depresión el principal neurotransmisor es la oxitocina, por lo tanto, este tipo de investigaciones puede suponer un gran avance en la mejora de este tipo de trastorno.

Se trata de un tipo de depresión importante porque también puede afectar al hijo a largo plazo. Entre los problemas que puede desarrollar el hijo de una madre deprimida se encuentran: problemas emocionales, cognitivos, conductuales y médicos. Teruyama, afirma en este aspecto que “creo que nuestro descubrimiento podría ser universal para todos los mamíferos que exhiben un comportamiento materno, incluidos los humanos”.

De esta forma, esta investigación no sólo podría explicar el instinto materno, sino que puede arrojar luz para intentar prevenir la depresión posparto y los problemas en los descendientes asociados a ella.

Bibliografía

  • Florez-Acevedo, S. y Cardenas, F. (2016). Rol Modulador de la Oxitocina en la Interacción
    Social y el Estrés. Universitas Psychologica, 15 (5).
  • Sharma, K., LeBlanc, R., Hague, M., Nishimori, K., Reid, M. y Teruyama, R. (2019). Sexually dimorphic oxytocin receptor-expressing neurons in the preoptic area of the mouse brain. PLoS One, 14 (7).
Instinto materno: últimos hallazgos
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