En la era de la comunicación, podemos obtener información de forma continua. Existen innumerables periódicos en Internet a los cuales podemos acceder para saber qué ocurre en el mundo. También podemos escuchar la radio o ver la televisión. Además, no sólo se trata de noticias, sino de todo tipo de información. ¿Cuántas veces hemos leído un artículo que afirma que una fruta cura innumerables enfermedades? ¿Cuántos amigos o familiares han dado por cierta una información que sabíamos que era falsa? ¿Y nosotros cuántas veces hemos creído algo sin contrastarlo? Veamos de qué depende este proceso de influencia.

Influencia: cuando nos creemos algo sin dudar

Según recientes estudios de la Universidad de Michigan liderados por John Leippe (2017), aquellas personas que creen la información externa sin dudar presentan rasgos psicopáticos. En un estudio con más de 2.500 personas, el rasgo más destacable de los sujetos que creyeron todo aquello que leían en la red, fue el de psicopatía. El segundo rasgo que más puntuación obtuvo fue el de personalidad dominante. Estos datos sorprendieron tanto a los investigadores como a demás profesionales de la psicología.

Otro equipo de la universidad inglesa de Oxford repitió el experimento introduciendo la información también a través de la televisión. Este equipo, liderado por Olivia Turner (2018), averiguó que además de presentar rasgos psicopáticos y obsesivos, también puntuaban altos en extraversión. Sin embargo, lo más sorprendente es que en las pruebas de inteligencia la puntuación de los más crédulos se situaba por debajo de la media.

¿Cómo se lleva a cabo el proceso de influencia?

La información anterior, sin duda, es sorprendente. Tan sorprendente que no es real, pero si sólo hubiéramos leído los dos párrafos anteriores lo más seguro es que nos la hubiéramos creído. ¿Por qué? ¿Por qué a veces creemos aquella información que leemos o escuchamos sin dudar demasiado de su veracidad? En psicología social se ha estudiado desde el proceso de influencia y son varios puntos los que destacan.

Credibilidad

Cuando consideramos que una fuente es fiable, esta tiene más credibilidad para nosotros. La credibilidad depende de dos factores: de la competencia y de la sinceridad. La competencia se refiere a que si el lector o receptor considera que la fuente posee un conocimiento adecuado y una capacidad adecuada para dar información. Por ejemplo, no es lo mismo leer un artículo de psicología en una página especializada, que leerlo en un portal donde el contenido no esté escrito por profesionales del tema.

La sinceridad consiste en que el receptor considere que la fuente pretende decir la verdad. Algunos aspectos a tener en cuenta sobre la fuente, como mencionan Expósito y Moya (2005), algunos aspectos que le dan sinceridad a la fuente son «que sea percibida sin afán de lucro, carente de intención persuasora, de que hable en contra de las preferencias de la audiencia y, sobre todo, de que hable en contra de su propio interés».

Poder o autoridad

El poder o la autoridad aborda el hecho de la influencia que puede una fuente por su capacidad de controlar la recompensa y los castigos. Por ejemplo, cuando vemos a la policía y reducimos la velocidad con el coche para que no nos multen. Sin embargo, no significa que la conducta «correcta» esté interiorizada, es decir, la influencia es aparente pero no interior. Muchos actúan sólo por miedo al castigo, pero no porque consideren que su conducta pueda ser perjudicial.

Una investigación llevada a cabo por Fiske, Morling y Stevens (1996), reveló que mensajes persuasivos emitidos por una fuente poderosa, podía ser analizada con más detenimiento que los mensajes emitidos por otra fuente sin poder. Por ejemplo, si un catedrático de medicina presenta una teoría, será tenida más en cuenta que si la propone un estudiante de primer curso.

Atractivo

En este caso, se trata de un atractivo físico, aunque en la era de internet podría hablarse de la estética de los medios, como podría ser el de una página web. Las fuentes más atractivas gozan de la ventaja de llamar más la atención. Un político al que se le considere atractivo puede llamar más la atención que otro al que se le considere poco agraciado, y por lo tanto, puede llegar a influir más. Por otro lado, según teorías implícitas de la personalidad, solemos darle más credibilidad a las fuentes atractivas. Pensamos que una fuente atractiva es más positiva, sincera y honesta.

Semejanza

La semejanza entre la fuente y el receptor es importante para que la influencia sea mayor. Si la fuente posee valores, actitudes y creencias parecidas a las nuestras, gozará de nuestra credibilidad y su influencia en nosotros aumentará. Por ejemplo, si un partido político con el que nos sentimos identificados dice un mensaje con el que estamos de acuerdo, nos dejaremos influir más por él. Sin embargo, si el mismo mensaje lo emite un partido político situado en las antípodas de nuestra ideología, incluso podemos llegar a criticarlo.

Conclusión

Si solamente hubiéramos leído los primeros párrafos de este artículo, habríamos creído que la gente que tiende a creer más aquello que lee poseen rasgos psicopáticos y dominantes. De este modo, se hubiera influido en lo que se piensa sobre este tipo de personas. La influencia que tendrían estos párrafos se debería a la credibilidad. Al tratarse de una página especializada en psicología todo lo que aquí se lea lo más seguro es que sea tomado como cierto.

Bibliografía

Expósito, F. y Moya, M. (2005). Aplicando la psicología social. Madrid: Pirámide

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